MERCADOS FINANCIEROS

El Kremlin admite que Rusia está al borde de una recesión: la economía de guerra se vuelve contra Putin

El FMI prevé que la economía sólo crecerá un 0,8% este año tras la primera contracción del PIB en el primer trimestre

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Una persona camina a lado de un cartel militar en Moscú. (Getty Images)

En los pabellones del Foro Económico de San Petersburgo —el evento económico del año que reúne a oligarcas de las grandes petroleras del Kremlin y a los presidentes de los gigantes bancarios— el ambiente fue más tenso que en años anteriores. Cada año, la élite de Rusia (y los países ex-soviéticos que lo rodea) toman la ocasión de viajar al frío de San Petersburgo, situado en el noreste del país, justo debajo de Finlandia, como muestra de poderío económico junto a su presidente, Vladímir Putin. Este verano, la cita anual en el llamado ‘Davos de Putin’ al borde del Río Nevá, fue más sombrío. El ministro de Desarrollo Económico de Rusia, Maxim Reshétnikov, admitió por primera vez frente al público ruso que el tejido empresarial del país ya sentía «estar al borde de la recesión·».  

Esta admisión de derrota económica en uno de los eventos más vigilados por la prensa internacional (y tan importante para la captación de inversión) dio un indicio a la comunidad internacional sobre el estado de la economía del Kremlin tras más de tres años de guerra con Ucrania. Los indicadores económicos han mostrado cierta debilidad en los últimos meses. Entre ellos, el Fondo Monetario Internacional (FMI) rebajó sus expectativas de crecimiento para 2025 hasta el 0,9% hace una semana, lo que supone una caída del 3,4% con respecto al año anterior. El agujero de petrodolares, cuyos precios por barril aún siguen en caída libre, tampoco ha aliviado el golpe económico.

Además, la adicción de la economía a alimentar su industria bélica (Moscú es el segundo país que más gasta en Defensa, detrás de Riad) también ha dañado los presupuestos, que ya disponen de un déficit muy alto. Esto ya ha pasado factura: la economía se contrajo en el primer tramo del año por primera vez desde 2022, según Rosstat, la oficina de estadísticas del país. Los economistas prevén un crecimiento nulo, del 0% en el segundo trimestre mientras el Kremlin busca atajar la inflación desenfrenada.

La llamada ‘Operación Militar Especial’ lanzada por Vladimir Putin en Ucrania hace casi cuatro años también ha dejado huella en los balances de los mayores bancos del país, cómo informó este periódico hace unas semanas. Los grandes prestamistas, entre ellos Sberbank, VTB Bank y Gazprombank, han alertado que afrontan una crisis de deuda. Entre ellos, algunos patronales han alertado que los «sistemas de pagos se están colapsando» debido a una crisis de morosidad corporativa.

Otra razón que explica la situación delicada que el sistema bancario afronta es la modificación de la Ley N.29-FZ por parte del Kremlin, que instó a los bancos a emitir préstamos a compañías de Defensa con tasas más favorables y sin poner mayores barreras crediticias. Esto, en parte, ha alimentado la tasa de morosidad y explica como la morosidad ha llegado a este nivel.

Por otro lado, la gobernadora del Banco de Rusia, Elvira Nabiúllina, quién ha ocupado el cargo desde 2012, se ha visto obligada a mantener el precio del dinero a niveles muy altos para combatir la tormenta perfecta que ha contagiado a la economía. El tipo de interés mensual actualmente se sitúa en el 18%, otro obstáculo que ha dificultado la vida cotidiana de los civiles, quiénes han tenido en los últimos años, más dificultad para rellenar la cesta de la compra.

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