17-0 ANTE JUGADORES DE MÁS DE DOS METROS, COMO ANDERSON

El ‘matagigantes’ Nadal quiere volver a golpear en el US Open

Nadal
Nadal celebra un punto. (AFP)

A Rafael Nadal solamente le queda dar un paso antes de besar las mieles del triunfo en Flushing Meadows. El glamouroso complejo neoyorkino ya ha visto campeonar al héroe español en dos ocasiones –2010, 2013– y ahora, después de haber completado un camino arduo hasta una nueva final, se encontrará un último escollo de altura para levantar su tercer trofeo de campeón en el US Open, un Kevin Anderson que pertenece a la estirpe de gigantes del circuito que tanto se le atragantan a algunos de los grandes… pero no a Rafa.

El tenista manacorense es un auténtico David contra este tipo de jugadores grandes, poderosos y con un saque descomunal que acostumbra a desquiciar a sus rivales. Anderson, a pesar de su notable lenguaje corporal, se mueve lastrado por sus 203 centímetros, que a su vez le ayudan con un servicio de los más difíciles de romper en el circuito –que le pregunten a Carreño–. Nadal, al contrario de la mayoría, cuenta con una mente privilegiada y única para la competición, y siempre que se ha encontrado un jugador de estas características, ha acabado ganando. 

En el head to head frente a los jugadores superiores a los dos metros de altura que se pasean por el circuito destrozando rivales con su servicio, Nadal guarda un inmaculado 17-0 que no hace más que destilar optimismo de cara al partido clave en el que Rafa deberá derrotar a un gigante para levantar su tercer US Open.

Ni Ivo Karlovic (5-0) desde sus 2’11 metros, ni el gigante de 206 centímetros que más destaca en la actualidad, John Isner (6-0), saben lo que es la victoria ante Nadal, que también ha maniatado a Janowicz, de 2’03, en las dos ocasiones en las que se ha medido.

Anderson busca su primer triunfo

Anderson, al igual que estos compañeros de altura, también se ha medido a Nadal en varias ocasiones en el circuito –son compañeros de generación– y siempre ha caído derrotado, cumpliendo la ley que parece acompañar a Rafa en cada partido con un ‘gigante’. En los cuatro partidos jugados entre el español y el sudafricano, Rafa siempre ha levantado los brazos, cediendo solamente en una ocasión un set ante el coloso que tenía enfrente.

Estas actuaciones explican por qué las apuestas y los expertos no esperan nada que no sea un triunfo de Nadal en el partido. Con mayor o menor dificultad, en un mundo en el que el poderío físico parece que se va imponiendo con los años, un guerrero como Rafa Nadal acaba encontrando la solución para batir a los rivales más incómodos que existen en el circuito. A base de paciencia y concentración, el manacorense se ha convertido en el matagigantes por excelencia. Toca demostrarlo en toda una final de US Open. Su decimosexto Grand Slam está en juego. 

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