No lo entiendes ni tú pero la ciencia te da la razón: el motivo por el que siempre sitio para el postre
Toma nota del motivo por el que siempre hay sitio para el postre
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Hay un motivo por el que siempre hay sitio para el postre, la ciencia nos da la razón para aquellos que saben muy bien cómo esperar ese postre que les apasionará. Buscamos siempre una buena comida que puede acabar siendo lo que nos acompañará en estos días en los que realmente todo puede acabar siendo posible. Esas comidas familiares nos han descubierto esos super poderes que algunos parecen tener.
Los españoles somos los expertos en sobremesa, en buscar algunos cambios que pueden acabar siendo los que nos acompañarán en estos días que hasta la fecha no sabíamos. Un giro radical que puede acabar siendo lo que nos acompañará en estos días que tenemos muchas cenas y comidas. Al final, siempre hay espacio para un poco de comida que puede acabar siendo lo que nos dará un cambio que puede ser lo que nos afectará de lleno. Un dulce siempre encuentra espacio para llegar a toda velocidad, con una fuerza que puede acabar siendo lo que nos dará más de una sorpresa del todo inesperada. Por fin, sabemos el motivo por el que siempre hay espacio para el postre.
La ciencia te da la razón aunque no lo entiendas
Nuestro cuerpo puede sorprendernos y lo hará con la llegada de un dulce que siempre encuentra espacio para llegar. De una forma que quizás nos sorprenderá y puede acabar siendo lo que nos dará más de una alegría. En especial en estos días, hemos descubierto lo mejor de un cambio de tendencia que puede ser clave.
Es hora de saber un poco más qué puede pasar en estos días en los que cada detalle cuenta. La ciencia parece que nos dará más de una sorpresa inesperada en estos días en los que cada detalle puede acabar siendo esencial en estos momentos.
Necesitamos descubrir lo mejor de un cambio de ciclo que puede acabar siendo lo que nos dará más de una sorpresa del todo inesperada. Cuando llega el postre parece que todo lo que hemos comido desaparece por momentos. En este cambio de tendencia que puede ser clave.
No lo entenderás, pero hay una razón de peso para ver llegar este dulce que, sin duda alguna, puede acabar siendo lo que nos dará más de una alegría en estos días que tenemos por delante.
Este es el motivo por el que siempre hay sitio para el postre
Siempre hay sitio para el postre, hay un motivo de peso que la ciencia se ha encargado de poner sobre la mesa. Una investigación ha dado la respuesta clave que nos hará saber por qué hay sitio para el dulce por mucho que busquemos en estos días en los que todo puede ser posible.
Los expertos de resolviendolaincognita no explican que: «Quizás seas de los que, cuando está a reventar tras una comilona, abre el segundo estómago de postres en cuanto este se acerca. Aunque tu contorno se parezca cada día más al de una vaca en espera de terneros, sabes que naciste con un solo estómago, ¿verdad? Su capacidad debería ser limitada puesto que no te tragaste el bolsillo de Doraemon, aunque el postre siempre encuentre su sitio. A pesar de que cuando los paladeas te embarga el placer, te tiene preocupado que los pescadores controlen tus desplazamientos para saber cuando cambia la marea. Si eres este tipo de gourmet, mi rechoncho lector, no te preocupes más y deja de culpar a tu estómago, porque es inocente. Incluso diría que deberías compensarle. No me hace falta detallar cómo. El estómago de postres está en el cerebro, pero no literalmente. No te tienes que preocupar que la muerte por chocolate haga honor a su nombre. La culpable tiene nombre y apellidos, siendo la saciedad sensorial sensitiva. Esta es la razón por la cuando estás hasta las orejas de una comida, eres incapaz de probar un bocado más, pero aún así te metes el postre entre pecho y espalda. La o las primeras comidas ya no te satisfacen, te aburren, por lo que te encuentras saciado, pero en cuanto llega un estímulo nuevo, distinto y atractivo, ignoras la sensación de plenitud y te lanzas cual puma hambriento».
Siguiendo con la misma explicación: «Este mecanismo, que podría haber sido útil en tiempos pasados para absorber el exceso de nutrientes en tiempos de abundancia para tenerlo de reserva en época de escasez, ahora se torna problemático. Además, la incomodidad de estar demasiado lleno tarda demasiado en hacerse patente, por lo que puedes seguir comiendo antes de notar las molestias de llegar al límite. Descrito en 1956 por el fisiólogo francés Jacques Le Magnen y con un nombre acuñado en 1981 por Barbara J. y Edmund T. Rolls, la saciedad sensorial sensitiva se convertiría en uno de los tres pilares de la saciedad junto con la saciedad condicionada y la aliestesia alimentaria. Como guinda para el pastel que es esta entrada, ¿sabías que los japoneses tienen una palabra para el «segundo estómago»? Se llama betsubara (別腹), donde betsu (別) significa «separado» y hara (腹) significa «estómago, barriga, vientre». El cambio de «h» por «b» no es un error, sino que es una consonante inicial que se pronuncia al formar una palabra compuesta o con prefijo (rendaku)».