El camino hacia ‘Avengers: Endgame’: ‘Capitán América: El primer Vengador’, más que una película de orígenes

Capitán América
Capitán América: El primer Vengador

En 70 años cambian muchas cosas. Se terminan guerras y empiezan otras nuevas, se cambia la forma de librarlas, se crean y desarrollan medios de comunicación, los seres humanos adoptan nuevas formas de expresión y de comportamiento, la televisión deja de ser en blanco y negro y los usos culturales se transforman. Para muchos, 70 años es toda una vida. Y para Capitán América tan solo fueron una pequeña siesta. Este fue el tiempo que S.H.I.E.L.D. y compañía tardaron en encontrarle después de que sacrificara su vida para salvar a todo su país, pero eso es algo que vamos descubriendo poco a poco en esta primera película de su trilogía, una cinta de orígenes perfecta, pero que va mucho más allá.

En ‘Capitán América: El primer Vengador’ nos topamos con un Steve Rogers delgaducho, que no levanta un palmo del suelo y que es víctima constante de acoso, mientras trata de convencer al ejército de Estados Unidos de que él también puede embarcar hacia Europa y ser de ayuda en el intento de acabar con Adolf Hitler y su dominio. Estamos en Nueva York, en el año 1942, y la ciudad se ha convertido en un constante goteo de jóvenes que lo dejan todo y se van, probablemente a morir, al otro lado del planeta. Algo que asusta a la mayoría, pero no a nuestro pequeño protagonista.

Más allá del experimento que le convierte en un cachas atractivo, lo que verdaderamente nos muestra los primeros compases de la película son los valores de Steve Rogers, aquellos que realmente crearon al Capitán América que conocemos a día de hoy. Es cierto que sus características físicas, así como su ya mítico escudo de vibranium, han hecho mucho, pero la auténtica fuerza reside en su forma de pensar y actuar, en su inocencia, en su valentía y en su intención de hacer el bien en todo momento.

Quizá uno de los puntos de la cinta que, personalmente, considero que marca la diferencia es aquel en el que, todavía sin haber sido sometido al experimento, Steve asegura que no quiere ir a Europa a matar nazis, la muerte nunca es su objetivo. A través de pequeñas frases como esa o su mítico ‘podría hacerlo todo el día’, que hemos escuchado en más ocasiones dentro del Universo Cinematográfico de Marvel, se va construyendo un personaje con unos cimientos más que firmes. Casi sin darnos cuenta, con ‘Capitán América: El primer Vengador’, vamos asimilando los diferentes rasgos del carácter de este personaje, algo que será muy importante en el futuro del UCM, aunque en un comienzo no seamos conscientes de ello.

No sólo estamos hablando de un largometraje del origen del mito, sino también del personaje y de sus motivos, de su relación con Peggy Carter y, por supuesto, de su amistad con Bucky Barnes. Este lazo será vital en el futuro del Universo Cinematográfico de Marvel, como también será vital que entendamos de dónde viene y la fuerza que tiene para que comprendamos futuras acciones de un Steve Rogers que se encontrará entre la espada y la pared.

Pero no sólo estamos ante una película de orígenes como tal. En ella tenemos acción, tenemos romance, tenemos algo de drama y, tratándose de Marvel, evidentemente algo de comedia. Una especie de cóctel bien agitado cuyo resultado es sabroso, con un toque elegante y picantón. Una de esas películas que siempre apetece ver, de la que el espectador no se cansa, sin importar la cantidad de veces que se haya encontrado frente al televisor viendo cómo Steve se tira sobre una falsa granada, creyendo salvar a todos.

Capitán América

En su día, sorprendió que ‘Capitán América: El primer Vengador’ no fuera un compendio de efectos especiales colocados sin sentido, imagen que se tenía del cine de superhéroes y que poco a poco se ha ido diluyendo. Por supuesto, esta es una película de superhéroes, pero también es una cinta acerca de la II Guerra Mundial, que mantiene las características del cine clásico dedicado a este periodo y que no se pierde entre la ciencia ficción que con tanta inteligencia introduce. De hecho, está tan bien incorporada que, por un momento, el espectador creerá que todo lo que está en pantalla pudo ocurrir en la realidad. Esa cercanía entre la historia y el público no sólo es uno de los puntos fuertes de la película, sino también de Marvel.

Lo único que quizá se le pueda reprochar es que su tono es más solemne que el que vemos en otras películas como ‘Thor’ o ‘Iron Man’. Pero ese tono solemne no es un fallo, es una característica identificativa del propio Capitán América, la cual tendremos muy presente en el futuro del UCM. El ritmo de la cinta es inmejorable, deteniéndose cuando debe hacerlo y aumentando las revoluciones en los momentos clave, como esa escena del asalto al tren, una de las mejores de la película.

‘Capitán América: El primer Vengador’ nos permite desgranar el mito, nos permite conocerlo desde dentro y humanizar a uno de los personajes más admirados de los cómics. Quitarle la máscara a Capitán América y llamarle por su nombre, Steve. Conocer sus miedos, sus ideales, sus objetivos y sus sueños, para más adelante ser testigos de su evolución y de ese enfrentamiento con una realidad que, 70 años después, es completamente diferente. ¡Ah! Y también nos da la oportunidad de sentirnos como él… ¿Quién no se ha quedado con esa cara de asombro al pisar Times Square por primera vez?

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