Una memorable actuación da a Javier Fernandez su segundo Campeonato del Mundo de patinaje artístico

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Javier Fernández firmó una soberbia actuación. (Getty)
Miguel Serrano
  • Miguel Serrano
  • Me confundieron con un joven prodigio pero acabé de periodista. Escribo cosas de deportes y del Real Madrid en OKDIARIO, igual que antes las escribía en Marca. También a veces hablo por la radio y casi siempre sin decir palabrotas. Soy bastante tocapelotas. Perdonen las molestias.

Javier Fernández sabía que lograr el oro en los Mundiales de Boston era un sueño casi imposible, pero no estaba dispuesto a rendirse. Sus opciones –pocas, para ser sinceros– pasaban por firmar una actuación perfecta en el programa largo, tener el día en el que inspiración, coordinación y sentimiento confluyeran en el lugar correcto y en el momento justo. Y así sucedió.

El patinador madrileño rozó la perfección e incluso se instaló en ella en algunos vuelos de su programa largo con el que alcanzó el segundo oro mundial de su carrera. Javi se puso la capa de Superjavi y lo bordó. Sobre la música de Guys and Dolls lo hizo todo bien: saltos, caídas, vuelos, giros… Mientras, al japonés Yuzuru Hanyu, que le aventajaba en 12 puntos tras un gran show corto, se le quedaba cara de tonto al ver cómo Javier Fernández patinaba hacia el oro.

Hanyu había fallado primero en un ejercicio libre discreto y le había enseñado el camino al oro al patinador español, que puso en pie al TD Garden con una de las mejores actuaciones de la historia. Con la puntuación en la mano (314.93 puntos), la del español fue la tercera mejor actuación de todos los tiempos.

El madrileño comenzaba su actuación consciente de que Hanyu había fallado y tras la máquina de hacer cuádruples que es Boyang Jin, que se asentaba en el bronce. Javier Fernández tenía que saltar… y actuar. Sonó el Guys and Dolls de Frank Loesser y el madrileño empezó con un cuádruple toe brillante, siguió un combinado cuádruple salchow-triple toe increíble y llegó un cuádruple salchow que tocaba el cielo. La medalla de oro estaba en camino y se la colgó al cuello después de una actuación sobre el hielo en la que podía ser cualquiera de esos tipos malos del Rat Pack de Sinatra.

De la perfección a la emoción

Brian Orser, su entrenador que es también el del japonés Hanyu, estaba al borde del llanto, emocionado y consciente de que había visto una actuación histórica. Javi lo había vuelto a hacer, iba a ser campeón del mundo otra vez. Los jueces no escatimaron con el de Cuatro Vientos y le dieron 216.41 puntos, récord de Europa de largo, y el total fue 314.93 (tercer registro mundial histórico) por los 295.17 de Hanyu.

Javier Fernández se convierte en campeón mundial por segundo año seguido, además de cuádruple oro europeo. A los 17 años hizo las maletas y se marchó de su casa de Madrid. Emprendió camino en solitario rumbo a Estados Unidos. No hablaba inglés. Luego voló a Canadá. Hoy, a los 24, es uno de los mejores patinadores de todos los tiempos. Y un hombre forjado a sí mismo, sin ayudas ni infraestructuras detrás. Un español solo dispuesto a comerse el mundo. Y lo ha conseguido.

Clasificación

1. Javier Fernández (Esp), 314.932.
2. Yuzuru Hanyu (Jpn), 295.17
3. Boyang Jin (Chn), 270.99
4. Mikhail Kolyada (Rus), 267.97
5. Patrick Chan (Can), 266.75
6. Adam Rippon (EE UU), 264.44

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