Los científicos conmocionados: encuentran restos de una criatura de hace 100 millones de años

Un equipo internacional de investigadores ha identificado en el yacimiento de El Soplao (Cantabria), uno uno de los enclaves de ámbar más importantes del mundo, una especie animal atrapada en resina fosilizada desde hace aproximadamente 105 millones de años. El ejemplar, bautizado como Cretevania orgonomecorum, abre nuevas vías para comprender la evolución de los insectos y la biodiversidad del Cretácico. Este hallazgo se ha publicado recientemente en la revista especializada Palaeoentomology.
«La cueva El Soplao, descubierta a principios del siglo XX con motivo de la explotación de las minas de La Florida, es considerada una de las grandes maravillas de la geología, pues atesora un auténtico paraíso de la espeleología. La actividad minera también ha dejado su huella en el espacio exterior: castilletes, hornos de calcinación, lavaderos y talleres».
Un insecto único atrapado desde el Cretácico medio
La resina producida por antiguos bosques costeros quedó atrapada bajo sedimentos y, con el paso de millones de años, se transformó en ámbar, el cual no sólo preserva estructuras duras, sino también tejidos blandos, pigmentos y venas alares. En su interior quedaron encapsulados insectos, plantas, hongos e incluso restos de vertebrados. Hasta la fecha, se han documentado más de 30 especies nueva.
Ahora, el nuevo ejemplar identificado pertenece a un grupo de avispas primitivas conocidas como avispas evánidas. Con un tamaño aproximado de cinco milímetros, Cretevania orgonomecorum se sitúa entre las especies más grandes conocidas de su grupo.
«La especie se basa en una única hembra completa y excepcionalmente bien conservada, lo que ha permitido un análisis morfológico detallado. El nuevo taxón se compara con otras especies conocidas del género, especialmente con aquellas que presentan una morfología alar y un patrón de venación similares, gran tamaño corporal y con las previamente descritas en el ámbar albiano español. Cretevania orgonomecorum se sitúa entre las especies de mayor tamaño del género y muestra una longitud corporal comparable a la de C. tenuis del ámbar cenomaniense de Kachin (Myanmar) y C. pristina de las rocas de compresión del Barremiense de Beipiao (China). Su descripción, junto con la revisión de otras especies afines, ha permitido reconocer caracteres diagnósticos previamente no identificados, de gran utilidad para futuros estudios taxonómicos», detallan los investigadores.
Para analizar el ejemplar, el equipo científico utilizó técnicas de última generación como microscopía confocal y reconstrucciones tridimensionales de alta resolución, que permitieron examinar el insecto. Este hallazgo refuerza la hipótesis de una relación estrecha entre los géneros Cretevania y Procretevania, lo que ayuda a clarificar un linaje sobre el que los expertos llevaban años debatiendo.
La investigación ha contado con la participación del Instituto Geológico y Minero de España (IGME-CSIC), la Universidad de Barcelona, la Universidad de Valencia, la Academia China de las Ciencias y el Museo de Historia Natural de la Universidad de Oxford. Además, ha recibido financiación del Gobierno de Cantabria, el Ministerio de Ciencia e Innovación y la Generalitat Valenciana.
El consejero cántabro de Cultura, Turismo y Deporte, Luis Martínez Abad, ha destacado que El Soplao sigue siendo «una gran fuente de información científica» y subrayando su relevancia global». Por su parte, el investigador del IGME-CSIC Enrique Peñalver ha señalado que el hallazgo «amplía nuestro conocimiento sobre la evolución de las avispas evánidas y confirma la extraordinaria riqueza paleontológica del ámbar español».
Cueva El Soplao
«El Soplao constituye un deleite para todo el que se acerque a visitarlo, que podrá disfrutar de un recorrido que sobrecogerá por la espectacularidad, abundancia y diversidad de sus formaciones excéntricas, que son las que hacen de El Soplao «una cavidad única». Fue descubierta por los mineros que, hacia 1908, perforaron la galería denominada «La Isidra», con entrada por «El Prao Collao» de Celis, flanqueado por los altos de El Táladro y del Pico Hugón».
Hoy en día es uno de los yacimientos paleontológicos más importantes de Europa y un referente mundial en el estudio del ámbar del Cretácico. Aunque la cueva es conocida por sus formaciones minerales, su mayor tesoro se encuentra en las pequeñas piezas de resina fosilizada que conserva. El nombre «El Soplao» es un término minero alusivo al aire que se percibe al calar una galería desde otra con menos oxigeno.
El ámbar de El Soplao se formó en un antiguo entorno costero tropical. Esa resina, al caer al suelo o fluir por los troncos, atrapó insectos, arácnidos, restos vegetales, hongos e incluso fragmentos de pequeños vertebrados. Con el paso del tiempo, quedó enterrada bajo sedimentos y se transformó en ámbar. Este material ha permitido describir más de 30 especies nuevas para la ciencia, incluyendo insectos, ácaros y otros artrópodos.
Finalmente, cabe señalar que la ferrata minera de El Soplao es una vía ferrata única cuyo recorrido se desarrolla íntegramente por galerías mineras de las antiguas Minas de La Florida. Con una longitud total de 2,5 kilómetros, combina tramos horizontales, rampas de fuerte pendiente, crestas rocosas, descensos guiados, dos tirolinas y un puente tibetano sobre una poza de más de 60 metros de profundidad.