La falta de reformas podría lastrar a España

La inversión extranjera en España peligra si no corrige sus problemas estructurales

España, destino para las inversiones extranjeras, corre el riesgo de perderlas si no soluciona sus problemas estructurales

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Pedro Sánchez, presidente del Gobierno
  • Celia Amayuelas
  • Celia Amayuelas Díaz (Madrid, 1999), periodista y economista con más de 6 años de experiencia en medios digitales, se incorporó a OKDIARIO en 2026 procedente de finanzas.com, 'El Español' y Capital Radio. Puedes contactar conmigo en [email protected]

La inversión extranjera en España supera los 627.000 millones de euros y consolida más de una década de crecimiento. El creciente interés inversor convive con una posición deudora frente al exterior, evidenciando que la entrada de capital extranjero sigue siendo clave para sostener la economía española.

Según los últimos datos del Banco de España, el país mantiene un saldo negativo en su posición de inversión internacional, lo que refleja que los extranjeros tienen más activos en España que los españoles en el exterior.

Si bien los datos parecen positivos, los analistas creen que si España no es capaz de solucionar algunos de sus problemas, puede perder inversiones a favor de los países del este, que poco a poco se están abriendo al exterior.

Debilidades internas a corregir

Javier Cabrera, analista de mercados, reclama a España la necesidad de ampliar su red ferroviaria y flexibilizar su mercado laboral, lo que ayudará a aumentar la productividad y mejorar los salarios.

También los expertos reclaman la actualización de los presupuestos, siendo España la única potencia europea incapaz de aprobar unos Presupuestos Generales, con cuentas prorrogadas durante los tres últimos ejercicios.

Cabrera añade que el mercado de la vivienda debe permitir la liberalización de suelo en las principales ciudades, de lo contrario puede disminuir la atracción de talento extranjero e incluso expulsar al talento nacional a otros países. 

Por suerte para España, algunos países no ven tan debilitado al país, al menos por ahora, como para seguir invirtiendo en él.

En este contexto, los últimos datos presentados por la Cámara de Comercio Franco-Española destacan el fortalecimiento de la inversión francesa en el país.

Las empresas galas no solo mantienen su presencia en España, sino que la refuerzan incrementando en más de un 60% la inversión en 2026, consolidando al país como un destino prioritario dentro de su estrategia internacional.

La inversión irá dirigida principalmente hacia la tecnología como eje estratégico, en un entorno en el que el 85% ya utiliza inteligencia artificial (IA).

La guerra podría relajar el ánimo inversor

Además, la Cámara señala la creciente complejidad del entorno económico y la influencia de la geopolítica y la regulación en la inversión empresarial. Entre los principales retos señalados por las compañías figuran los costes, la disponibilidad de talento y la incertidumbre internacional.

El informe subraya la resiliencia del tejido empresarial francés en España y su capacidad de adaptación frente a un contexto geopolítico complejo, aunque advierte que las recientes tensiones internacionales podrían influir en la evolución de las perspectivas económicas en los próximos meses.

Pero este impulso no es aislado ya que Europa concentra cerca de la mitad de la inversión extranjera en España, con países como Alemania e Italia también reforzando posiciones, especialmente en sectores industriales, energéticos y de infraestructuras.

Debilidad exterior como impulsor

Los analistas consideran que esto se debe al crecimiento que ha experimentado nuestro país en los últimos años, en contraste con el que han conseguido el resto de grandes países europeos.

En concreto, en el 2025 la economía española creció un 2,8% gracias a un gran comportamiento de la demanda interna, que tuvo un impacto positivo de 3,6 puntos porcentuales en el crecimiento total.

Mientras, otros países como Alemania, Francia o Italia reportaron un crecimiento menor. El caso de Alemania es el más preocupante, ya que prácticamente no creció en 2025, mientras que Francia e Italia lo hicieron en menos de un 1%.

Una fuerte demanda interna en nuestro país es un gran reclamo para las inversiones extranjeras en un contexto donde en otros países el crecimiento es muy reducido.

Estas variables en conjunto dejan a España como un mercado atractivo para muchas empresas y gana relevancia frente a otros países “competidores” más debilitados por su situación interna. 

No obstante, los expertos señalan la importancia de los riesgos alrededor de tanto dinamismo. La reciente caída de los flujos de inversión refleja el impacto de la incertidumbre global, marcada por tensiones geopolíticas, inflación y cambios en el comercio internacional. 

En este aspecto, Ignacio Cosidó, presidente del Instituto para el Bien Común Global, señala que España se ha posicionado en el conflicto en Oriente Medio como el país europeo más crítico con el ataque de Estados Unidos e Israel y el que más contundentemente se ha opuesto a la guerra. 

Una oposición que se ha traducido no solo en condenas reiteradas a la operación, sino en la negativa del Gobierno español a permitir el uso de las bases norteamericanas en la península ibérica para llevar a cabo cualquier operación relacionada con los ataques a Irán. 

El efecto de esta posición española resulta irrelevante sobre la evolución del conflicto, pero esta radicalidad «está exacerbando la crisis en la relación con la administración Trump, supone un paso más en la confrontación diplomática con Israel y nos deja en una posición más aislada en la Unión Europea», sentencia Cosidó.

En este sentido y como un problema estructural para España, el coste para nuestros intereses nacionales en el medio y largo plazo puede ser alto.

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