BALEARES

La madre del bebé arrojado a un contenedor de Mallorca: «Yo lo habría enterrado para que no se enterara nadie»

Un policía destapa unas intervenciones telefónicas que se hicieron sobre la mujer el día de los hechos

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La madre del bebé, durante el juicio en la Audiencia Provincial de Baleares.
Pedro Serra

La madre acusada de arrojar a su bebé en un contenedor de la localidad de Porto Cristo (Mallorca) en 2023 aseguró el día de los hechos que ella «lo habría enterrado para que no se enterara nadie». Así lo ha explicado durante el juicio este lunes en la Audiencia Provincial de Baleares un subinspector de la Policía Nacional en relación a unas intervenciones telefónicas que se hicieron sobre la mujer.

Durante el interrogatorio a este agente, que acudió a la llamada del 112, se ha reproducido la grabación que una vecina hizo a Emergencias asegurando que había escuchado a una mujer llorando en un coche y a un hombre arrojando algo a un contenedor. «No sé si es un bebé o un animal muerto. Me parece haber visto un bebe», dijo en aquel momento a la operadora que le atendió en el 112.

Los hechos ocurrieron el 3 de noviembre de 2023, cuando la mujer, que estaba embarazada de 26 o 27 semanas, se puso de parto en el interior de un vehículo en el que viajaban junto a los otros dos procesados. Después de dar a la luz, y a pesar de encontrarse en las inmediaciones de un centro hospitalario, la madre de la bebé entregó el cuerpo del neonato al hombre para que lo arrojara a un contenedor próximo. Instantes después huyeron del lugar.

La Fiscalía solicita para la madre y el tío del bebé la prisión permanente revisable como supuestos autores de sendos delitos de asesinato. También está acusada la cuñada de la madre, quien se enfrenta a una multa de 5.400 euros como supuesta autora de un delito de omisión del deber de socorro.

La Fiscalía defiende que la bebé «nació viva y llegó caliente al hospital», donde la llevaron después de ser encontrada en el contenedor. «A la bebé la mataron porque la tiraron al contenedor y la abandonaron», dijo en su informe inicial la representante del Ministerio Público.

Además, el doctor que estaba de guardia en Pediatría y una médica de Urgencias del Hospital de Llevant coincidieron en sus declaraciones: aunque el feto, de entre 22 y 26 semanas, tenía muy pocas probabilidades de sobrevivir, los indicios observados al llegar al hospital sugerían que la bebé no nació muerta de manera inmediata. Entre esos indicios, destacaba la presencia de hemorragias que, según la autopsia, sólo podrían haberse producido si la criatura hubiera tenido signos de vida al nacer.

El segundo juicio sobre este caso arrancó el pasado viernes después de que el primero se anulara por las dudas suscitadas en torno a la competencia de un perito. La jueza tuvo en cuenta que la única prueba presentada por la defensa, que sostenía que el bebé murió de un aborto, no podía considerarse válida dado que la ley de enjuiciamiento criminal exige que la persona que haga el informe tenga un título oficial.

Es por ello que consideró que no podía continuar celebrándose el juicio, puesto que la defensa, de forma sobrevenida, se quedaría sin prueba y se estaría vulnerando el principio de igualdad de armas, así como el derecho de defensa y de tutela judicial efectiva que contempla la Constitución española.

Cabe recordar que en la primera sesión del pasado viernes, varios periodistas de la televisión pública balear IB3 fueron atacados por familiares de los acusados. Pere y Gastón, periodistas del programa Ara Anam, fueron víctimas de un intento de agresión mientras cubrían el juicio.

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