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La luz vuelve a dispararse y Sánchez se queda solo contra la nuclear

La luz vuelve a dispararse y Sánchez se queda solo contra la nuclear
Eduardo Segovia
  • Eduardo Segovia
  • Corresponsal de banca y empresas. Doctor y Master en Información Económica. Pasó por El Confidencial y dirigió Bolsamanía. Autor de ‘De los Borbones a los Botines’.

Como siempre pasa en los conflictos en la zona del Golfo Pérsico, el precio del petróleo y el gas se ha disparado. En concreto, este último ha pegado un subidón de más del 60% -que se dice pronto- esta semana y, aunque el jueves corrigió un poco a la baja, el viernes volvió a subir. Eso, obviamente, encarecerá el último recibo del gas de este invierno, pero también va a pegarnos un palo en el de la luz, mientras este nuestro Gobierno sigue siendo el único de Europa que se niega a apostar por la energía nuclear.

Como saben ustedes, el gas es una de las energías con las que se genera la electricidad (centrales de ciclo combinado); de hecho, es la más cara. Y como el mercado eléctrico es marginal, el precio más caro es el que se aplica en la subasta diaria y luego se traslada al recibo para los 11 millones de clientes del mercado regulado (y a las ofertas del mercado libre).

Irán, Dubai
Bombardeos por el conflicto con Irán. (Getty)

Además, después del apagónRed Eléctrica está aplicando el «método reforzado» para evitar que se repita, lo que implica meter en el mix de generación más centrales de las que dan estabilidad a la red (gas, nuclear e hidroeléctrica) en detrimento de las inestables (solar y eólica). Por tanto, la subida del gas de esta semana se va a trasladar totalmente al recibo de la luz.

¿Cómo aminorar la subida?

¿Se podría evitar o al menos aminorar, sin arriesgarnos a otro apagón? Sí, claro, metiendo en el mix más energías estables diferentes al gas, esto es, nuclear e hidroeléctrica, lo que moderaría la factura de la luz. Esta última depende de la lluvia, pero la nuclear es constante, barata y no contamina. Pero claro, ya saben ustedes que el Gobierno de PSOE y Sumar se opone furibundamente a la energía nuclear por una cuestión meramente ideológica y sin ninguna base factual.

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Central nuclear de Almaraz. (Foto: Europa Press).

De hecho, hasta una consejera socialista de Red Eléctrica reconoce que cerrar la central nuclear de Almaraz encarecerá el recibo de la luz, pero lo prefiere porque así ganarán más dinero las renovables, como les hemos contado en OKDIARIO.

Por eso, está empeñado no sólo en no construir más centrales, sino en mantener el calendario de cierre que incluyó en su infame PNIEC (Plan Nacional Integrado de Energía y Clima). Las empresas eléctricas han pedido reuniones al Ministerio de Transición Ecológica para tratar de impedirlo, pero que si quieres arroz, Catalina…

«Nuclear, no gracias» hasta la muerte

Nuestro Gobierno se ha quedado sólo en Europa -y casi en el mundo- con su rechazo a la nuclear. El resto de países están construyendo nuevos reactores (más eficientes y baratos que los actuales, y de rápida construcción) para no depender del gas y mantener la estabilidad de la red mientras introducen cada vez más renovables.

Teresa Ribera, nuclear, gas, renovables
La vicepresidenta de la Comisión Europea, Teresa Ribera.

Capítulo aparte merece la ínclita Teresa Ribera, el apóstol más furibundo del «nuclear, no gracias» cuando era ministra del ramo en España y que ahora ha abrazado la religión atómica con la fe del converso desde la Comisión Europea. Así, a finales de febrero concedió ayudas por 32.000 millones, nada menos, a Bélgica para alargar la vida de sus centrales. Quién te ha visto y quién te ve, Teresa.

Pero ni por esas. Ni Sánchez ni la discípula de Ribera, Sara Aagesen, piensan apearse del burro y sumarse a la tendencia del resto de Europa. Todo el mundo está equivocado menos ellos. Sostenella y no enmendalla. Eso sí, a costa de todos los españoles, que pagaremos el pato como siempre.

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