El Real Decreto lo hace oficial: las máquinas expendedoras del trabajo deberán ofrecer al menos un 80% de alimentos saludables
El Gobierno obliga a que ocho de cada diez productos en centros laborales sean bajos en grasas y azúcares
Las empresas de 'vending' tendrán un margen para renovar su oferta antes de enfrentarse a posibles sanciones
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Se acabó recurrir a la palmera de chocolate o a las patatas fritas como única opción en el descanso de la oficina. El nuevo Real Decreto de Consumo ya es una realidad oficial y trae consigo un cambio radical para el vending en España: a partir de ahora, el 80% de los productos disponibles en las máquinas de los centros de trabajo deberán ser saludables.
Una medida que busca combatir la obesidad y fomentar mejores hábitos alimenticios en el entorno laboral.
Una revolución en la oficina
El Boletín Oficial del Estado ya refleja lo que muchos venían anticipando. La nueva normativa no es una simple recomendación, sino una obligación que transforma el contenido de las máquinas expendedoras. El objetivo es claro: que el trabajador no se vea empujado a consumir productos ultraprocesados por falta de alternativas.
Con esta ley, los productos con altos niveles de sal, azúcares añadidos o grasas saturadas pasan a ser la minoría absoluta. Ahora, las frutas frescas, los frutos secos naturales, los lácteos sin azúcar y los productos integrales deberán ocupar el espacio principal de las vitrinas.
¿Qué se considera «alimento saludable»?
Para evitar ambigüedades, el Real Decreto se apoya en los criterios nutricionales marcados por las autoridades sanitarias. No basta con que el paquete sea verde o ponga fitness; el producto debe cumplir con unos límites estrictos de calorías y nutrientes.
Esta medida afecta especialmente a los centros de titularidad pública, pero marca el estándar para todo el sector privado. Las empresas que gestionan las máquinas vending deberán renegociar sus inventarios con los proveedores, ya que el incumplimiento de este porcentaje del 80% podría derivar en penalizaciones. Es, en definitiva, el fin de la era del snack insano como rey de la jornada laboral.
Desde Sanidad, la medida encaja con las recomendaciones de sociedades científicas como la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), que recuerdan que picar entre horas no tiene por qué significar recurrir a ultraprocesados y/o bollería industrial. Frutas, verduras, frutos secos naturales, yogur o cereales integrales permiten controlar el hambre y mejorar el valor nutricional de los alimentos que ingieres sin renunciar al sabor.