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10 años del rescate a España: la gran oportunidad perdida

10 años del rescate a España: la gran oportunidad perdida
Luis de Guindos en la época del rescate (Foto: EFE).
Eduardo Segovia
  • Eduardo Segovia
  • Corresponsal de banca y empresas. Doctor y Master en Información Económica. Pasó por El Confidencial y dirigió Bolsamanía. Autor de ‘De los Borbones a los Botines’.

Esta semana se han cumplido 10 años dela petición de rescate de España a la UE para poder evitar la quiebra masiva del sistema financiero (en concreto, las cajas de ahorros politizadas). Europa nos dio 41.300 millones -pudimos pedir hasta 100.000, pero lo Luis de Guindos lo limitó todo lo posible para evitar estigmas- y nos impuso una serie de reformas estructurales que, en esta década, se han derogado o diluido. El resultado es que España ha perdido una oportunidad histórica de ponerse a la altura de sus vecinos europeos y que hoy estamos peor que entonces.

Sí, sí, peor. La renta per cápita, que es la forma de medir lo que ingresa o produce cada español como media, estaba en 28.324 euros entonces y al cierre de 2021 se situó en 25.460, casi 3.000 euros menos. Es verdad que hemos tenido la recesión histórica provocada por la pandemia, pero en el conjunto de esos 10 años deberíamos estar claramente por encima, a pesar del covid. Otros países, como Irlanda, Alemania, EEUU e incluso Portugal, han avanzado, y mucho, en este período. Curiosamente, los que han adoptado medidas liberales para favorecer la inversión y la creación de empleo.

pedro sánchez argelia

Aquí, en cambio, lo hemos fiado todo a un aumento desmadrado del gasto público. Es de justicia reconocer que no ha sido sólo el Gobierno de Pedro Sánchez, sino que tampoco fue capaz de hacer los recortes necesarios el de Mariano Rajoy. Pero no hay ni punto de comparación entre los dos. El festival de subvenciones, nuevos funcionarios, asesores, enchufes, etc. del PSOE, más el gasto extraordinario por la pandemia y la espiral de las pensiones (ojo a esto) ha disparado el gasto público pero no ha servido para que los ciudadanos sean más ricos y vivan mejor. Es gasto improductivo.

La deuda disparada amenaza la prima de riesgo

La consecuencia es que la deuda pública se ha disparado desde 884.416 millones hace 10 años -el 84,1% del PIB- hasta 1,45 billones (millones de millones) en el último dato disponible, el 117,7% del PIB. Una hipoteca descomunal para las nuevas generaciones que Europa ha permitido generar a nuestro presidente en su alocada huída hacia ninguna parte. Ahora llega la tía Lagarde con la rebaja -subida de tipos y fin de las compras de deuda del BCE- y Sánchez tiene que vender 100.000 millones en bonos de aquí a fin de año. Lógicamente, la prima de riesgo se nos va a ir a las nubes (ya ha empezado).

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Mario Draghi cuando presidía el BCE. (Foto: EFE)

Esta vez no dejarán que alcance los 600 puntos básicos de 2012, aunque va a ser gracioso ver cómo lo hacen. Se habla de un «whatever it takes» light, parafraseando la famosa frase de Mario Draghi que evitó que España saliera del euro y de la que se cumplirán también 10 años en julio. A buenas horas, mangas verdes. La UE tenía que haber cortado las alas a Sánchez hace mucho, en vez de dar hilo a la cometa hasta que se les ha escapado y ha llegado a la estratosfera. No le va a quedar más remedio que exigir recortes como ya hizo con Zapatero, pero con las servidumbres políticas de la Comisión y el mayor peso de España tras el Brexit, probablemente todavía tarde en hacerlo. Y es muy urgente.

La izquierda se defenderá diciendo que hemos mejorado en empleo. Y es cierto. Pero entonces veníamos de una doble recesión durísima tras el estallido de la burbuja inmobiliaria. Y en 2022, el paro sigue siendo el más alto de la UE, el empleo público (no productivo, insistamos) se ha disparado mientras que el privado se ha estancado y los salarios continúan siendo bajos. Y lo más importante es que, si hubiéramos seguido la senda de esos países citados, el paro se habría reducido muchísimo más.

Los días de furia de junio de 2012

Hace 10 años, España se despertó de golpe de la fiesta del ladrillo y tuvo que pagar los enormes excesos cometidos con una resaca terrorífica. Todos los bancos se habían apuntado al desmadre, pero lo de las cajas de ahorros dirigidas por políticos (aquí no hubo distinción de colores) sin criterios profesionales fue de órdago. Cuando la burbuja estalló se encontró con miles de millones en crédito promotor para construir viviendas que ya no se vendían o ni siquiera se construían. Se tuvieron que quedar con pisos, obras a medio terminar y solares a mansalva. Y es lo que provocó los sucesivos rescates con el Fondo de Garantía de Depósitos -en un intento de MAFO por que no contara como déficit público-y con el FROB, que se creó al efecto.

Zapatero
El ex presidente, José Luis Rodríguez Zapatero.

La crisis financiera había empezado en EEUU en 2007 con las hipotecas subprime y se había extendido a toda Europa. Y en 2008, todos los países serios rescataron a sus bancos con un manguerazo de dinero público, que éstos devolvieron en más o menos tiempo en función de lo mal que estuvieran sus balances. Pero aquí Zapatero dijo que el sistema financiero español era «el más sólido del mundo» y que España jugaba en la «Champions League económica», con un par. Que no había ningún problema porque los bancos españoles no tenían activos tóxicos (las titulizaciones de los créditos basura) y aquí paz y, después, gloria.

Con lo cual se renunció al manguerazo salvador y se perdió un tiempo precioso, en el que los problemas no dejaron de agravarse según se iba hundiendo el mercado inmobiliario. Y lo peor: perdimos toda credibilidad en el mercado, que no se fiaba de las cifras oficiales y se temía que la banca tuviera muchos más muertos en el armario de los que reconocía (como así fue), lo que arrastraría al Estado a la quiebra. La prima se fue a los citados 600 puntos básicos y Guindos, que había sido nombrado ministro con la única misión de arreglar lo de la banca, no tuvo más remedio que pedir el rescate el 9 de junio, que trató de disfrazar, sin éxito, como «préstamo en condiciones ventajosas». De nuevo, el miedo al estigma.

65.700 millones perdidos por los españoles

La factura del desastre, según el Banco de España, será de 65.700 millones de dinero inyectado al sector y a la infausta Sareb (el banco malo que nos obligó a crear Bruselas) que no se va a recuperar. Y eso, si se cumplen las expectativas del Banco de España de que algo se recuperará de la antigua Bankia -hoy en CaixaBank-, donde el FROB mantiene un 16%. El lado positivo fueron las reformas que nos exigieron; las principales, la laboral, la de pensiones y la del gasto público (aparte de la financiera, claro, que acabó con el traspaso de la supervisión del Banco de España, tras su desastrosa actuación, al BCE).

Unas reformas que Sánchez se ha cargado de un plumazo cuando apenas empezaban a dar frutos, maniatado por las exigencias de Podemos. El intento más serio de sacar a España de nuestro estancamiento, abortado por la ideología. Ahora vendrá una nueva exigencia de reformas de Bruselas. Demasiado tarde y que coincidirá o provocará (veremos) una nueva crisis que pagarán los de siempre.

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