Un padre acusado de violar a su hija y contagiarle la gonorrea: «Sólo me lavo la cara, soy un desastre»
El hombre ha reconocido ante el juez que se metía en la bañera llena de agua después de orinar y que después se bañaba la niña

Un padre acusado de violar a su hija de tan sólo tres años de edad en Palma y contagiarle una gonorrea en 2022, hechos por lo que la Fiscalía pide 15 años de cárcel, ha reconocido antes el juez que su higiene personal era muy escasa: «Soy un desastre y muy dejado. Me lavo la cara por la mañana y ya no me lavo más».
En el juicio que ha arrancado este lunes, el procesado ha negado haberle contagiado una enfermedad venérea a su propia hija y ha asegurado que la transmisión pudo haberse producido de manera accidental mientras se duchaban juntos o después, al secarse con la misma toalla.
El hombre ha asegurado que no sabía que tenía gonorrea pero sí que tenía un escozor, y ha reconocido que se metía en la bañera llena de agua después de orinar y que después se bañaba la niña. Además, ha admitido que en alguno de aquellos momentos que se bañaban juntos pudo haber algún contacto físico accidental con la niña, aunque nunca de carácter sexual.
La posibilidad de un contagio accidental, por los baños o las toallas compartidas ha sido la principal tesis de la defensa, que ejerce el letrado Daniel Castro, pero ha sido rebatida, sin embargo, por una agente de la Policía Nacional a quien una médico forense le manifestó que el contagio de la gonorrea sólo puede producirse por contacto sexual por lo que la posibilidad de que fuera por compartir una toalla quedaba descartado.
«Tenía vicios de todo tipo»
Por su parte, la madre de la víctima ha ofrecido una versión diferente en relación a los hábitos de higiene del que fuera su pareja entre 2018 y 2022. «Cuando estuvo conmigo, su ducha, su perfume y su ropa limpia», ha afirmado, aunque ha añadido que luego recayó ya que «tenía vicios de todo tipo» como alcohol y juego.
«Nunca había dinero en casa. Yo era esclava de mi casa y de mis hijas», ha explicado la mujer. Una anterior pareja del acusado, por contra, ha reiterado los malos hábitos de higiene. No halló, sin embargo, motivos para sospechar de una conducta inadecuada respecto a sus hijas.
Asimismo, la madre de la niña ha confirmado que tras revelarle el pediatra que se le había contagiado una gonorrea, el hombre se ofreció a hacerse unas pruebas y que compartió con ella las sospechas de que estaba sufriendo alguna dolencia en sus genitales.
«Fue papá»
Por otro lado, una técnico de la Unidad de Valoración de Abuso Sexual Infantil (Uvasi) ha explicado que las entrevistas con la niña arrojaron resultados compatibles con haber sufrido un episodio de violencia sexual. Fue a esta técnico, según ha recordado, a quien la niña respondió «fue papá» cuando se le preguntó «si alguien le había hecho pupa».
Las pediatras que exploraron a la niña cuando acudió al centro de salud por las dolencias vaginales han explicado que el escenario del abuso sexual era el único posible para la transmisión de la gonorrea, que sólo se contagia por contacto íntimo entre mucosas, lo que apuntaría en este caso el contacto entre los genitales del hombre con los de la niña.
Esta posibilidad ha sido rebatida por otro facultativo, para quién en caso de niñas tan pequeñas, por diversas circunstancias, sí que es posible que el contagio se hubiera producido al compartir en un espacio breve de tiempo padre e hija la toalla, lo que habría posibilitado el contacto de las mucosas y el contagio por la supervivencia de la bacteria.
Este doctor y cuatro facultativas han protagonizado un acalorado debate en relación a la transmisión y la supervivencias de la bacteria. «Entonces volveré a la facultad de Medicina y me matricularé otra vez», ha concluido el facultativo cuando las médicas han rebatido una de sus opiniones.
El juicio ha quedado este lunes visto para sentencia y Fiscalía mantiene su petición inicial de que el hombre sea condenado a 15 años de prisión y al pago de una indemnización de 20.000 euros como supuesto autor de un delito de agresión sexual, a pesar del supuesto documento de renuncia.
Mantiene el Ministerio Público que el hombre, aprovechando los momentos en los que se quedaba a solas con la menor y de su ascendencia como progenitor, la violó y la sometió a tocamientos de carácter sexual.