Más problemas para DIA: su matriz pierde casi 3.000 millones tras reducir un 20% el valor de sus activos

Más problemas para DIA: su matriz pierde casi 3.000 millones tras reducir un 20% el valor de sus activos
Mijail Fridman, primer accionista de DIA.

La compañía del magnate ruso Mikhail Fridman, LetterOne Investments Holding -que ostenta un 70% en DIA- registró en 2018 pérdidas de unos 2.700 millones de euros, frente a las ganancias de 2.170 millones de un año antes. El motivo: el deterioro en sus principales inversiones, superior al 20%.

Este es sólo un problema más, toda vez que la imputación de Mikhail Fridman, máximo accionista de la cadena de distribución de alimentos DIA, ha puesto en riesgo le determinante ampliación de capital de 600 millones de euros anunciada por la compañía tras alcanzar un acuerdo con la banca acreedora. Esta ampliación, que deberá llevarse a cabo a finales de 2019, resulta fundamental para la supervivencia de DIA y forma parte del acuerdo de refinanciación alcanzado con todos sus acreedores sindicados hasta 2021.

Fridman ha sido acusado de controlar toda una serie de «maniobras» y «asfixias económica» de la tecnológica española, con el objetivo de adquirir la compañía a un valor muy por debajo del precio de mercado. De este modo, el multimillonario ruso ha sido citado para declarar en esta causa, junto a Javier Pérez-Dolset, expresidente de Zed.

Dos años de Fridman

Recientemente se cumplieron dos años desde que el magnate ruso entró en el capital de DIA. Hoy, el empresario, es el dueño de la firma tras la OPA que lanzó el pasado mes de mayo. Pero, ¿cómo ha cambiado la cadena de supermercados desde entonces?

Corría el verano de 2017 cuando el magnate ruso Mikhail Fridman entraba en el capital del grupo DIA, y desde entonces la compañía ha vivido un período tumultuoso, por momentos al filo del abismo, que se ha traducido en una transformación que todavía está en marcha.

Justo hoy se cumplen dos años desde que Fridman ejecutara la compra de una participación del 10% en el grupo de supermercados, un movimiento que le convirtió entonces en su segundo mayor accionista y que los analistas vieron como un preludio de lo que estaba por venir: en enero de 2018 anunció la compra de un 15% adicional, hasta el 25%, y en septiembre elevó su peso al 29%.

Meses más tarde llegó la OPA que le ha acabado dando el control del 69,76% del capital, lo que en la práctica le convierte en «dueño y señor» de la firma.

 Cambios en la cotización

El principal cambio en estos dos años se observa en su cotización, que rondaba los 5,8 euros en aquel momento y hoy se sitúa en torno a los 54 céntimos, diez veces menos, por debajo incluso de los 67 céntimos de la OPA.

Otra diferencia notable es la estructura de su capital, ya que ha pasado de incluir en julio de 2017 a siete fondos y entidades financieras con participaciones significativas a estar controlado mayoritariamente por Fridman -a través de la sociedad LetterOne-.

Según los registros de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), como accionista de referencia únicamente le acompaña hoy el francés Gregoire Bontoux, con el 3,4% de los títulos.

La ausencia de un gran accionista que llevara las riendas era visto por algunos analistas, precisamente, como uno de los grandes hándicaps de la empresa.

Deterioro del operativo

Los problemas financieros afloraron después, a lo que se suma un deterioro operativo notable: en verano de 2017 DIA era la tercera cadena de supermercados del país con una cuota próxima al 8,5%, casi empatada con la segunda, Carrefour, que ahora le saca más de un punto de diferencia.

Después de un profit warning -empeoramiento de las previsiones económicas-, tres cambios de presidente en apenas nueve meses, pérdidas millonarias en 2018 y la detección de irregularidades en sus cuentas, llegó la operación lanzada por Fridman para hacerse con la empresa a través de una OPA que acaba de concluir.

La operación de compra se produjo en un contexto de grave crisis en la compañía, con serias dificultades de liquidez y al borde del concurso de acreedores, aunque una inyección del magnate ruso por valor de 490 millones de euros y el respiro dado por sus acreedores al concederle aplazar elvencimiento de su deuda le otorgan ahora una nueva oportunidad de remontar el vuelo.

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