El Atlético dimite por la Liga
Sorloth y Guedes se neutralizaron en otro discreto partido de Julián Álvarez
Los rojiblancos volvieron a carecer de contundencia y solidez defensiva a domicilio
Año nuevo, misma historia. Sigue el Atlético imbuido en el bucle del 2025 que tanto le ha lastrado por más que sus propósitos para el 2026 venían cargados de argumentos. Abrazar la regularidad fuera de casa, mantener la pelea por la Liga desde la distancia… En San Sebastián ni una cosa ni la otra. Los rojiblancos siguen siendo vulnerables lejos del Metropolitano, incluso cuando inician con ventaja. Sorloth golpeó primero, pero Guedes lo neutralizó de inmediato y selló (1-1) el suspenso colchonero a mitad de curso. El Atlético queda a 11 puntos del líder de la Liga cuando el calendario apenas se sitúa en enero. Una dimisión en toda regla.
Sin contundencia no se va muy lejos. Al Atlético le alcanzó para sacar un exiguo punto ante una Real Sociedad que camina falta de oxígeno en esta Liga. Encajada en una pelea, la del descenso, a la que no están acostumbrados y con un nuevo entrenador. Inestabilidad por doquier. En ese río revuelto no pescó el Atlético, apenas tuvo cebo. Ni al inicio ni al final. Se volvió a ver a un equipo que no domina los partidos y mucho menos las áreas. Tiembla en la propia y se da de bruces en la rival. Guedes fusiló a Oblak libre de marca y Gallagher y Griezmann erraron sus manos a manos. Ni por un lado ni por el otro. La casa sigue sin barrer.
Fue echar a rodar el balón y parecer que la Real Sociedad se jugaba más que el Atlético. Más coordinados en la presión, llevaban el timón del partido mientras los rojiblancos se entregaban a Giuliano Simeone, un motor que funciona sin gasolina. Suya la fue la asistencia para que Sorloth rompiera la igualdad. Claro, que hasta que el balón llegó a la cabeza del noruego pasaron muchas cosas. Todas se hicieron bien y todas corrieron a cargo de Giuliano. Recogió la posesión en su campo, le tiró una porra a su rival y se subió en la moto.
Recorrió toda la banda hasta plantarse en el área rival y, en carrera, servir el gol de Sorloth. Un oasis en el pequeño desierto sobre el que transitaban los colchoneros. Porque habían sido rescatados por el VAR, que anuló un autogol del mencionado Solorth por fuera de juego posicional de Brais y el nombre de Oblak ya había sido mencionado en un par de ocasiones. Para tapar un disparo de Oyarzabal y negar mayor premio a Kubo. Simeone cambió piezas al descanso. Ruggeri, amonestados en el primer tiempo, no salió al segundo acto. De primero de cholismo.
Gallagher pudo sentenciar inmediatamente después del gol de Giuliano tras recibir un gran pase filtrado de Baena, de vuelta en el once titular -tal vez su regreso sea la mejor noticia en clave rojiblanca-, pero sus compañeros se tuvieron que llevar las manos la cabeza cuando las tenían en alto para festejar. El inglés erró el mano a mano y la consecuencia fue contigua porque Kubo lideró un contragolpe se movió en el caos defensivo para ceder a un Guedes libre de marca que sí tuvo precisión. Empate y vuelta a empezar para todos.
Aunque para este acto la Real Sociedad andaba más espolvoreada. El Atlético sufría y Oblak tuvo que sostener. Primero al disparo de Turrientes, luego al de Kubo y luego a Oyarzabal. Lo negó todo porque todo pasaba en el área rojiblanca. La Real era el equipo que empujaba y buscaba. Griezmann gozó de otro mano a mano que tampoco materializó. Reparto de puntos final. Uno para cada uno. De amargura para el Atlético que se deja en San Sebastián más que media Liga, prácticamente toda. Los propósitos de año nuevo son un conjunto de pequeños pasos para llegar al fin y los rojiblancos se parecen a los que dicen que van a dejar de fumar o apuntarse al gimnasio. Pues eso. Año nuevo, misma historia.