Marlaska encubre al encubridor del DAO

Marlaska DAO

Es difícil de entender que quien durante meses pudo cometer un delito de coacciones y de encubrimiento al presionar a la víctima de la presunta agresión sexual cometida por el número uno de la Policía, el DAO José Ángel González, haya encontrado por decisión de Marlaska un nuevo acomodo como responsable de la Policía Científica. El comisario Óscar San Juan, el mismo que trató de ocultar la agresión sexual cometida por su jefe contra una agente subordinada, es ahora resituado dentro de la estructura de mando en un intento, se conoce, de taparle la boca.

Es obsceno y multiplica las razones para pedir la dimisión del ministro que Marlaska proteja al encubridor de una violación dándole un nuevo puesto en lugar de apartarle, por razones obvias, de cualquier responsabilidad. Obsceno, repugnante y hasta delictivo, pues si San Juan fue apartado de su cargo por presuntamente encubrir al DAO, Marlaska encubre a San Juan al derivarle a otro puesto de alta responsabilidad dentro del organigrama policial. Que Marlaska se pare un segundo a pensar qué es lo que dirá la víctima de la violación al comprobar que quien la coaccionó de forma miserable seguirá mandando en el Cuerpo.

Decía el ministro que se iría si la víctima se sintió desamparada. Pues no hace falta esperar a que se pronuncie, porque cualquier mujer víctima de una agresión sexual que compruebe que quien la coaccionó para que guardara silencio es protegido por el ministro es como si sufriera una nueva agresión. Dos veces víctima, una a manos de un DAO depravado, y otra a manos de un ministro miserable cuya dimisión es ya una exigencia moral. No es posible mayor vileza, no cabe mayor infamia, es insoportable tanta ignominia.

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