Más malas noticias para el automóvil

Mercedes reduce la producción en su planta de Vitoria y la cerrará durante el mes de agosto

Planta de Mercedes Benz en Vitoria
Planta de Mercedes Benz en Vitoria

Las malas noticias se suceden en este jueves negro para el sector del automóvil, que está sufriendo el fuerte rejonazo de la crisis del coronavirus. Tras el cierre de la planta de Nissan en Barcelona, la dirección de Mercedes de Vitoria ha vuelto a reducir su capacidad de producción de vehículos para este año porque las previsiones de pedidos no se están cumpliendo y ha decidido cerrar la planta en agosto, mes en el que los trabajadores disfrutarán de sus vacaciones.

Así lo ha confirmado el presidente del comité de empresa, Igor Guevara, después de mantener una reunión con los directivos de esta planta en la que trabajan alrededor de 5.000 personas, informa Efe.

A principios del pasado mes de marzo la dirección anunció que estudiaba ampliar la producción de 2020 hasta las 159.000 unidades pero la fábrica paró el 16 de marzo como consecuencia de la pandemia de coronavirus y tras un ERTE reanudó su actividad de manera paulatina el 27 de abril.

La empresa rebajó entonces en unas 30.000 unidades las previsiones de producción de las furgonetas Vito y Clase V y las fijó en 129.700.

También decidió que la plantilla trabajara cuatro sábados de junio y tres de julio y modificó las vacaciones de agosto, mes en el que la fábrica seguiría operativa durante dos semanas.

Este jueves la dirección ha optado por disminuir de nuevo la cifra de los vehículos que se producirán este año en otras 6.200 unidades, con lo que la producción final de este año será de 123.500 furgonetas, ha explicado Guevara.

Además, la empresa ha cambiado su opinión sobre el calendario laboral de los próximos meses y ha decidido que no se trabaje los sábados de junio y julio ni durante todo el mes de agosto.

El cierre de Nissan en Barcelona

Sin embargo, el verdadero varapalo para la industria del automóvil en España se ha producido en Cataluña. Pese a los intentos infructuosos del Gobierno para frenar la decisión, los directivos de Nissan Motors han comunicado de forma oficial al Ejecutivo español el cierre de la planta. Lo han hecho mediante una videoconferencia este jueves con la ministra de Industria Reyes Maroto y el secretario general de Industria, Raúl Blanco.

Pedro Sánchez habría dado plantón a los directivos de la multinacional japonesa, no acudiendo a la videoconferencia final en la que se ha dado a conocer la noticia que se ha estado todo el rato evitando.

Tras la videoconferencia con el Gobierno, el jefe de Nissan en Europa Gianluca de Ficchy ha hablado con los sindicatos y con miembros de la Generalitat de Cataluña.

La planta de Zona Franca no es la única que eche el cierre, sino que también lo harán Montcada i Reixac y Sant Andreu de la Barca, que también asistían a la fábrica principal de Barcelona.

La inmediata reacción de algunos trabajadores ha sido la quema de neumáticos a las puertas de la factoría catalana. El impacto en el empleo va a ser muy dañino para el sector industrial de Barcelona, porque aunque en Nissan trabajaban de forma directa 3.000 personas, otras 20.000 se dedicaban a industrias auxiliares que suministraban a la planta y que también funcionaban con Seat.

Los empleados de Nissan, además, gozaban de unas buenas condiciones obtenidas tras años de negociaciones con la empresa, entre ellas 16 pagas, un número de días de vacaciones extras o complementos por antigüedad. Todo eso corre peligro de no volver y de desaparecer en unos meses, aunque Nissan ha establecido un plan para que el desmantelamiento de la planta no se termine de cerrar hasta finales de año.

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