La historia de sus inicios

Miguel Induráin (62 años): «Todo empezó cuando me robaron la bicicleta mientras trabajaba en el campo con mi padre»

La historia de Miguel Induráin con el ciclismo comenzó de una manera muy diferente a la que podría imaginarse

Su relación con la bicicleta empezó casi por casualidad y tuvo un episodio inesperado que fue clave

Hablamos del robo de su primera bicicleta mientras ayudaba a su padre a trabajar en el campo

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La historia de Miguel Induráin con el ciclismo comenzó de una manera muy diferente a la que podría imaginarse al hablar de una de las grandes leyendas del deporte de las dos ruedas. El navarro no creció soñando con ganar el Tour de Francia, coleccionando fotografías de corredores ni pensando en convertirse en profesional. De hecho, su relación con la bicicleta empezó casi por casualidad y tuvo un episodio inesperado que terminó siendo clave. Hablamos del robo de su primera bicicleta mientras ayudaba a su padre a trabajar en el campo siendo un niño.

El propio Induráin ha contado en diferentes entrevistas cómo sucedió. Durante su infancia en Villava, en una familia dedicada a la agricultura, acostumbraba a ayudar a su padre después de salir del colegio. «Mi padre era agricultor. Después de salir de clase fue a ayudarle un poco», cuenta el cinco veces ganador del Tour. Uno de esos días pasó algo que ahora que han pasado varias décadas es más que una anécdota: «Me robaron la primera bici mientras ayudaba en el campo a mi padre. Todo empezó cuando mi padre decidió sustituir la bicicleta que me habían robado».

Su padre decidió comprarle otra bicicleta, pero se decidió por de carretera. La Universidad de Navarra recoge que Induráin tenía 11 años cuando recibió esa bicicleta y que poco después comenzó a competir. En 1975 terminó segundo en una carrera de alevines en Luquin y apenas una semana después consiguió su primera victoria en Elizondo.

La historia de Miguel Induráin

Pero tampoco fue el premio de aquella primera carrera lo que convirtió inmediatamente a Induráin en un apasionado del ciclismo. El propio corredor reconoció que llegó a este deporte prácticamente por casualidad. «Al ciclismo llegué por casualidad», explicó en una entrevista publicada por L’Équipe. Y añadió una anécdota que resume perfectamente aquellos comienzos: «Un día me presenté a una carrera; logré el segundo puesto y me dieron un bocadillo y una Fanta, y eso me gustó».

En su casa, la bicicleta era principalmente una herramienta para desplazarse por los campos y de pequeño ni imaginaba ser profesional: «Jamás conservaba fotos de ciclistas ni sabía nada de la historia del ciclismo». Pero a a partir de aquella bicicleta comprada después del robo comenzó una trayectoria extraordinaria. «El hombre que me fichó pensaba que no valía para ciclista», reconocía en otra entrevista, especialmente por su físico y una altura impropia de un ciclista de la época.

Pero rápidamente llegaron las primeras victorias, el salto al ciclismo profesional y los cinco Tours de Francia consecutivos entre 1991 y 1995, además de dos Giros de Italia y el oro olímpico en contrarreloj. Lo que siempre se le resistió fue la Vuelta a España, y cuando fue preguntado por ello, dejó una frase muy llamativa que también se está haciendo viral: «Nunca gané la Vuelta porque en mi época se disputaba en abril, había lluvia, hacía frío y a mí ese clima no me iba».

Un Induráin que tras su retirada sigue montando en bici, pero sin exigencias y por puro placer. «Actualmente no hago entrenamientos específicos, pero me gusta rodar unos kilómetros siempre que tengo tiempo», explica el ex ciclista español.

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