Campazzo y Thompkins fallaron en el ataque decisivo

El Barça resucita en el Palau y manda la final al cuarto partido

El Barcelona se proclamó vencedor del tercer partido de la final de la Liga Endesa (78-77) en un choque que se decidió en el último suspiro y en el que Campazzo y Thompkins no acertaron a anotar la canasta que le habría dado el título al Real Madrid.

Barcelona
Heurtel lanza a canasta. (ACB)

El Barcelona sigue con vida en la final de la Liga Endesa. El equipo culé se salvó de milagro del barrido del Real Madrid en un choque en el que acabaron levantando los brazos sobre la bocina (78-77) y al ver como Campazzo y Thompkins no eran capaces de culminar el ataque que podría haber hecho realidad la 35ª Liga del equipo merengue. La alegría en los Clásicos va por barrios y después del sufrimiento del lunes, los de Pesic resucitan y llegarán con fuerzas renovadas a un cuarto partido en el que volverá a jugarse un match ball por el campeonato.

Dos días después de que el triple de Carroll cambiara por completo el devenir de la eliminatoria, un nuevo Clásico asomaba con la posibilidad de que el Real Madrid cerrara la conquista de la Liga en territorio hostil. El 2-0 había golpeado con dureza al Barça en lo tangible y dejaba por comprobar si la moral del conjunto dirigido por Pesic seguía en pie tras recibir un castigo de tal magnitud el pasado lunes en el Wizink Center.

La noche comenzaba con nubarrones para un Barcelona que comprobó como su público estaba volcado para llevarles en volandas al cuarto partido, pero el acierto se quedaba en el bando madridista. Con triples de Rudy y Campazzo, el Madrid tomaba una ventaja considerable para los escasos minutos disputados, aunque también efímera, ya que el mayor poderío físico del Barça se imponía en los tableros para condicionar el rebote y así destruir el intento de despegue madridista.

La salida de Llull, ya habitual desde el banquillo, unida a la de Carroll y Thompkins, amagó con dotar al Madrid de mayor fluidez y recuperar así el dominio, pero el primer cuarto finalizaba con una mínima ventaja culé que precedía a la paridad también en los primeros minutos de segundo cuarto. Con Tomic en modo dominador y Heurtel campando a sus anchas desde el exterior, los culés se mantenían con vida en un encuentro de nivel eminentemente superior al segundo a estas alturas, mas un minuto de despiste fabricaba una oportunidad del Real Madrid de tomar los mandos.

Y es que los blancos no son un equipo de una única alternativa, como se encargaba de recordar Llull en el descanso al ser cuestionado por el protagonista principal de la primera mitad, un Trey Thompkins erigido en el capitán madridista a través del tiro y que, actuando como ‘5’, fue capital para un parcial de 2-16 que catapultó al Real Madrid a liderar el marcador a pesar del maquillaje final (34-40) de los de Pesic. El Barça tenía 20 minutos para recuperar la vida.

Los triples habían acompañado al Madrid en su camino hacia la victoria y el título y lo seguirían haciendo en un tercer cuarto en el que, en un abrir y cerrar de ojos, los pupilos de Pablo Laso establecían la máxima ventaja del partido en doce puntos. El golpe era de una magnitud brutal y el Barça parecía noqueado y en la lona, pero un Clásico no permite la rendición y Heurtel, que debió ser descalificado después de agredir a Rudy Fernández, espoleó a la afición culé y al resto de sus compañeros liderando un parcial de 12-0 que devolvía el dominio al Barça en mitad del cortocircuito madridista, finalizado, eso sí, en el tiempo justo para partir con dos puntos de ventaja en el último periodo.

Igualdad y al cuarto partido

La tensión se palpaba en el ambiente y el miedo a perder de unos y el vértigo a la victoria de otros no condicionaron la continuidad del intercambio de canastas en un partido digno de toda una final de Liga. Si Hanga trataba de reducir las diferencias que había vuelto a establecer el Madrid, Thompkins respondía demostrando que esta era su noche y quería celebrarla con una copa. El tiempo, mientras, se consumía hasta llegar a cuatro minutos del final sin absolutamente nada decidido más allá de la práctica unanimidad de considerar a Campazzo y Heurtel como los MVP de cada equipo. 

La brecha definitiva seguía resistiéndose por mérito de un notable Barcelona, con Heurtel como cirujano que sanaba cada herida abierta por Rudy y Facu con sus triples. El Madrid parecía ahora un puntito por encima, al contrario de lo sucedido en el segundo partido en el que se llevaron el encuentro en el último segundo. De nuevo, y para suerte del espectador neutral y desgracia del parcial, el encuentro se iba a decidir por un pequeño detalle.

El final, al contrario de lo sucedido el lunes, fue menos duradero, aunque igual de frenético que en el Wizink Center. Una canasta, canastón, de Singleton ponía uno arriba al Barça, pero dejaba un último ataque al Madrid, que alargó Hanga con una pérdida tras recoger el rebote de una entrada precipitada de Llull. El Real tenía el último ataque para el triunfo y hasta en dos ocasiones, en manos de Campazzo y Thompkins, erró para confirmar la victoria y resurrección de un Barcelona que seguirá luchando por la Liga.

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