Mundial 2018 Rusia

Modric, el genio se queda sin estrella

Modric
Modric, durante la final del Mundial. (Getty))

Luka Modric volvió a jugar un gran partido en la final del Mundial que midió a Croacia y a Francia

Modric volvió a sacar su librillo, ese que tienen los maestros, para impartir cátedra sobre el césped del estadio Luzhnikí de Moscú. En el que era, posiblemente, el día más importante de su carrera como futbolista, y decir esto para un jugador que ha jugado y ganado cuatro finales de Champions son palabras mayores, volvió a demostrar que con o sin copa en estos momentos es uno de los mejores jugadores del mundo. Nadie en el planeta lee y entiende el deporte rey como el genio de Zadar.

Junto a Raikitic, otro que merece un aparte tras su impresionante Mundial, guió por la senda del buen juego, ese que Francia nunca se planteó hacer, a una selección croata que se ha quedado sin gloria, pero que siempre podrá decir que se ha llevado el reconocimiento de todos. Por su juego, por su lucha y por las ganas que han mostrado durante los siete partidos del campeonato. Y Modric ha sido capital en este buen hacer de un país que ha dado el paso definitivo en su historia para ser grande.

Pero volviendo al partido de Luka, sólo se le puede achacar el haber perdido de vista el balón en el tercer gol del Pogba. El resto, impecable. Francia, a pesar de los dos goles que consiguió en el primer acto, vio como por primera vez en lo que llevábamos de Mundial Kanté, el hombre infalible que es capaz de ganar cualquier batalla, sufría. Se veía superado. Y el culpable era Modric. El jugador del Real Madrid desconectó al centrocampista del Chelsea y a Matuidi, lo que permitió que Rakitic se liberase y el combinado dirigido por Deschamps se atascase. Sólo la fortuna les salvó.

De sus botas también nació el gol de Perisic. Rakitic amagaba y Modric ponía un balón perfecto a la cabeza de Vrsalijko que metería en el área para que, finalmente, el jugador del Inter de Milán hiciese la igualada en la final.

Capitán y director

Tras el paso por vestuarios, Modric le hizo saber al equipo arbitral que no habían estado acertados. Ejerciendo de capitán presionó a los jueces y llenó de rabia a sus compañeros. Esos que se van con el bueno de Luka a cualquier batalla si él lo pide. Y así se volverían a comer a Francia. El ’10’ dirigía y los suyos le seguían, hasta que Pogba daba un puñetazo encima de la mesa para hacer el 3-1. Primera señal de vida de Francia en el segundo acto, pero suficiente. La diana hizo temblar los cimientos de Croacia. Por primera vez sufrían y Mbappé lo confirmó haciendo el cuarto. 

Parecía que el sueño se rompía, pero la perseverancia de Mandzukic y el desatino de Lloris daba esperanzas a Croacia de nuevo al recortar distancias. Modric se volvía a poner el traje de director para intentar la machada, pero no llegaría. Croacia perdía el Mundial, aunque siempre podrá decir que tiene un genio, un genio sin estrella.

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