Hito para la esperanza: investigadores españoles crean envases biodegradables a base de harina y residuos de algas
Uno de los grandes retos de la humanidad es reducir el impacto del plástico, y la investigación española se está convirtiendo en pionera en el uso de residuos, economía circular y protección del medioambiente. Todo gracias a la invención de envases biodegradables a base de harina y de algas.
Según ha informado la agencia SINC, el equipo de investigadores ha desarrollado nuevos envases biodegradables a partir de harinas y residuos de algas, una combinación que abre la puerta a alternativas más sostenibles para la industria alimentaria.
El trabajo se ha publicado en la revista especializada Food Hydrocolloids, y plantea una solución que aprovecha subproductos naturales y podría contribuir a disminuir la dependencia de los envases convencionales derivados del petróleo.
Investigadores españoles usan algas para crear envases biodegradables
La clave del estudio es la utilización de materiales de envasado utilizando mezclas de harinas y biomasa procedente de algas.
El objetivo es doble. Por una parte, reducir residuos; por otra parte, avanzar hacia envases que puedan degradarse de forma más respetuosa con el medio ambiente.
Según la investigación, los científicos trabajaron con formulaciones que permiten obtener películas y estructuras con propiedades adecuadas para el envasado de alimentos.
Estos materiales tienen características mecánicas y de barrera que los sitúan como candidatos viables frente a soluciones plásticas tradicionales.
El enfoque es especialmente relevante porque utiliza materias primas abundantes y procedentes de corrientes de residuos, lo que refuerza su perfil dentro de la economía circular.
Por qué los residuos de algas pueden ser fundamentales para sustituir al plástico
Uno de los elementos más novedosos es el aprovechamiento de residuos de algas. Estos subproductos, que a menudo tienen un destino limitado, se integran en la matriz del nuevo material biodegradable.
Lo más relevante de este uso es que la incorporación de dichos componentes permite modificar propiedades como la resistencia o el comportamiento frente a la humedad. De esta manera, los envases pueden ajustarse mejor a las necesidades de conservación de distintos alimentos.
Además, el uso de algas encaja con la creciente tendencia de revalorizar biomasa marina, un recurso que no compite directamente con cultivos destinados a la alimentación humana y que puede obtenerse de forma relativamente sostenible.
El avance científico español que puede transformar la industria alimentaria
Los resultados del trabajo apuntan a que estos nuevos envases podrían convertirse en una alternativa real en el sector del packaging alimentario.
De hecho, una de las conclusiones de la investigación es que las formulaciones desarrolladas muestran propiedades prometedoras para aplicaciones de envasado.
Hay que tener en cuenta que este desarrollo se enmarca dentro del esfuerzo global por encontrar materiales que reduzcan la huella ambiental de los envases de un solo uso, uno de los grandes retos actuales de la industria.
Ahora el siguiente paso debe ser confirmar su viabilidad y escalado. De cumplirse, esta tecnología basada en harinas y residuos de algas podría contribuir a reducir la presencia de plásticos convencionales en la cadena alimentaria.
Y todo gracias a una investigación científica española. Es decir, es una prueba más del peso que tiene nuestro país en la búsqueda de soluciones biodegradables.