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Corea se pasa el juego y bate el récord mundial: levanta en el mar un muro de 33 km visible desde el espacio

Corea
Avión sobrevolando Saemangeum. Foto: Fuerza Aérea de los Estados Unidos.
  • Alejo Lucarás
  • Periodista y redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

Corea aparece de forma recurrente en el mapa global cuando se analizan grandes infraestructuras capaces de alterar territorios completos. En su costa suroeste, una barrera marítima cambió la relación histórica entre tierra y mar, integrando control hidráulico, planificación territorial y una escala poco habitual incluso para proyectos estatales de largo recorrido.

El caso de Corea del Sur no se limita a una obra de ingeniería aislada. Detrás del muro se esconde un proceso iniciado décadas atrás, con implicaciones económicas, ambientales y políticas que siguen generando análisis. Al ver semejante construcción, uno seguramente se pregunte hasta dónde pueden llegar las grandes intervenciones humanas.

Así es el muro de 33 km visible desde el espacio que construyó Corea del Sur

Corea del Sur culminó en 2010 el Malecón de Saemangeum, una estructura continua de 33,9 kilómetros, reconocida como la más larga del mundo en su categoría. La barrera se levantó en la costa suroeste del país y separó el mar Amarillo de una extensa área que antes estaba dominada por mareas, estuarios y marismas naturales.

La obra no solo cerró una bahía, sino que sustituyó una línea costera irregular de más de 100 kilómetros por un frente artificial rectilíneo. Este cambio permitió controlar el flujo del agua, regular la salinidad y sentar las bases para la creación de nuevas tierras ganadas al mar.

En términos territoriales, el proyecto añadió alrededor de 400 kilómetros cuadrados a la península coreana, una superficie equivalente a dos tercios de Seúl. Debido a su inmensidad, hasta puede verse desde el espacio y así lo demuestra la siguiente fotografía de un satélite.

Saemangeum visto desde el espacio. Foto: NASA.

Desde el punto de vista técnico, el malecón fue construido en un entorno marino complejo, con fuertes corrientes y profundidades que en algunos tramos superan los 50 metros. La magnitud del proyecto situó a Corea en el centro de los estudios internacionales sobre grandes infraestructuras costeras.

¿Dónde está Saemangeum y qué territorio transformó Corea?

El Malecón de Saemangeum se localiza en la provincia de Jeolla del Norte, conectando áreas próximas a Gunsan, Buan y Gimje. Antes de la intervención, la zona albergaba uno de los sistemas de humedales más extensos del país, formado por estuarios donde desembocaban los ríos Dongjin y Mangyeong.

Estos espacios funcionaban como áreas de transición entre agua dulce y salada, con una elevada productividad biológica. Las mareas renovaban constantemente los sedimentos y sostenían un ecosistema clave para peces, invertebrados y aves migratorias.

Con el cierre del estuario, la circulación natural quedó interrumpida y el entorno pasó a depender de un sistema de compuertas y control hidráulico.

La transformación impulsada por Corea alteró parámetros básicos como la salinidad, el movimiento de sedimentos y la dinámica del agua. El nuevo sistema costero artificial permitió planificar usos agrícolas, industriales, residenciales y logísticos, pero también generó efectos secundarios que todavía se evalúan.

¿Cuánto tardó en construirse Saemangeum y cuánto se invirtió?

La construcción del malecón comenzó a principios de la década de 1990, tras años de debates políticos y retrasos administrativos. El proyecto se prolongó durante casi 20 años, hasta su inauguración oficial el 27 de abril de 2010. Un año después, la estructura fue certificada como récord mundial por su longitud continua.

El coste asociado exclusivamente a la barrera marítima se situó en torno a 2 billones de wones, aunque la cifra aumenta de forma considerable si se incluye el desarrollo completo del Proyecto Saemangeum. La inversión total superó los 22 billones de wones, destinados a la recuperación de tierras, infraestructuras y planificación urbana.

Durante las obras se movilizaron millones de metros cúbicos de tierra y trabajaron de forma continuada miles de operarios. Se levantaron terraplenes de gran altura y anchura, diseñados para resistir la presión del mar y garantizar la estabilidad a largo plazo.

Corea utilizó técnicas de ingeniería adaptadas a un entorno de mareas intensas, incorporando compuertas que permiten el paso controlado del agua.

El impacto ambiental que mantiene el debate abierto en Corea

El principal foco de controversia en torno al Malecón de Saemangeum fue la pérdida de humedales costeros. Antes del cierre, la región servía como punto de descanso para cientos de miles de aves migratorias en rutas entre Asia, Rusia y Alaska, incluidas especies en peligro de extinción.

La reducción drástica de estos espacios afectó a la biodiversidad y modificó el equilibrio ecológico local. Los sistemas abiertos y renovados por las mareas dieron paso a entornos más cerrados, con menor capacidad de autorregulación natural. Organizaciones ambientales cuestionaron desde el inicio la evaluación de impacto y la falta de alternativas menos invasivas.

Hoy, Corea del Sur sigue analizando los efectos a largo plazo del cambio en la circulación del agua y los sedimentos, mientras el proyecto se utiliza como referencia internacional sobre los límites y consecuencias de los grandes desarrollos costeros.

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