No hay que dramatizar pero el ‘glaciar del Juicio Final’ se va a derretir: los científicos ya se preparan

El glaciar Thwaites, ubicado en la Antártida Occidental, se está derritiendo a una velocidad mucho mayor de la que inicialmente habían previsto los modelos climáticos. Este glaciar juega un papel fundamental en la estabilidad de toda la región y su pérdida podría tener consecuencias irreversibles, razón por la cual un equipo de científicos e ingenieros ha propuesto una solución tan ambiciosa como controvertida: construir una barrera submarina de unos 80 kilómetros de longitud para frenar el avance de agua oceánica cálida que está erosionando su base. Conocido como el «glaciar del Juicio Final», su colapso provocaría un aumento del nivel del mar de 65 centímetros, una cifra sin precedentes en la historia reciente.
Thwaites frena el deslizamiento de otros glaciares de la Antártida Occidental hacia el océano. Por lo tanto, si llegara a colapsar por completo, podría desencadenar un efecto dominó que desestabilizaría buena parte de la plataforma de hielo de la región. Durante décadas, la comunidad científica creyó que el deshielo del glaciar sería lento, pero los datos más recientes muestran que se está debilitando con rapidez. Esto ha obligado a los expertos a explorar opciones que hasta hace pocos años se consideraban impensables.
Preocupación por el ‘glaciar del juicio Final’
«Desde principios de 1900, muchos glaciares alrededor del mundo se han estado derritiendo rápidamente. Las actividades humanas son la causa medular de este fenómeno. Específicamente desde la revolución industrial, el dióxido de carbono y otras emisiones de gases de efecto invernadero han aumentado las temperaturas, provocando elevaciones de temperatura aún mucho mayores en los polos, y como resultado, los glaciares se han estado derritiendo rápidamente, fraccionándose en el mar. Los científicos estiman que si las emisiones continúan aumentando sin control, el Ártico podría quedar sin hielo durante los veranos, a partir del año 2040, ya que las temperaturas del océano y del aire continúan aumentando rápidamente», detalla World Wild Life.
Numerosos estudios han confirmado que el principal factor que acelera la pérdida de hielo de Thwaites es la entrada de corrientes de agua oceánica cálida que se infiltran bajo el glaciar y erosionan su base desde abajo. Este proceso, que recibe el nombre de «fusión basal», debilita la estructura del hielo y hace que el glaciar poco a poco se vaya fracturando y deslizándose hacia el mar.
El estudio, publicado en el Journal of Geophysical Research: Earth Surface, y liderado por Debangshu Banerjee del Centro de Ciencias de Observación de la Tierra de la Universidad de Manitoba, junto a un equipo internacional de expertos, identifica dos etapas principales de fracturación: en la primera, se produce la propagación de fracturas largas paralelas al flujo del hielo; en la segunda, aparecen numerosas fracturas cortas orientadas de forma perpendicular.
Los autores del estudio afirman que «la cizalla de la plataforma de hielo oriental del Thwaites contra su punto de anclaje ha sido un factor principal en su reciente desestabilización». Y añaden: «la desintegración de la zona de cizalla tiene una influencia dinámica en la regulación del flujo aguas arriba del resto de la plataforma de hielo».
Muro submarino flexible
La idea que proponen los científicos e ingenieros consiste en instalar una cortina o muro submarino flexible, anclado al lecho marino frente al frente del glaciar. Esta barrera tendría una altura aproximada de 152 metros y se extendería a lo largo de unos 80 kilómetros para impedir o reducir significativamente la entrada de agua cálida hacia la base del hielo.
Sin embargo, materializar esta propuesta es un verdadero desafío, ya que las condiciones en la Antártida son extremas: temperaturas bajo cero, hielo marino en constante movimiento y fuertes corrientes oceánicas. La propuesta contempla una fase inicial de al menos tres años de investigación, centrada en el desarrollo de materiales resistentes, el diseño técnico de la estructura y la realización de pruebas de prototipos a pequeña escala.
Más allá de la viabilidad técnica y económica, una barrera submarina de estas características podría alterar las corrientes locales y, por ende, afectar a los ecosistemas marinos. Mientras la comunidad científica continúa debatiendo sobre este proyecto, los expertos están analizando lo que sucede en el «glaciar del Juicio Final». Para ello, introducen instrumentos a casi 1.000 metros de profundidad para medir la temperatura, la salinidad y la dinámica de las corrientes oceánicas que interactúan con la base del glaciar. Lo preocupante es que, en muchos casos, estas mediciones confirman que el sistema es más vulnerable de lo que se creía hace apenas una década.
Finalmente, iagua recuerda: «Aunque el deshielo completo podría llevar siglos o milenios, su carácter irreversible plantea graves implicancias para la planificación costera, las migraciones y la economía global. Los investigadores insisten en que, incluso si se lograra estabilizar la temperatura actual, el proceso podría continuar. Por eso, proponen mejorar la reconstrucción de temperaturas oceánicas pasadas y avanzar en modelos más integrados que capten los detalles del acoplamiento entre hielo, océano y atmósfera».