Andrés Millán, abogado, sobre compartir cuenta bancaria con hijos: «Hacienda lo considera donación»
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Compartir una cuenta bancaria dentro de la familia es algo bastante habitual. Padres e hijos, parejas o incluso hermanos utilizan cuentas conjuntas para organizar gastos, ayudarse económicamente o simplificar pagos del día a día. A simple vista, no parece haber complicación aunque el abogado Andrés Millán, popular en redes bajo el nombre de @lawtips, ha querido advertir sobre esto ya que Hacienda podría interpretar que esa cuenta esconde en realidad, una donación.
El problema aparece cuando se mira desde el punto de vista fiscal, ya que lo que para muchas familias es una cuestión práctica, para Hacienda puede tener otra lectura muy distinta si no se entiende bien cómo funciona. Sobre esto ha puesto el foco el abogado Millán, que advierte de un error bastante común: pensar que el dinero de una cuenta compartida pertenece automáticamente a todos los titulares. Según explica, no siempre es así.
Andrés Millán, abogado, sobre compartir cuenta bancaria con hijos: «Hacienda lo considera donación»
El punto clave tal y como explica Millán, no está en quién figura en la cuenta, sino en quién ingresa el dinero. Esa es la referencia que utiliza Hacienda para determinar si hay o no implicaciones fiscales. Si una persona introduce dinero en la cuenta y luego lo utiliza ella misma, no hay ningún problema. Es una operación normal, sin consecuencias.
Pero la situación cambia en cuanto interviene otro titular. Si quien retira el dinero no es quien lo ingresó, Hacienda puede interpretar que se está produciendo una donación entre ambas personas, aunque no haya habido intención como tal. Y eso tiene efectos. En ese caso, habría que declarar esa cantidad y tributar por el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones.
Cuándo sí puede haber problemas con Hacienda
Este es uno de los errores más habituales en cuentas compartidas. Se da, por ejemplo, cuando un hijo ingresa dinero y otro familiar lo utiliza, o cuando los padres aportan fondos y los hijos disponen de ellos sin justificar el motivo. En estos casos, si no se puede demostrar el origen y el uso del dinero, la Agencia Tributaria puede considerar que se ha producido una transmisión gratuita de dinero entre personas.
No importa que exista relación familiar o confianza. El abogado explica que a efectos fiscales, lo que se analiza es el movimiento económico. Además, cada vez hay más control sobre este tipo de operaciones. Los cruces de datos y el seguimiento de movimientos bancarios hacen que este tipo de situaciones sean más visibles que hace unos años.
Las dos situaciones en las que no se considera donación
Aun así, hay excepciones. No todos los movimientos en cuentas compartidas implican automáticamente un problema fiscal. Una de ellas tiene que ver con la manutención de los hijos. El dinero que los padres ingresan para cubrir gastos habituales como alimentación, estudios o necesidades básicas no se considera donación. Eso sí, hay una condición importante: debe poder justificarse el destino de ese dinero. Si se utiliza para otros fines, como la compra de un coche o una vivienda, la interpretación cambia.
La otra excepción se da en matrimonios en régimen de gananciales. En este caso, Hacienda entiende que el dinero pertenece a ambos cónyuges, por lo que no se considera una donación cuando uno de ellos lo utiliza. Sin embargo, incluso aquí hay matices. Si el dinero procede de bienes privativos, como una herencia, la situación puede ser diferente.
Ser titular no significa ser propietario
Una de las claves que da Millán para entender todo esto es distinguir entre poder usar una cuenta y ser dueño del dinero que hay en ella. Constar como cotitular permite operar, es decir, ingresar o retirar fondos, pero eso no implica automáticamente que ese dinero sea de ambos por igual. Este matiz, que muchas veces se pasa por alto, es el origen de muchos problemas. Sobre todo cuando no hay un control claro de quién aporta cada cantidad o para qué se utiliza. Y en situaciones más complejas, como separaciones, herencias o inspecciones, esta falta de claridad puede generar conflictos importantes.
Una práctica común que exige más cuidado del que parece
La advertencia de este abogado es clara, ya que explica que compartir cuenta no es un problema en sí, pero sí puede serlo si no se gestiona bien. Por ello lo recomendable es tener claro quién ingresa el dinero, para qué se utiliza y, en caso necesario, poder justificarlo. También es aconsejable guardar documentación que respalde esos movimientos, especialmente cuando se trata de cantidades elevadas.
En muchas familias, estas cuestiones se manejan con confianza y sin demasiada formalidad. Pero desde el punto de vista fiscal, eso no es suficiente por mucho que la cuenta esté entre padres e hijos e incluso si se trata de una cuenta que tenemos con nuestra pareja, ya que para Hacienda no cuentan las relaciones personales, sino los datos. Y ahí es donde pueden aparecer los problemas si no se ha tenido cuidado antes.
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