Naturaleza

Suena raro, pero la ciencia lo avala: el alga que ha pasado de ser un problema a ‘la proteína del futuro’

Alga, naturaleza, ciencia
Recreación de un alga.
  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

El mundo marino destaca por su biodiversidad, por su capacidad para sostener ecosistemas completos y por sus constantes cambios. Entre ellos están la dispersión de especies invasoras y la pérdida de equilibrio ecológico. En ese contexto aparece un alga que durante años se ha considerado un problema ambiental.

Esta alga, aparentemente inofensiva, supone un riesgo para el entorno. No se aprovechaba y ocupaba espacio en las costas de Chile sin un uso claro. Hasta ahora, pues según un estudio científico, puede convertirse en la base de una proteína con futuro.

Este es el alga que fue un problema en Chile y ahora puede ser la proteína del futuro

El protagonista es el cochayuyo (Durvillaea antarctica), una alga parda abundante en la costa chilena. Tradicionalmente se ha consumido de forma puntual y con poco atractivo para el público general. Su textura y sabor intensos, junto a una digestibilidad limitada, han frenado su presencia en la cocina.

Un estudio liderado por científicas de la Universidad de Chile ha cambiado esa mirada. La investigación, dirigida por la doctora Catalina Landeta, comparó la calidad proteica de varias algas (Durvillaea, Macrocystis pyrifera y Ulva) con una micoproteína obtenida a partir del propio cochayuyo.

Los datos analizados demuestran que sí puede convertirse en una proteína con proyección gracias al proceso de fermentación. En su forma original, las algas no superaron el 60 % de digestibilidad, lo que limita de manera clara su aprovechamiento nutricional.

Tras la bioconversión, la micoproteína obtenida a partir del cochayuyo alcanzó valores cercanos al 100 % de digestibilidad, elevó su contenido proteico hasta alrededor del 33 % y presentó un perfil de aminoácidos esenciales más equilibrado, un factor determinante para su uso en la alimentación humana.

Cómo han convertido un alga en la próxima proteína del futuro

La clave está en la fermentación fúngica. El proceso utiliza hongos filamentosos que crecen sobre el cochayuyo y transforman su estructura interna. El micelio rompe la pared celular rígida del alga, una barrera que el cuerpo humano digiere mal, y libera la proteína de forma mucho más accesible.

Una vez completada la fermentación, se cosecha el micelio, se lava, se seca y se muele hasta obtener una harina fina, de sabor y color neutros. El resultado es una micoproteína registrada bajo la marca MycoSeaweed, pensada para integrarse en alimentos cotidianos.

Los análisis de laboratorio mostraron que tras la digestión simulada aparecen péptidos pequeños y solubles, lo que indica una absorción más eficiente. Es decir, no sólo hay más proteína útil, sino que el organismo puede aprovecharla mejor.

Cuáles son los beneficios de consumir esta alga

Desde el punto de vista nutricional tiene varios beneficios. La micoproteína mejora la digestibilidad, mantiene todos los aminoácidos esenciales y se acerca a los estándares de calidad de proteínas consideradas completas. Frente al cochayuyo sin procesar, el cambio es estructural.

Este tipo de producción no requiere agua dulce ni suelo agrícola, reduce de forma drástica el uso de recursos frente a la ganadería y aprovecha biomasa marina ya disponible.

También está la parte sensorial, pues al neutralizar el sabor intenso y la textura viscosa del alga, la micoproteína se vuelve versátil. Puede incorporarse a hamburguesas vegetales, masas, suplementos o productos proteicos sin arrastrar el rechazo cultural que todavía rodea a las algas.

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