La obra de ingeniería civil que deja sin habla a los ingenieros: la Base Naval de Rota tendrá el escudo antimisiles de la marina de EEUU
Una obra que combina ingeniería, estrategia militar y cooperación internacional
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La Base Naval de Rota se prepara para una ampliación de la que muchos ingenieros ya dicen que va a ser «algo realmente enorme» ya que no se trata de una reforma cualquiera, sino de un proyecto pensado para encajar el despliegue completo del escudo antimisiles de Estados Unidos, además del uso habitual de la Armada española.
La Armada ha confirmado que el anteproyecto estará listo en el primer semestre de 2026. Después vendrán los años de obras, unos seis aproximadamente, según la alternativa técnica que finalmente se apruebe. La ingeniería aquí no es detalle sino que es el corazón del proyecto, porque estamos hablando de adaptar un puerto militar a buques que no entienden de improvisación. Y mientras SENER trabaja en la fase previa, en la base ya asumen que esta ampliación va a marcar un antes y un después, como ya ocurrió hace una década cuando se duplicó la capacidad de atraque.
La Base Naval de Rota tendrá el escudo antimisiles de la marina de EEUU
La necesidad de ampliar los muelles no surge de la nada. La Base Naval de Rota ya había iniciado estudios previos para aumentar su capacidad y dar servicio tanto a la Armada española como al contingente estadounidense. En la práctica, esta obra de ampliación que se ha anunciado ahora será la pieza que permita acoger el despliegue ampliado del escudo antimisiles estadounidense, compuesto por destructores de la clase Arleigh Burke.
La relación con el programa antimisiles no es nueva. Entre 2014 y 2015, Rota recibió los cuatro primeros destructores estadounidenses de esta misión, lo que implicó un despliegue importante a nivel operativo. Aquel movimiento ya obligó a ampliar la capacidad de atraque de la base, que en 2013 duplicó su extensión hasta alcanzar los 1.100 metros lineales. Esa ampliación se enmarcó dentro del programa CP13 y fue financiada por la OTAN, España y Estados Unidos.
Pero el contexto estratégico ha cambiado. En 2022, durante la cumbre de la OTAN en Madrid, el por aquel entonces presidente estadounidense Joe Biden y el presidente español Pedro Sánchez acordaron sumar dos destructores adicionales al dispositivo ya existente. El primero, el USS Oscar Austin (DDG 79), llegó a la base en octubre de 2024. El segundo está previsto para este año 2026, lo que aumenta la urgencia de adaptar los muelles a los nuevos requisitos logísticos.
Una obra de ingeniería civil que se mira con lupa
Fuentes militares y técnicas coinciden en que no va a ser para nada, una ampliación rutinaria de la Base militar de Rota. El proyecto exige reforzar la infraestructura existente, garantizar la seguridad operativa, adaptar los atraques a buques de gran tonelaje y asegurar que la base mantiene su actividad diaria sin que se produzcan interrupciones. Son trabajos que requieren de una planificación milimétrica y un diseño estructural complejo, de ahí que el anteproyecto cobre tanta relevancia.
La empresa SENER, con experiencia en ingeniería naval y grandes proyectos civiles, va a ser la encargada de la redacción del documento que definirá cómo y en qué condiciones se ejecutará la intervención. A partir de ahí, y una vez que la Armada determine la alternativa más adecuada, se abrirá la fase de obra, que se extenderá previsiblemente hasta 2032 si se cumplen los plazos estimados.
El impacto no se quedará solo en lo que respecta al terreno militar, porque una obra así mueve muchas más piezas de las que parece. La ampliación colocará a Rota en un nivel de capacidad que hasta ahora no tenía dentro del contexto europeo, convirtiéndola en un enclave todavía más estratégico para las operaciones de la OTAN y de la Marina estadounidense. La base podrá asumir más tráfico naval, más maniobras y más trabajos de mantenimiento sin saturarse, algo que hasta hace poco era impensable. Y, según apuntan fuentes conocedoras del proyecto, ese salto operativo también reforzará su papel en el mapa de defensa del sur de Europa durante las próximas décadas.
Un movimiento estratégico con camino por delante
Aunque los trabajos aún no han empezado, la maquinaria administrativa y técnica ya está en marcha y avanza paso a paso. Se espera que la definición final del proyecto marque los próximos movimientos de un plan pensado a largo plazo, en un momento de especial sensibilidad geopolítica para Europa y para el flanco sur de la OTAN, donde cada decisión pesa más de lo habitual.
De este modo, la Base Naval de Rota, que ya ha vivido otras ampliaciones complejas a lo largo de su historia, afronta ahora un proyecto que, por dimensiones y exigencia, marcará un antes y un después en sus capacidades. Lo que se ha proyectado y se va a llevar a cabo es una obra que combina ingeniería, estrategia militar y cooperación internacional, pero también gestión diaria, adaptación logística y coordinación constante entre múltiples actores. Y, según reconocen desde la Armada, será uno de los mayores desafíos técnicos de los próximos años.