Hito arqueológico: Desentierran un túmulo funerario asociado a Alejandro Magno y descubren un tamaño fuera de toda lógica
El túmulo funerario de Kastá, vinculado al entorno de Alejandro Magno, vuelve a captar la atención de los arqueólogos tras revelarse sus dimensiones reales. Las excavaciones realizadas en la antigua ciudad de Anfípolis, al norte de Grecia, han permitido confirmar que se trata del mayor monumento funerario hallado hasta ahora en Macedonia.
La investigación arqueológica, que lleva años avanzando entre excavaciones y trabajos de restauración, permitió sacar a la luz el perímetro completo del gigantesco mausoleo oculto durante siglos bajo toneladas de tierra. Los expertos aseguran que el hallazgo empieza a revelar la verdadera importancia histórica de este complejo funerario levantado en plena expansión del imperio macedonio.
El túmulo de Kastá supera cualquier monumento funerario hallado en Macedonia
Los trabajos recientes confirmaron que el túmulo de Kastá posee unas dimensiones excepcionales. El monumento cuenta con un diámetro superior a los 140 metros y un perímetro de 497 metros, mientras que todo el conjunto ocupa unas 22 hectáreas, además de otras 30 correspondientes al entorno arqueológico inmediato.

Estas cifras lo colocan por encima del célebre túmulo real de Vergina, donde fueron enterrados varios monarcas macedonios, entre ellos Filipo II, padre de Alejandro Magno. La ministra de Cultura griega, Lina Mendoni, definió el complejo como un monumento macedonio único y grandioso.
La historia moderna del yacimiento comenzó a mediados del siglo pasado, cuando el arqueólogo Dimitris Lazaridis localizó restos humanos de la Edad del Hierro en la cima del montículo. A pesar de distintas campañas de excavación, nunca consiguió alcanzar la base del túmulo ni encontrar la cámara funeraria.
Décadas después, en 2012, la arqueóloga Katerina Peristeri retomó las investigaciones y descubrió enormes bloques de mármol enterrados bajo la tierra. En 2014, las tareas de limpieza permitieron encontrar la monumental entrada del sepulcro.
Para ingresar al interior, los arqueólogos tuvieron que retirar enormes cantidades de arena y piedras utilizadas en la Antigüedad para sellar la tumba. Tras atravesar la llamada puerta de las esfinges, apareció la cabeza de una de las esculturas y también el esqueleto de un saqueador que habría muerto sepultado mientras intentaba robarla.
Más adelante surgió una segunda entrada monumental, protegida por dos grandes cariátides de mármol que conducían directamente a la cámara funeraria.
Por qué se creyó que podía tratarse de la tumba de Alejandro Magno
El tamaño descomunal del túmulo y la presencia de las esfinges alimentaron durante años las especulaciones sobre una posible conexión directa con Alejandro Magno. Muchos investigadores consideraron que un mausoleo de semejante escala solo podía estar destinado a una figura de enorme importancia dentro del imperio macedonio.
Sin embargo, cuando los especialistas lograron acceder a la cámara sepulcral encontraron los restos de cinco individuos junto a un ajuar funerario modesto. Ese descubrimiento descartó la teoría de que el lugar perteneciera al célebre conquistador.
Aun así, las investigaciones científicas sitúan la construcción del monumento en el último cuarto del siglo IV a.C., precisamente durante la etapa de expansión macedonia. Además, la calidad arquitectónica y los materiales utilizados muestran una clara relación con el círculo cercano de Alejandro Magno.
Los trabajos actuales también incluyen la restauración integral del conjunto. En el sector sur ya fueron recuperados 105 metros utilizando placas de mármol originales halladas en el lugar, mientras continúan las tareas de consolidación y la instalación de una red hidráulica para proteger el complejo.
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