Suena raro pero lo respalda la ciencia: investigadores crean proteínas comestibles a partir de cáscaras de zanahoria
Cada día, toneladas de restos vegetales acaban en la basura mientras muchas personas no alcanzan la cantidad de proteína que necesitan en su dieta. Entre ambos problemas puede que haya una conexión a partir de la ciencia.
Un grupo de investigadores ha encontrado una forma concreta de aprovechar uno de esos desechos habituales: los restos de zanahoria que sobran tras fabricar zumos o colorantes naturales. En lugar de descartarlos, los han usado como base para producir proteína comestible.
El estudio, publicado en el Journal of Agricultural and Food Chemistry, explora cómo ciertos hongos pueden transformar estos residuos en un ingrediente nutritivo, funcional y apto para alimentos veganos, con resultados que ya se han probado en productos reales.
Cómo se convierte la cáscara de zanahoria en proteína
Cuando una zanahoria se procesa a escala industrial, gran parte de su pulpa no llega al producto final. Aun así, ese material conserva azúcares, minerales y otros nutrientes que siguen siendo útiles. Los investigadores partieron de ahí y lo usaron como alimento para hongos comestibles.
Los hongos crecen formando micelio, una red de filamentos finos que se expande rápido y ocupa poco espacio. A diferencia de las setas visibles, este micelio se puede producir en tanques, de forma controlada y constante. Además, su textura fibrosa recuerda a la carne una vez cocinada, algo clave para su uso alimentario.
El equipo probó 106 cepas distintas sobre residuos líquidos de zanahorias naranjas y negras. Analizaron qué hongos crecían mejor y cuáles producían más proteína sin necesidad de añadir suplementos externos. Uno destacó claramente: Pleurotus djamor, conocido como seta ostra rosa.
Tras ajustar factores como el nivel de acidez y el contenido de azúcar, lograron aumentar la cantidad de biomasa y proteína. En el caso de la zanahoria naranja, el micelio superó el 30 % de proteína, una cifra comparable a muchas fuentes animales y vegetales.
Por qué es relevante este hallazgo sobre la zanahoria
El micelio obtenido no aporta solo proteína. También es rico en fibra, bajo en grasa y contiene compuestos propios de los hongos, como los glucanos, relacionados con la salud intestinal. Su perfil de aminoácidos es bueno, aunque, como ocurre con otros hongos, algunos están en menor proporción.
Para comprobar si esto funcionaba fuera del laboratorio, los investigadores elaboraron hamburguesas y salchichas veganas con este micelio. Las compararon con versiones hechas con soja o garbanzo. En pruebas de sabor y textura, los productos basados solo en micelio obtuvieron mejores valoraciones, con una sensación más suave y notas umami más marcadas.
Más allá del plato, el impacto es ambiental. Estos residuos de zanahoria ya existen, así que no requieren más tierra, agua ni fertilizantes. El crecimiento rápido del micelio reduce el consumo energético y evita que estos restos acaben en vertederos.
Este tipo de soluciones encaja con la idea de una alimentación circular, donde los desechos de un proceso se convierten en recursos para otro. Convertir cáscaras y pulpas en proteína abre una vía realista para diversificar la dieta, reducir desperdicios y aliviar la presión sobre los sistemas de producción actuales.