Barcelona 3-1 Leganés: Liga Santander

El ‘Varça’ evita un pepinazo

El ‘Varça’ evita un pepinazo

El Barcelona gana al Leganés (3-1) con otro empujón arbitral. Luis Suárez marcó el 2-1 en una clara falta a Cuéllar que ni el árbitro ni el VAR quisieron anular. Messi, suplente, tuvo que salir con empate para arreglar el desastre de su equipo.

Cuando Leo Messi y el arbitraje se juntan, el Barcelona es imparable. Se volvió a demostrar este domingo. Los culés jugaron regular y pese a ser superior al Leganés tuvieron que aferrarse a factores internos (Messi) y externos (arbitraje) para ganar al equipo madrileño.

Si el Barcelona no puede ya aparecen otras circunstancias para solucionarlo. Con 1-1, Valverde tuvo que sacar a Messi, suplente de inicio. Cuando le sacó, el VAR, casualmente, desapareció. No podía anular un gol de Suárez. Y así ganó un Barça tímido, que ganó por inercia, sin brillo y sin convencer.

Dembélé animó el inicio

Al Camp Nou más frío de la temporada solo le animó Dembélé, que al igual que sabe dormirse en casa también sabe cómo y cuándo jugar. Sin Messi, suplente, el francés supo que muchos focos le miraban a él y que todo lo que hiciera este domingo se multiplicaría al no estar el argentino. Y lo aprovechó. Lo peor para él es que en su mejor partido… acabó lesionado. Justo se fue cuando entró Messi. O uno o el otro. Así es el destino culé.

Al margen del buen gol que metió, a la media hora de juego con un remate seco y de primeras tras una asistencia de Jordi Alba, Dembélé sacó todo tipo de recursos para salir del peligroso dominio sin peligro al que se había metido el Barcelona. Estaba el encuentro en ese guión de aburrimiento que solo los buenos podían transformarlo. Un tacón, una carrera, un control… exquisiteces que animan a un Barça que sin Messi propone muy poco, Pero estaba Ousmane, lleno de confianza y se le nota. Disfruta jugando.

Luis Suárez ya olfatea los Goya

Entre el protagonismo total de Dembélé, con su contraste llamado Coutinho, también apareció un Luis Suárez que hizo lo que siempre en un partido: generó peligro, volvió a ser esa referencia en ataque ante el que siempre tienes que estar atento… y regresó su faceta de actor. Ante la cercanía de los Premios Goya, que se entregan en dos semanas, Suárez se adelantó. Ya oposita. El uruguayo protagonizó el que puede ser su piscinazo más escandaloso y eso que la lista es larga. Se dejó tirar segundos después de que le hicieran el posible penalti (ni le tocaron, claro). Hollywood ya es hora de que le llame.

Estuvo el partido tan dormido en el inicio de la segunda parte que lo único que podía ocurrir es lo que finalmente pasó. Ante un Barcelona acomodado, sin querer buscar el segundo gol, el Leganés hizo daño sin apenas hacer nada. En la única jugada de ataque del equipo de Pellegrino, Braithwaite acabó marcando ante la pasividad de la defensa culé. Ese gol, el del empate, encendió todas las alarmas. Había que sacar todos los tanques.

Messi + VAR: imparables

Y todos los tanques son todos. Los que dependen del Barcelona y los que dependen de otros. Nada más marcar salió Messi, demostrando la ultradependencia que tiene el Barcelona de él, algo ya más psicológico que futbolístico, que también es inmenso. El simple aviso a Messi para entrar ya es el síntoma de que el Barça sin el argentino no es nada.

Salió Messi, asustó al Leganés y se inventó un disparo con el que Cuéllar tuvo que lucirse. El remate era tan bueno que el portero extremeño del Leganés no pudo pararlo de primeras y dejó el rechace abierto. En esa segunda jugada llegó Suárez, atropelló al cancerbero y metió gol. No solo tocó el uruguayo a Cuéllar en el área pequeña sino que le atropelló. Lo que toda la vida fue falta, el Barça tuvo barra libre. Ni De Burgos Bengoetxea vio falta ni mucho menos desde el VAR. Nadie. El videoarbitraje al servicio, de nuevo, del Barcelona. Así se gana un partido.

Y así se sigue siendo líder de la Liga. En un partido tibio, el Barça sacó los tres puntos con un gol regalado. El más clave, porque después Messi redondeó la victoria para intentar mitigar la influencia arbitral. Un 3-1 abultadísimo. No hay VAR que pare esto. Así se ganan Ligas.

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