Secretaria General del PNC y candidata a la presidencia de la Generalitat

Marta Pascal: «Cataluña no se puede gobernar desde Waterloo»

"Hay que dejar de lado la desobediencia, la unilateralidad y la confrontación"

"Apostamos por un concierto económico que nos permita tener más recursos"

"No vamos a dar nuestro apoyo a un Govern que ponga como prioridad la confrontación y la desobediencia"

"Esta década no nos ha dado absolutamente nada en términos de rédito económico, de rédito social, político, cultural"

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Marta Pascal: "Desde Waterloo no se puede gobernar, el país está por encima de cualquier personalismo".

Marta Pascal Capdevila (Vic, 1983) se presenta por primera vez a las elecciones a la presidencia de la Generalitat. Ex líder de las juventudes de Convergència y ex portavoz del partido, tras la mutación de CDC al PDeCAT, pasó a ser su coordinadora general. La mala relación con Carles Puigdemont, sin embargo, le obligó a dimitir del cargo cuando aún no llevaba ni dos años en él, ante la amenaza del ex president de ejecutar un golpe contra su persona. Tras su salida, impulsada por varios ex políticos de CiU y empresarios de la élite catalana, fundó el Partit Nacionalista Català, una formación que pretende emular al PNV para convertirse en un actor político de referencia en Cataluña y en España.

PREGUNTA. Viene de una tradición independentista pero sin embargo, ahora, se ha situado en la moderación. ¿Hay margen para el acuerdo, en esta Cataluña tan polarizada?

RESPUESTA. Creo que sí. Hay un camino para centrar las cosas y plantear un nuevo proyecto desde el catalanismo y desde el nacionalismo. Ahora mismo hay una prioridad muy clara que es recuperar la situación económica, dejando a un lado la desobediencia, la unilateralidad y la confrontación. Tenemos que apostar por un concierto económico que nos permita tener más recursos para gestionar una situación muy complicada.

P. Su partido es difícil de encajar en el actual mapa político catalán. ¿Tras el 14 de febrero, dónde se sentirían más cómodos, con JxCAT y ERC o con el PSC?

R. Venimos a romper estos bloques. Hasta ahora en Cataluña eres un buen independentista o, si no, eres un autonomista o directamente eres un unionista. Después de una década muy complicada, con muchos errores por ambas partes, creemos sinceramente que el tiempo de la unilateralidad y la confrontación ha acabado. No vamos a dar nuestro apoyo a un Govern que ponga como prioridad la confrontación y la desobediencia. Nuestra prioridad es el concierto económico, el derecho a decidir y la recuperación económica. Cualquier gobierno que necesite nuestro apoyo, va a tener que justificar muy bien que está en esta línea política que defendemos.

P. Un poco en la línea vasca, no, la de incidir, la de ser decisivos…

R. Sí. Es importante que la gente se dé cuenta de que la política tiene que dejar de ser el problema y ser la solución. Hasta ahora, ninguna formación política catalana ha sido capaz de poner realmente las prioridades de los catalanes sobre la mesa. Hay mucho tacticismo y mucha dinámica interna. Estamos en un momento fundacional y ser útiles en política, es lo que la gente espera. Y aquí hay un espejo clarísimo, que ya lleva un tiempo siéndolo para nosotros, que es el PNV. El PNC aspira a ser posibilista, útil, gradualista. Desde un ideal nacionalista muy claro.

P. ¿Un poco lo que está haciendo ERC, ahora mismo, en Madrid?

R. Lo de ERC es un poco aquello de quiere, pero no lo hace, pero depende. Si oyes a Tardà y Rufián dicen una cosa, después oyes a Marta Vilalta y dice otra. Al final, el gradualismo tiene que ir siempre acompañado de la buena gestión. El Govern, con ERC al frente, nos ha demostrado que la gestión no es su fuerte. No es sólo dar apoyo a los presupuestos en Madrid, sino que es ser útil. Y hay que demostrar capacidad de gestión y que hay una idea y un proyecto para la Cataluña del futuro.

P. Hablando de esa falta de gestión de ERC que comenta, ¿cree que Cataluña puede aguantar cuatro años más de un Gobierno de coalición de JxCAT y ERC?

R. Rotundamente no. Estos dos partidos han puesto como prioridad su supervivencia como partidos. Aquí lo importante es que al país le vayan las cosas bien, y que la gente pueda impulsar sus proyectos personales y profesionales. Nosotros hablamos de un nuevo momento político, hablamos de una nueva prioridad, que es recuperar el país desde una perspectiva económica, situar el concierto económico sobre la mesa y el pacto con el Estado para ser capaces de hacer un referéndum. Queremos gestionar el día a día de las personas para poder ser útiles a los ciudadanos y transformar esta Catalunya que puede ser espacio de talento y motor de esta Europa que también tiene retos.

P. Usted se enfrentó al independentismo más radical. Eso le costó que Carles Puigdemont la desplazase del anterior cargo que ocupaba en el PDeCAT. ¿Sale caro enfrentarse al independentismo?

R. Es duro plantear una alternativa posibilista porque los guardianes de las esencias lo consideran traición, autonomismo.. Cuando hemos planteado el tema del concierto económico, del pacto fiscal, que entendemos que hay espacio en este Estatut, nos dicen que esto es imposible, que somos unos traidores que venden sus votos. No tenemos que renunciar para nada a un planteamiento así. Es verdad que esto es duro, desde el punto de vista político, porque es plantear un posicionamiento que a algunos no les gusta oírlo, porque les cuestiona también su status quo. La vocación del PNC es transformar Cataluña en los próximos diez años, para acabar con esta década que no nos ha dado absolutamente nada en términos de rédito económico, de rédito social, político, cultural, para dar un paso adelante como país.

P. Ha valido la pena todo esto, visto en perspectiva, vista la cárcel, vista la situación que tienen algunos fuera de España, visto cómo ha padecido la economía…

R. Es evidente que unos años después del procés, y sobre todo si miras estos diez años, Cataluña no está mejor. Hay que reconocerlo. El país tiene capacidad y talento de hacer muchísimas cosas. Que podemos ser, insisto, el punto de referencia en el sur de Europa, como también se está reclamando desde Bruselas. Pero esto se tiene qué hacer combinando la legalidad, la vocación de transformación que tenemos, y unos ideales que como nacionalistas defendemos.

P. ¿Quién ha fracasado más, Cataluña o España? ¿Quién ha perdido más?

R. El fracaso es compartido y las pérdidas también. El independentismo quiso vender una independencia exprés y después proclamar la independencia, pero no fue capaz ni de cambiar de bandera en el Palau de la Generalitat y el Gobierno del PP, en su momento, y el Estado en general, no ha sido capaz de darle una respuesta política a tanta y tanta gente. Pedimos bilateralidad al Gobierno del PSOE. No somos una comunidad autónoma que nace con la Constitución del 78. Esto viene de mucho más lejos. Somos nación, creemos en el derecho de las naciones a decidir su futuro en las urnas, algo que en democracia es normal. Creo que llegará el momento en que todo el mundo se dará cuenta pero, mientras tanto, no vamos para nada a dejar a un lado nuestros recursos. Queremos un planteamiento por parte del Estado de ayuda y apoyo a una locomotora económica como es Cataluña, no de España, sino del sur de Europa.

P. ¿Y para volver a ser esa locomotora que Cataluña fue durante daños y que se perdió con el procés, qué hay hacer?

R. Un planteamiento honesto hacia a la ciudadanía, tratar a la gente como mayor de edad. Dejar a un lado desobediencia, unilateralidad y confrontación. Empezar una negociación política, que requiere inicialmente confianza y conocerse un poco más, para empezar a transformar de verdad, con medidas profundas y valientes, aspectos de nuestro sistema político institucional. También se requiere que los partidos catalanes se den cuenta que, en los próximos diez años, o llegamos a grandes consensos entre todos, y es evidente que el tema de independencia no los genera ahora mismo, o va a ser muy difícil que podamos transformar el país. Cuando el ciudadano percibe al político como el problema, aquí tenemos un problema muy gordo. Esta es la década de la transformación y el cambio, desde, evidentemente desde un respeto mutuo. Cataluña aspira a una transformación de verdad y esto requiere partidos políticos y liderazgos políticos, en el Parlament, que realmente estén en esta línea de transformación.

P. Con todo esto del procés la política española ha perdido los referentes en el catalanismo. Usted se ha convertido un poco en ese referente. ¿Quién le inspira más confianza, la administración del Gobierno español y sus partidos, o Puigdemont, Aragonès y Borràs?

R. Después de ver cómo se ha gestionado la pandemia, vaya por delante que esto es muy complicado, con lo cual toda la empatía con quien está ahora al frente, nos hemos dado cuenta que nos faltan instrumentos desde Cataluña para poder gestionar una situación como ésta.  El Estado, en algunos momentos, no ha tenido esta empatía y esta capacidad de entender que gestionando desde la proximidad hacemos las cosas mejor. Yo he dicho muchas veces que desde Waterloo no se puede gobernar y que el país está por encima de cualquier personalismo. Pero cuando oigo a Pedro Sánchez hablar de una solución política en Cataluña, y luego veo a la Fiscal General del Estado hacer las declaraciones que hace, y que los fiscales dicen lo que dicen, pues la verdad, muy pocos hechos y muchas palabras. Y esto hay que cambiarlo de verdad. A mí no me sirven las excusas ni de Pere Aragonès ni del señor Sánchez, ni las excusas entre los partidos que se van dando porrazos entre ellos desde el punto de vista dialectal. Creo, de verdad, que estamos en un momento político nuevo y que el 14 de febrero es necesario precisamente para hacer una fotografía real de la sociedad catalana.

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