Gas Natural, Iberdrola y Endesa hacen un frente común y rechazan asumir el desmantelamiento de las nucleares

Las eléctricas amenazan con el cierre de las centrales nucleares si Sánchez aprueba el proyecto de Ley CO2
Las eléctricas amenazan con el cierre de las centrales nucleares si Sánchez aprueba el proyecto de Ley CO2

Gas Natural, Iberdrola y Endesa hacen un frente común contra Álvaro Nadal, ministro de Energía, y rechaza asumir el coste del desmantelamiento de las centrales nucleares. Se trata de una nueva norma que el Gobierno anunció a finales de enero y pedía, además, el apoyo de todas las fuerzas políticas. Eso sí, las grandes eléctricas, a tenor de las posturas manifestadas, no van a comulgar con ruedas de molino.

Actualmente, la entidad pública Empresa Nacional de Residuos Radioactivos, llamada Enresa desde 2005, tiene la misión de hacerse cargo de la gestión de los residuos radioactivos que se generan en el país, así como el desmantelamiento de las plantas nucleares que se deciden cerrar.

Cabe recordar, que entre 1984 y 2005 se recaudaron fondos para el desmantelamiento futuro de las nucleares por medio del recibo eléctrico de los consumidores. Sin embargo, a partir de ese año se comenzó a aplicar una tasa por contaminación a las compañías. Y es así como se engorda el fondo de Enresa, que acumula en la actualidad alrededor de 5.000 millones de euros.

Nadal, que está en ‘guerra’ con el sector eléctrico casi desde que llegó a liderar la cartera de Energía, explicaba en el Congreso que “cuando se cierra plantas nucleares el propietario quiere abandonarlas cuanto antes y dejárselas a Enresa para que se haga cargo”. El ministro argumentaba que la rentabilidad del fondo de la sociedad pública se había visto mermado por los bajos tipos de interés.

El anuncio de Nadal hizo saltar las alarmas, sobre todo porque queda pendiente el desmantelamiento de Santa María de Garoña – participada al 50% por Endesa e Iberdrola -, y, fue, precisamente, el presidente Ignacio Sánchez Galán el primero en rechazar la nueva norma de Energía.

La ley deja muy claro”, decía el directivo en una conferencia en Londres, “los residuos nucleares son responsabilidad del Estado». Además, sugería poco menos que se trataba de una idea peregrina de Nadal, pues explicaba que el traspaso de esta responsabilidad es como si alguien tuviera la “gran idea” de poner la carga a los ciudadanos para solucionar el déficit en el sistema de pensiones tras años de recaudación.

Por su parte, Endesa, siempre un poco más comedida en sus manifestaciones sobre las medidas de Nadal, ha señalado este mismo miércoles, que asumirá el coste del desmantelamiento de las nucleares con un requisito: que se devuelvan las cantidades aportadas por la compañía al fondo de Enresa.

No obstante, José Bogas, que ha dejado la puerta del diálogo abierta para que la compañía asuma el gasto, sí que ha afirmado que – si se diera el caso de asumir la tarea – no tendría impacto en sus cuentas, siempre y cuando la compañía pública devuelva las aportaciones monetarias a Endesa.

Tanto Endesa como Iberdrola – socias al 50% en Nuclenor – han tenido que hacer frente a los números negativos del cierre de Santa María de Garoña (Burgos), una decisión que se tomó el pasado mes de agosto de 2017.

Por su parte, Rafael Villaseca, exCEO de Gas Natural Fenosa, se despidió de la compañía con la lengua muy calva y se mostró bastante duro con la decisión de Nadal sobre las nucleares. “Sin duda alguna, si esta medida se lleva adelante afecta muy sustantivamente al sector nuclear y desde luego afecta a la seguridad jurídica”, comentaba el directivo en la presentación de resultados anuales de la gasista.

Cree que Nadal quiere llevar a cabo un cambio en las reglas del juego, a solo dos o tres años de cumplirse la vida útil de las centrales (40 años), “es extremadamente negativo”. No obstante, decía Villaseca que esperaba que “la medida no se llegue a producir” porque “aunque somos los terceros en la lista de perjudicados, creemos que no es razonable hacer estas medidas cuando falta tan poco para que expiren los plazos y es imposible que las compañías los recuperen”.

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