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Erasmo de Rotterdam, filósofo holandés, sobre el amor: «¿No es mejor vivir engañado que dejarse consumir por los celos y convertirlo todo en escena de tragedia?»

Pareja, sofá, conversación
Una pareja comparte un momento íntimo en el sofá, marcado por la reflexión y la distancia emocional.
  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

Los celos aparecen en casi todas las parejas en algún momento, y la duda entre saberlo todo o mirar hacia otro lado es tan antigua como el amor. Hace más de cinco siglos, un sacerdote y filólogo holandés ya la planteó en tono de burla.

Su respuesta, escrita en pleno Renacimiento, sigue circulando hoy en redes sociales y recopilaciones de citas, casi siempre sin el contexto irónico en el que nació.

Erasmo de Rotterdam formuló la pregunta en Elogio de la locura, publicada en 1511: «¿No es mejor vivir engañado que dejarse consumir por los celos y convertirlo todo en escena de tragedia?». En la obra, la propia Locura pronuncia un discurso en su honor y defiende que la ilusión hace soportable la vida.

Qué quería decir Erasmo de Rotterdam sobre el amor y los celos

La frase no es una defensa de la mentira. Erasmo usa la ironía para señalar que una dosis de autoengaño mantiene la paz en las relaciones, mientras que la obsesión por la verdad absoluta alimenta la desconfianza. Para el humanista, si cada persona viera con exactitud los defectos de su pareja, sus amigos o sus gobernantes, la convivencia resultaría imposible.

La Locura distingue en el libro dos formas de locura. La destructiva, enviada por las Furias, empuja a la guerra, a la codicia insaciable y al crimen. La bienhechora, en cambio, permite disfrutar del momento sin angustia por el futuro y, según el autor, es la verdadera fuente de la felicidad.

Erasmo apunta también contra los filósofos estoicos, que aspiraban a eliminar las pasiones. Al sabio sin emociones que proponían lo compara con una estatua de mármol, incapaz de sentir amor o compasión.

Así puede influir la idea de Erasmo de Rotterdam en nuestras decisiones

En la vida real, el dilema aparece en decisiones cotidianas. Una persona que decide no revisar el móvil de su pareja ni hacer preguntas incómodas elige la tranquilidad que describe Erasmo. Quien pide explicaciones ante cada sospecha prefiere la verdad, aunque eso suponga romper la relación.

El mismo mecanismo funciona fuera de la pareja. Un trabajador que lleva años sin subida de sueldo y repite que la empresa atraviesa una mala racha se protege del miedo a buscar otro empleo. Un fumador que retrasa la visita al médico evita, a corto plazo, un diagnóstico que no quiere escuchar.

La mayoría de las personas combina las dos posturas: exige la verdad en lo importante, como la salud, el dinero o la lealtad, y pasa por alto los pequeños defectos de los demás. El problema aparece cuando el autoengaño afecta a decisiones que ponen en riesgo la salud o la dignidad.

Quién fue Erasmo de Rotterdam y por qué sigue presente cinco siglos después

Erasmo de Rotterdam nació hacia 1466 en Rotterdam y murió en 1536 en Basilea. Fue sacerdote, teólogo y filólogo, y los historiadores lo consideran el príncipe de los humanistas. Intentó conciliar la sabiduría de Grecia y Roma con el pensamiento cristiano y defendió la educación como camino para mejorar la sociedad.

Criticó con dureza la corrupción del clero, pero se negó a romper con Roma cuando Martín Lutero inició la Reforma, y su postura conciliadora le granjeó enemigos en los dos bandos. En 1516 publicó el Novum Instrumentum, una edición del Nuevo Testamento en griego con una nueva traducción latina que Lutero utilizó para su Biblia alemana.

Escribió Elogio de la locura en casa de su amigo Tomás Moro, a quien dedicó el libro. Siglos después, la Unión Europea bautizó con su nombre el programa Erasmus de intercambio universitario.

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