China desafía las leyes naturales y va a instalar una mega central eléctrica de 1 km en el espacio
La idea principal es recoger la energía desprendida por el Sol sin obstáculos y enviarla a la Tierra
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El nuevo proyecto de China parece salido de una película distópica de ciencia ficción en la que un superhéroe americano tiene que salvar el mundo. El objetivo de China es instalar una planta de energía solar en la atmósfera terrestre, a 36.000 kilómetros de la Tierra.
Aunque la principal idea es recoger la energía desprendida por el Sol sin obstáculos y enviarla a la Tierra, el proyecto abarca mucho más que eso. Sabemos que también podría reabastecer satélites orbitales y moldear las peores tormentas terrestres en fenómenos meteorológicos más suaves. Para realizar este proyecto se necesitará mucha más energía e infraestructura de la proporcionada por la Estación Espacial Internacional, por lo que habría que instalar una unidad orbital mucho más pesada que esta.
China no sería pionera en este tipo de experimentos; Estados Unidos, Japón y algunos miembros de la Unión Europea han probado —con cierto éxito— proyectos similares. Gracias a ellos sabemos que las plantas de energía solar instaladas en el espacio son mucho más productivas que las instaladas dentro del planeta. Mientras que las plantas espaciales reciben la energía solar durante 24 horas al día y 7 días a la semana, las terrestres dependen de factores meteorológicos y de las horas de sol en cada país.
La planta de energía china medirá alrededor de 1 km y superará los 30.000 km de altitud, lo que garantizará la producción de gigavatios de potencia y la producción energética será continua, clave en este tipo de proyectos. Esta energía podría ser usada para calentar la atmósfera terrestre en tiempos de tormenta y aminorar la intensidad de éstas.
El proyecto fue lanzado en 2013 y sus últimos avances datan del 2022, cuando se construyó una torre de 75 metros de altura para empezar con el proyecto. Los expertos afirman que hay que ser cautelosos, ya que el más mínimo fallo podría perjudicar a los satélites de una órbita terrestre muy saturada.
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