Un comercial de Securitas Direct roba muñecos en una casa de Mallorca y luego intenta vender una alarma al dueño
La central de Madrid en lugar de ofrecer una solución y disculparse trataron de venderle una alarma

Lo que parecía un día completamente normal terminó convirtiéndose en una historia tan extraña que cuesta creer que haya pasado así. En la entrada de una casa, en el municipio mallorquín de Llucmajor, había cuatro pequeños muñecos decorativos. No tenían un gran valor económico, pero para su dueño significaban muchísimo.
Un día, después de la visita de una mujer que iba puerta por puerta ofreciendo sistemas de alarma para viviendas, los cuatro muñecos desaparecieron. En su lugar quedó algo que hizo que todo resultara todavía más raro: una tarjeta publicitaria de la empresa para la que supuestamente trabajaba.
Según explica el afectado, la mujer, comercial de Securitas Direct, estuvo en la vivienda hablando sobre la instalación de alarmas y servicios de seguridad. Hasta ahí todo parecía una visita comercial más. Pero tiempo después, al darse cuenta de que los muñecos que tenía en la entrada ya no estaban, decidió revisar las cámaras de seguridad de su casa.
Fue entonces cuando, según cuenta, descubrió algo que le dejó completamente sorprendido: en las imágenes se vería cómo la mujer se lleva los cuatro muñecos que estaban decorando la entrada. Con el vídeo guardado decidió ir directamente a la oficina que la empresa tiene en Baleares para pedir explicaciones. Allí consiguió hablar con el responsable de la zona. Le enseñó el vídeo y le explicó todo lo que había ocurrido.
Según relata, la reacción fue pedir disculpas y asegurar que ese tipo de comportamiento no representa la forma de trabajar de la compañía. Sin embargo, también le dijeron que realmente no podían hacer mucho más para solucionarlo. Días después ocurrió algo que, lejos de arreglar la situación, la hizo todavía más frustrante. Le devolvieron únicamente uno de los cuatro muñecos. Y además estaba roto. Los otros tres nunca aparecieron.
Aun así le aseguraron que desde la oficina central en Madrid se pondrían en contacto con él para intentar arreglar el problema. Pasaron unos días y finalmente recibió la llamada. Pero la conversación fue tan sorprendente que todavía le cuesta creerlo. La persona que lo llamó desde la oficina central, según cuenta, no sabía absolutamente nada de lo ocurrido.
Ni del vídeo, ni de la visita a la oficina en Baleares, ni del problema con los muñecos. Y lo más increíble es que, después de escuchar parte de la historia, terminó ofreciéndole contratar un sistema de seguridad con ellos. Después de esa llamada volvió a ponerse en contacto con el responsable en Baleares para explicarle lo que había pasado. Pero la respuesta fue prácticamente la misma que la primera vez: disculpas y poco más.
Nada sobre recuperar los muñecos que faltan y ninguna solución clara. El propio afectado reconoce que para muchas personas puede parecer algo pequeño. Solo unos muñecos en la entrada de una casa. Nada especialmente valioso si se mira solo el dinero. Pero lo que realmente duele no es el precio. Es lo que representaban.
Los cuatro muñecos habían sido un regalo de su abuela hacía solo unos meses. Se los dio con cariño para que «cuidaran la casa». Hace apenas unas semanas su abuela falleció, y por eso esos objetos tenían un valor sentimental enorme para él. Todo eso también se lo explicó a la empresa, pero según cuenta, nada cambió.
Así que la historia termina con una sensación bastante amarga. De los cuatro muñecos que estaban en la entrada de la casa solo ha vuelto uno, y encima roto. Los otros tres siguen desaparecidos y el afectado se queda con la sensación de que nadie ha querido asumir realmente lo ocurrido. Una historia que puede parecer pequeña para algunos, pero que para quien la vive tiene un peso enorme.