Suena raro, pero la ciencia lo avala: tu móvil puede detectar terremotos antes que muchos sistemas oficiales
Tener un sismógrafo de alta precisión siempre contigo, en el bolsillo, puede sonar salido de ciencia ficción, pero hoy es una realidad. La tecnología ha dado un salto cualitativo y permite que tu dispositivo personal actúe como un salvavidas en situaciones críticas como terremotos.
Un estudio reciente publicado en la revista Science confirma que la ciencia y la tecnología móvil crearon una red global de detección de terremotos sin precedentes. Esta innovación aprovecha la masiva presencia de teléfonos con sistema operativo Android para identificar temblores en tiempo real.
Gracias a la infraestructura de Google, millones de usuarios pueden recibir una alerta segundos antes de un sismo. Esto no se trata de sustituir a los sistemas oficiales de vigilancia, sino de complementar su labor y llegar a más sitios.
Tu smartphone funciona como una herramienta de alerta sísmica
Los teléfonos inteligentes modernos integran unos sensores llamados acelerómetros. Esta tecnología es capaz de identificar movimientos bruscos o vibraciones específicas, como las de un terremoto. Cuando miles de estos dispositivos detectan una sacudida simultánea en una misma zona, los algoritmos de Google confirman que se trata de un seísmo y envían una señal de aviso inmediata a los usuarios afectados.
El Science Media Centre España, detalla que entre 2021 y 2024, este sistema conocido como Android Earthquake Alerts (Alertas de terremotos de Android) identificó una media de 312 seísmos al mes y emitió alertas en 98 países para eventos de magnitud superior a 4,5.
Lo más relevante es que la señal electrónica viaja mucho más rápido que las ondas sísmicas a través de la corteza terrestre. De esta forma, se puede ganar unos segundos valiosísimos para buscar protección antes de que llegue el terremoto más fuerte.
El objetivo principal es salvar vidas
Expertos como Galderic Lastras, geólogo de la Universidad de Barcelona, describen este mecanismo como una especie de «red pedestre de sismómetros». Al estar el móvil en reposo, el acelerómetro capta las ondas y envía la información a los servidores centrales.
Este sistema se denomina ciencia ciudadana involuntaria, ya que la función viene activada por defecto en el ecosistema Android.
La efectividad quedó patente durante el terremoto ocurrido frente a la costa de Almería en julio de 2025. Numerosos usuarios compartieron capturas de sus pantallas mostrando cómo el aviso llegó instantes antes de sentir el temblor. Según los datos recopilados por los investigadores de las universidades de California-Berkeley y Harvard, el 36 % de las personas recibió la notificación antes de notar el movimiento, mientras que un 28 % la vio durante el episodio.
¿Cuáles son las diferencias con la infraestructura tradicional?
Aunque el avance es notable, especialistas de la Universidad Complutense de Madrid, Elisa Buforn y Maurizio Mattesini, insisten en que no reemplaza a los medidores científicos instalados en el fondo marino o en tierra firme. El sistema tiene puntos ciegos importantes.
En los océanos, donde se originan grandes terremotos, no hay teléfonos que puedan actuar como sensores. Por ello, en lugares como Japón, los sismómetros sumergidos siguen siendo insustituibles para ganar tiempo de reacción frente a grandes catástrofes.
Además, la eficacia depende de la densidad de población. En zonas remotas con pocos usuarios, el sistema pierde agilidad al no tener suficientes datos para triangular el evento. Asimismo, las alertas solo llegan al ecosistema de Google, dejando fuera a los usuarios de otros sistemas operativos si no cuentan con aplicaciones de terceros.
Qué significa este hallazgo para tu seguridad
La implementación de estas alertas distingue dos niveles de peligrosidad. Para temblores leves, el móvil envía una notificación silenciosa que respeta los ajustes de «no molestar». Sin embargo, si la magnitud supera el grado 4,5 y se prevé una sacudida fuerte, el dispositivo ignora cualquier configuración de silencio, enciende la pantalla y emite un sonido fuerte para instar al usuario a tomar medidas de autoprotección inmediatas.
El verdadero reto ahora no es solo tecnológico, sino educativo. Recibir un aviso de que «vas a sentir un terremoto» sirve de poco si la población no sabe cómo reaccionar en esos escasos segundos.
Tal y como señalan los geólogos, países con cultura sísmica como México o Japón invierten mucho en simulacros. En España, herramientas como esta suponen un avance increíble, pero deben ir acompañadas de una mayor conciencia sobre cómo actuar para minimizar daños personales.