André Alonso, experto en plantas domésticas: «En interiores, la luz directa del sol no quema tus plantas»
El cuidado de las plantas domésticas suele estar atravesado por creencias transmitidas durante años que, en muchos casos, no tienen una base técnica clara. La gestión de la luz natural en interiores es uno de los aspectos que más dudas genera, especialmente en viviendas urbanas donde balcones y terrazas no siempre están disponibles.
Frente a esta incertidumbre, apareció la voz del experto André Alonso, aportando una lectura distinta sobre cómo interactúan estas plantas con su entorno. A partir de la observación y la experiencia práctica, el divulgador plantea que factores como el riego, la humedad ambiental o el tipo de sustrato influyen de forma decisiva en la vida de la planta.
¿Por qué Alonso asegura que la luz directa del sol no quema a las plantas domésticas?
El planteamiento de André Alonso parte de una idea clara: «En interiores, la luz directa del sol no quema tus plantas». Según explica en un contenido de TikTok, la radiación que atraviesa una ventana no tiene el mismo impacto que la exposición directa en exterior.
El vidrio actúa como un filtro natural que reduce de forma significativa la radiación ultravioleta, responsable de gran parte del daño tisular en las hojas.
En el entorno doméstico, la luz directa se comporta más como una luz intensa controlada que como una exposición extrema.
Por este motivo, los síntomas que suelen atribuirse al sol (manchas secas o bordes marrones) suelen estar relacionados con otros desequilibrios propios del cuidado de plantas domésticas.
Humedad y riego: las claves ocultas del daño foliar en las plantas domésticas
Uno de los errores más comunes en plantas domésticas es asociar el deterioro de las hojas únicamente a la luz. Alonso señala que una humedad ambiental baja y una frecuencia de riego inadecuada generan estrés hídrico, lo que debilita los tejidos vegetales.
Cuando una planta recibe más luz, incrementa su actividad fotosintética y, en consecuencia, su demanda de agua. Si el sustrato permanece seco durante periodos prolongados, la hoja pierde capacidad de regulación térmica.
En ese estado, cualquier aumento de temperatura puede provocar daños visibles, que erróneamente se atribuyen al sol.
El papel del vidrio como filtro solar natural
En interiores, el impacto lumínico está condicionado por el tipo de cerramiento. El cristal de las ventanas absorbe y refleja gran parte de los rayos UV más agresivos, reduciendo su intensidad antes de que alcancen a las plantas domésticas.
Esta diferencia explica por qué una misma especie puede tolerar luz directa dentro de casa y no hacerlo en exterior.
Además, el control del entorno interior permite ajustar variables como el sustrato, el drenaje o la humedad ambiental. Mantener un suelo ligeramente húmedo y un ambiente estable facilita que la planta gestione mejor la temperatura generada por la luz intensa.
Paso a paso: cómo gestionar la luz en plantas domésticas de interior
El manejo de la luz en plantas domésticas se basa en el equilibrio entre intensidad, duración y ubicación. A continuación, se detallan algunos criterios habituales.
Orientación de las ventanas:
- Sur y este aportan luz brillante durante más horas.
- Oeste concentra sol intenso por la tarde.
- Norte ofrece luz indirecta y más suave.
Por otra parte, la iluminación artificial suele ser una gran aliada. Luces LED de espectro completo permiten compensar la falta de sol natural. Se colocan a una distancia moderada del follaje y deben mantenerse encendidas entre 12 y 16 horas.
Por último, el uso de cortinas translúcidas suaviza la intensidad lumínica. La rotación periódica de las macetas favorece un crecimiento equilibrado y la limpieza de las hojas mejora la eficiencia fotosintética.