Los biólogos no dan crédito: un virus gigante en un pantano de Japón podría reescribir la historia de la genética
Un grupo de investigadores ha identificado un virus gigante en un pantano de Japón, un descubrimiento que ha sorprendido a la comunidad científica por sus características genéticas y su comportamiento inusual durante la infección.
El microorganismo, encontrado en muestras de agua dulce del pantano de Ushiku, en la prefectura de Ibaraki, fue descrito en un estudio liderado por el profesor Masaharu Takemura, de la Universidad de Ciencias de Tokio, y podría aportar pistas clave sobre la relación entre los virus y la evolución de la vida.
El virus Ushiku: un gigante microscópico con características sorprendentes
Los llamados virus gigantes son una categoría particular de virus que destacan por su tamaño y por la complejidad de su material genético. A diferencia de los virus comunes, que solo pueden observarse con microscopios electrónicos, estos pueden verse con un microscopio óptico debido a sus dimensiones mucho mayores.
El virus Ushiku se suma a esta categoría con un genoma de al menos 666.605 pares de bases y 784 genes. Un dato llamativo es que cerca del 58% de esos genes son «genes huérfanos», es decir, no coinciden con secuencias conocidas en bases de datos científicas.
Otro 25% muestra similitudes con virus gigantes relacionados, muchos de ellos cercanos al clandestinovirus descrito en Francia en 2021.
Un comportamiento de infección nunca visto en otros virus gigantes
El virus Ushiku infecta a Vermamoeba, una ameba unicelular que se encuentra con frecuencia en suelos y estanques. Sin embargo, el efecto que provoca en la célula huésped es muy distinto al observado en otros virus gigantes.
Tras aproximadamente 60 horas de infección, las células de la ameba se hinchan hasta duplicar su tamaño normal. En algunos casos, incluso alcanzan dimensiones más de siete veces superiores a las habituales.
Este comportamiento contrasta con el de virus como Mimivirus o el virus de Marsella, que infectan a otro tipo de ameba, Acanthamoeba, y provocan el efecto contrario: las células se contraen y terminan desintegrándose. Por ello, el fenómeno observado con el virus Ushiku se considera altamente inusual.
Otro rasgo sorprendente es que durante la infección el virus destruye la membrana nuclear de la célula huésped, una estructura fundamental que protege el ADN. Este proceso no se ha observado en virus estrechamente relacionados como el medusavirus o el propio clandestinovirus.
Los investigadores creen que esto podría indicar que el virus es capaz de replicarse sin depender del núcleo celular, construyendo una especie de «fábrica viral» dentro del citoplasma de la célula infectada.
Un descubrimiento que podría arrojar luz sobre el origen de las células complejas
El interés científico por este virus no se limita a la descripción de una nueva especie. El hallazgo también podría aportar información sobre una hipótesis que intenta explicar el origen de las células eucariotas, es decir, aquellas que poseen núcleo, como las de animales, plantas y hongos.
En 2001, el investigador Masaharu Takemura propuso la llamada teoría del origen viral del núcleo celular. Según esta idea, un antiguo virus de ADN habría infectado a las arqueas —antepasados de los eucariotas— y, tras una relación simbiótica prolongada, habría dado lugar al núcleo celular.
Si esta hipótesis fuese correcta, significaría que el núcleo de todas las células complejas podría tener un origen viral.
Este tipo de hallazgos también puede tener implicaciones prácticas. Algunos virus gigantes están relacionados con infecciones graves causadas por amebas, por lo que comprender cómo infectan a sus huéspedes podría ayudar en el futuro a desarrollar estrategias de prevención o tratamiento.