Real Madrid - Real Sociedad: Liga Santander

Al Real Madrid le roban hasta la ilusión

Al Real Madrid le roban hasta la ilusión

Un arbitraje escandaloso de Munuera Montero robó hasta la ilusión al Real Madrid. Los blancos perdieron 0-2 ante la Real Sociedad y con la derrota también sus opciones de pelear por la Liga. Melero López en el VAR se hizo el ciego y el sordo en el penalti rigurosísimo de Casemiro y los dos no pitados a Sergio Ramos y a Vinicius. Fue un robo en toda regla con el VAR de testigo y de cómplice. Ahora, ¿qué dirá Velasco Carballo? ¿Pondrá la conversación a los medios o callará?

A Solari con los resultados le ocurre lo que a Torrente con las pelis: le gustan las X. El entrenador con alma de ajedrecista que valora los empates como si fueran tablas se plantó ante un Bernabéu deprimido, semivacío y harto. Lo hizo con Vinicius de baza electoral, un gancho para atraer a un madridismo que ha ido dando la espalda a un equipo que ha sacado la lengua a su afición. Lo de la afición del Real Madrid con sus jugadores no es divorcio, es abandono del hogar.

Pero no sólo de Vinicius puede vivir el Real Madrid. Eran Vinicius y los otros diez, de cuyo nombre ni quiero acordarme ni creo que ustedes necesiten que se lo recuerde. Son los de siempre. Y como este Madrid está acostumbrado a dar disgustos a la gente desde muy prontito igual que Pedro Sánchez, ante la Real sociedad no iba a ser menos. No habíamos llegado al minuto dos y los blancos ya habían hecho su primer regalo: penalti (penaltito, más bien, de Casemiro a xxx). Lo lanzó el ex madridista William José y batió a Courtois. Así que el Real Madrid empezaba otro partido torcido.

Respondió el Real Madrid con un arrebato de ataques capitaneados por un efusivo Vinicius, descarado como un millenial y onmipresente como Pablo Iglesias en La Sexta. Benzema falló un gol cantado en el 10 después de una buena conexión Marcelo-Vinicius-Lucas por la banda izquierda. El Bernabéu espoleaba a su equipo sin demasiado entusiasmo.

Vinicius y nadie más 

Todo pasaba por Vinicius. Su velocidad y su descaro desarbolaban a la zaga de la Real Sociedad, pero fallaba en la elección final de la jugada. Desperdició un par de goles porque necesita un mes de clases con su amigo Ronaldo, el gordo, pero al menos lo intentaba y hacía daño. Dominaba el Real Madrid obligado por el marcador y se agrandaba Rulli, que sacó una mano espectacular a un tiro de Modric allá por el minuto 20.

La Real Sociedad se fue encogiendo y agrandóse el Real Madrid, que se lanzó a presionar como si no hubiera un mañana. Munuera Montero se comió un penalti de Illarra a Sergio Ramos –también el VAR– en pleno arrebato ofensivo de los de Solari. Al menos el Bernabéu respetaba el ramalazo épico de su equipo.

Mucho dominio, muchos córners, mucho Vinicius y mucho correr y muchas ocasiones del Real Madrid (la última un tiro al palo de Lucas Vázquez), pero al descanso el Bernabéu se fue mirando al marcador y con su equipo perdiendo por 0-1 ante una Real Sociedad eficaz y eficiente, que defendió correctamente y supo resistir las embestidas del Real Madrid como un burladero.

Asedia el Real Madrid

La reanudación arrancó furiosa. Primero con una llegada de la Real Sociedad y luego con una triple ocasión para el Real Madrid en la misma jugada. Remataron Ramos, Vinicius de chilena y Varane y fueron repelidas por un defensor de la Real y por Rulli en dos ocasiones. Isco empezaba a calentar ante los tímidos aplausos del Bernabéu.

Vinicius volvió a aparecer para esquivar defensores realistas, pero volvió a fallar en la definición final al filo del 50. El partido se había vuelto un correcalles y ahí el Real Madrid corría riesgos de comerse una contra que sentenciara el partido y terminara por enfadar al Bernabéu. Antes de la hora de partido Solari llamó a Isco. Sacó del campo a Casemiro para tocar a rebato con todo.

El robo del siglo

Pero a este Real Madrid tan flaco todo son pulgas. Lucas Vázquez fue expulsado por una acción rigurosísima. Vamos, por una amarilla inventada por Munuera. El partido se había convertido en un Everest y el árbitro era un temporal contra los blancos. En el 64 dejó sin sancionar un penalti de Rulli a Vinicius en pleno arrebato ofensivo de los blancos, que volvieron a desperdiciar una doble ocasión entre el brasileño y Benzema.

Fue un penalti escandaloso. Un robo. Una jugada intolerable en los tiempos del VAR, pero como está el Real Madrid de por medio no pasará nada. A los blancos les habían pitado un penalti que sólo era a medias, les habían dejado de pitar otro de Illarra a Ramos, les habían expulsado a Lucas Vázquez por no hacer nada y no les habían pitado un penalti clamoroso a Vinicius. Casi nada.

El Real Madrid se desquició, pero siguió intentándolo. Atacó y atacó, aunque dejó su portería desguarnecida y pudo comerse varias contras. Ya daba lo mismo, porque Munuera se había cargado el partido y cualquier aspiración de los blancos de remontar. Además, le estaba dando una coartada a Solari y al madridismo para mosquearse con toda la razón. ¿Dónde estaba el VAR en las jugadas polémicas? ¿Por qué no actuó en ninguna?

Al final, los blancos lo intentaron desde la impotencia pero al Real Madrid, que ya le cuesta ganar un partido contra once, le resulta imposible remontarlo cuando tiene que jugar contra doce. Y contra el VAR. En una contra llegó el segundo de la Real Sociedad cuando los blancos ya estaban volcados al ataque, pero el partido se había terminado hacía tiempo. Y la Liga también.

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