Estos son los errores que pueden arruinar tu plan de pensiones sin que te des cuenta, según una experta en economía

Los planes de pensiones siguen siendo uno de los productos de ahorro más utilizados en España gracias a las ventajas fiscales que ofrecen, ya que permiten reducir la base imponible del IRPF durante los años de aportación. Sin embargo, muchos titulares cometen errores en su gestión, lo que puede disminuir parte de la rentabilidad del plan de pensiones a largo plazo.
Según la economista y cofundadora de HelpMyCash, Olivia Feldman, existen errores frecuentes que pueden afectar de forma significativa al ahorro acumulado. En este contexto, resulta esencial entender cómo funcionan realmente los planes de pensiones y qué aspectos deben revisarse tanto en el momento de su contratación como periódicamente.
No cometas estos errores con tu plan de pensiones
Desde el 1 de enero de 2025, los titulares de planes de pensiones en España pueden rescatar los derechos consolidados derivados de las aportaciones realizadas hace más de 10 años sin necesidad de justificar una causa específica, según la normativa vigente. Hasta ahora, el rescate estaba limitado a supuestos concretos como jubilación o incapacidad, pero con la nueva regulación basta con solicitarlo a la entidad gestora. El dinero retirado tributa como rendimientos del trabajo en el IRPF, por lo que su impacto fiscal dependerá del importe y de la situación del contribuyente.
Un rescate incorrecto
«El error más grave es rescatar el plan de pensiones de forma incorrecta. El dinero que sacas de un plan de pensiones tributa como renta del trabajo en el IRPF, por lo tanto, si rescatas una cantidad muy grande de golpe en un año en el que ya tienes ingresos altos, puedes hacer que tu tipo de IRPF suba mucho y acabar pagando más de lo que esperabas», aclara Feldman.
El rescate en forma de capital permite recuperar el 100 % del capital acumulado, es decir, tanto las aportaciones realizadas como la rentabilidad generada a lo largo del tiempo. Sin embargo, esta opción implica que el contribuyente tribute por la totalidad del importe en un solo ejercicio fiscal, lo que puede elevar considerablemente el tipo marginal si se suma a otras rentas, como la pensión contributiva de la Seguridad Social.
En segundo lugar, el rescate en forma de renta consiste en recibir el dinero de manera periódica, ya sea mensual, trimestral, semestral o anual, y puede estructurarse como renta asegurada o financiera. De este modo, la tributación se reparte en varios ejercicios, lo que generalmente reduce el impacto fiscal y permite una planificación más equilibrada. En consecuencia, esta modalidad suele resultar más eficiente desde el punto de vista impositivo, siempre que se calcule adecuadamente la cuantía para no superar los tramos más altos del IRPF.
En la modificación del Reglamento de Planes y Fondos de Pensiones realizada en 2018 se estableció un nuevo supuesto de liquidez que permite recuperar, a partir del 01 de enero de 2025, aquellas aportaciones realizadas a planes de pensiones que tengan, al menos, 10 años de antigüedad, así como los rendimientos generados por dichas aportaciones.
«Esto significa que podemos retirar las aportaciones realizadas a nuestro plan junto con los rendimientos generados hasta el 31 de diciembre de 2015, y cada año se irán desbloqueando nuevas aportaciones según cumplan la misma antigüedad. Por ejemplo, desde el 1 de enero de este mismo año se pueden retirar las aportaciones realizadas hasta el 31 de diciembre de 2015. En 2026, se podrán rescatar las correspondientes a 2016, y así sucesivamente», explica el Banco de España.
Invertir sin riesgo
Por otro lado, la experta señala que «mucha gente se queda en opciones casi sin riesgo dentro del plan de pensiones, cuando en realidad precisamente por ser una inversión muy a largo plazo es uno de los productos donde más sentido tiene asumir algo de riesgo e incluir renta variable y diversificación, en lugar de quedarse en opciones ultraconservadoras. Además, no inviertes solo tu dinero, sino también parte «del Estado»».
La diversificación se presenta como un elemento clave dentro de la gestión del riesgo. Incluir diferentes tipos de activos, sectores y regiones geográficas puede ayudar a reducir la dependencia de un único mercado o instrumento financiero. De esta manera, se busca equilibrar estabilidad y rentabilidad.
Ignorar las comisiones
Otro error frecuente es subestimar el impacto de las comisiones. «La diferencia puede parecer pequeña, pero su impacto a largo plazo es considerable. Por ejemplo, si un plan genera un rendimiento bruto del 10% anual, pero tiene una comisión del 1,7%, el capital acumulado tras 25 años sería un 18% menor que el de un plan con una comisión del 0,5%. Por eso, antes de decidirte, compara las comisiones y evalúa su efecto en la rentabilidad neta».
Asimismo, «es importante evaluar el plan al menos una vez al año para asegurarse de que sigue alineado con los objetivos personales y comparar su rentabilidad con la del mercado. Si el rendimiento es inferior al promedio, puede ser momento de considerar un cambio. La clave está en tomar decisiones informadas, evaluar las opciones disponibles y mantener un enfoque dinámico».