Claves de los países del Golfo frente a Irán: cómo protegerán el petróleo y la seguridad energética
La escalada del conflicto entre Irán, EEUU e Israel está obligando a los países del Golfo a replantear sus estrategias

La escalada del conflicto entre la dictadura de los ayatolás de Irán, Estados Unidos e Israel está obligando a los países del Golfo a replantear urgentemente sus estrategias de seguridad energética y defensa regional, frente a amenazas directas a sus infraestructuras petroleras y rutas de exportación. La región, que produce cerca de un tercio del petróleo mundial y por donde transita una parte esencial del comercio energético global, se encuentra en el epicentro de tensiones que podrían tener consecuencias de largo alcance para los precios del crudo, la estabilidad económica regional y la seguridad global. A continuación se desglosan las claves de los países del Golfo frente a la tiranía de los ayatolás de Irán: así protegerán el petróleo y la seguridad energética.
Yaakov Amidror, ex asesor de Seguridad Nacional del primer ministro de Israel Benjamin Netnayahu, y Hussain Abdul‑Hussain, investigador de la Fundación para la Defensa de las Democracias especializado en asuntos árabes y del Golfo, han señalado varias claves estratégicas que guían las respuestas de estos estados frente a la dictadura de Irán y las amenazas energéticas asociadas.
Prioridad absoluta: proteger el petróleo
El Estrecho de Ormuz, a través del cual pasa más del 20% del petróleo mundial exportado, es considerado un punto de máxima vulnerabilidad. La posibilidad de bloqueo o interrupción en estos días ha provocado picos en los precios del petróleo y ha llevado a las naciones a acelerar planes de contingencia. La seguridad energética en el Golfo ya no se basa únicamente en la producción, sino en la seguridad de las rutas de exportación y la resiliencia frente a ataques o bloqueos. Ante esta realidad:
- Arabia Saudí ha puesto en marcha infraestructuras alternativas, como el oleoducto East‑West que permite exportar fuera del Golfo, reduciendo la dependencia de Ormuz.
- Emiratos Árabes Unidos y Kuwait han reforzado sus sistemas de defensa y protección de terminales energéticas.
- Qatar, uno de los principales exportadores de gas natural licuado (LNG), ha tenido que declarar fuerza mayor tras ataques que afectaron a sus instalaciones de Ras Laffan.
Para Yaakov Amidror, la defensa de estas infraestructuras es tan crítica como cualquier operación militar ofensiva: «Los estados del Golfo deben asegurar no solo sus campos petroleros, sino también las rutas marítimas, refinerías y terminales de exportación frente a ataques de largo alcance y sabotajes». Su enfoque estratégico enfatiza que limitar la capacidad de la dictadura de los ayatolás de Irán para afectar rutas energéticas es una línea roja para estos países.
Países del Golfo y su postura frente a Irán
A continuación se desglosa la postura de los países del Golfo:
Emiratos Árabes Unidos (EAU)
Han recibido ataques directos de la tiranía Irán, similares en magnitud a los que recibe Israel.
- Desafío: Nunca habían sido atacados de forma directa y no tienen experiencia con sirenas y refugios civiles.
- Estrategia: Por ahora no entrarán en la guerra.
- Impacto futuro: Reforzarán su defensa y limitarán operaciones financieras de ciudadanos o comerciantes iraníes.
Kuwait
Recibió ataques, especialmente contra el aeropuerto, lo que sorprendió a las autoridades, ya que no había intereses militares. Considera que la dictadura de Irán estaba preparando ataques incluso contra áreas sin presencia militar estadounidense. Están evaluando reforzar sus defensas y controlar operaciones financieras iraníes.
Baréin
Ha recibido misiles y ataques de drones de la itranís de Irán. Mantiene una flota estadounidense cercana (Quinta Flota) como protección ante ataques. Observa con preocupación la creciente agresión de los ayatolás contra estados del Golfo, debido a que la dictadura de Irán considera Baréin una provincia de Teherán.
Arabia Saudí
- Mantiene bajo control a los terroristas hutíes de Yemen, que no están atacando ahora. Los terroristas hutíes están financiados por los ayatolás de Irán, como otros grupos terroristas, como Hezbolá en Líbano y Hamás en la Franja de Gaza.
- Prioridad: Que exista una dictadura de los ayatolás de Irán débil y sancionada, no necesariamente un cambio total de régimen.
- Estrategia: Su economía y el precio del petróleo condicionan su postura frente a Irán y posibles acuerdos con Israel. A juicio de Hussain Abdul-Hussain, «si yo fuera Arabia Saudí, querría un régimen débil con sanciones, no un nuevo régimen que reingrese al mercado petrolero y baje los precios».
Qatar
- Ha sido históricamente cercana a Irán y a Turquía.
- Su opinión interna está dividida; los medios locales pueden favorecer a Irán o mantener neutralidad.
- Estrategia: mantener relaciones con ambos bandos hasta ver cómo evoluciona la guerra.
Omán
Históricamente, se mantiene neutral y actúa como mediador en la región.
¿Cuál es la estrategia de Arabia Saudí?
- Dictadura de Irán débil. Una dictadura de los ayatolás «débil y sancionada» mantiene la oferta limitada. Irán, aun con importantes reservas de petróleo, actualmente produce cantidades comparativamente menores de crudo debido a sanciones económicas y restricciones a su sector petrolero. Irán produce alrededor de 3.3 millones de barriles al día, una proporción relativamente pequeña del suministro global, en parte porque sus exportaciones están afectadas por sanciones internacionales.
- Un nuevo gobierno sin sanciones podría aumentar la oferta. Si un Irán postrégimen rompiera las sanciones y reconstruyera su industria petrolera, podría volver a exportar de forma más amplia.
- Arabia Saudí depende de precios relativamente altos. Sigue basando una parte importante de sus ingresos en el petróleo. Los ingresos petroleros todavía son un componente clave de sus finanzas públicas y de sus reservas. Un aumento descontrolado de la oferta global —y una caída resultante de los precios— no favorece sus objetivos de ingresos y estabilidad fiscal.