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El truco definitivo para que tus toallas siempre estén suaves

Truco para que las toallas estén suaves
Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

¿Alguna vez has notado que tus toallas, después de un par de lavados, pierden esa suavidad que tanto te gusta? Nadie quiere secarse con una toalla áspera después de una ducha reconfortante. Afortunadamente, existe un truco definitivo que puede devolverles a tus toallas esa sensación de suavidad y frescura. Este truco es sencillo, económico y puede cambiar por completo la manera en la que cuidas tus toallas. Antes de hablar sobre cómo devolverle a tus toallas su suavidad original, es importante entender por qué pierden esa textura tan agradable con el tiempo.

Una de las principales causas de la pérdida de suavidad en las toallas es el uso de detergentes agresivos y suavizantes comerciales. Estos productos, aunque efectivos para limpiar la ropa, pueden dejar residuos en las fibras de las toallas que las hacen más rígidas con el tiempo. Además, el uso de demasiada cantidad de detergente o suavizante puede contribuir a la acumulación de productos químicos que alteran la textura de las fibras. Otro factor importante es el exceso de calor al secar las toallas. Las secadoras a altas temperaturas pueden dañar las fibras de las toallas, haciendo que pierdan su suavidad y se vuelvan más duras. Además, las toallas también pueden volverse ásperas debido a la acumulación de suciedad, aceites y productos para la piel. Esto sucede cuando no se lavan correctamente o con suficiente frecuencia.

El truco definitivo para que las toallas queden suaves

Este truco es simple, pero efectivo. Sólo necesitas un par de ingredientes que probablemente ya tengas en casa: vinagre blanco y bicarbonato de sodio. Estos dos ingredientes son los mejores aliados cuando se trata de restaurar la suavidad de las toallas y garantizar que se mantengan frescas, limpias y absorbentes.

Para empezar, lava tus toallas como lo haces normalmente, pero agregando una taza de vinagre blanco en el compartimento del suavizante de la lavadora. El vinagre blanco es un excelente desengrasante natural que ayuda a eliminar los residuos de detergente y suavizante que se acumulan en las fibras de la toalla. Además, actúa como un antibacteriano natural y neutraliza los malos olores. El vinagre también suaviza las fibras sin dejar residuos, lo que ayuda a que tus toallas se sientan más suaves después del lavado.

Además, agrega media taza de bicarbonato de sodio directamente en el tambor de la lavadora. El bicarbonato de sodio no sólo ayuda a neutralizar los olores persistentes, sino que también suaviza las fibras de las toallas y ayuda a eliminar cualquier resto de suciedad atrapado en las fibras, dejando las toallas limpias y suaves.

Luego, evita secar las toallas a temperaturas extremadamente altas, ya que esto puede dañarlas con el tiempo. En su lugar, opta por un ciclo de secado a baja o media temperatura. Si prefieres secar tus toallas al aire, asegúrate de colgarlas en un lugar bien ventilado para que se sequen de manera uniforme.

Un truco adicional que puedes probar es agregar una pelota de tenis o una pelota de secado (las que se venden para la secadora) en el tambor de la secadora. Esto ayudará a que las fibras se separen mientras se secan, evitando que las toallas se apelmacen y garantizando una textura más suave. Si decides secar las toallas al aire, recuerda que el calor del sol puede contribuir a que las fibras se resequen, por lo que es importante no dejarlas demasiado tiempo al sol.

Consejos adicionales

Además del truco del vinagre y bicarbonato, existen otros consejos que te pueden ayudar a mantener la suavidad de tus toallas durante más tiempo. Un primer paso importante es evitar el exceso de detergente. Aunque puede parecer que más detergente significa mejor limpieza, en realidad, el uso excesivo de este producto puede dejar residuos en las fibras de la toalla. Estos residuos  pueden hacer que las toallas pierdan suavidad con el tiempo.

Otro consejo clave es no sobrecargar la lavadora. Si metes demasiadas toallas en un solo ciclo, las fibras no tendrán suficiente espacio para moverse libremente, lo que puede impedir que se limpien correctamente. Además, si las toallas se amontonan, puede ser más difícil que el agua y el detergente penetren bien en cada fibra, lo que afecta tanto la limpieza como la suavidad.

Finalmente, asegúrate de limpiar la lavadora regularmente. Con el tiempo, se pueden acumular en el tambor el detergente y otros residuos, lo que podría transferirse a las toallas durante el lavado, afectando su suavidad. Realizar un ciclo vacío con vinagre blanco ayuda a mantener la lavadora libre de residuos y garantiza que las toallas se limpien de manera efectiva. También es importante secarlas bien, ya sea al aire o en la secadora. Las toallas mojadas que no se secan completamente pueden desarrollar malos olores, lo que, además de ser desagradable, afecta su frescura y suavidad.

En definitiva, con vinagre blanco y bicarbonato de sodio puedes devolverles a las toallas esa suavidad de la que tanto te gusta disfrutar. Sigue estos sencillos pasos, y disfrutarás de toallas como nuevas, sin el riesgo de que se endurezcan con el tiempo.

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