El lanzamiento del iPhone Duo me recuerda bastante al del iPhone X en 2017
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Llevo cubriendo Apple el tiempo suficiente para saber que casi todos los iPhone de una generación se parecen mucho al anterior, con una cámara algo mejor y un procesador algo más rápido. Y luego, muy de vez en cuando, aparece uno que obliga a repensar qué es un iPhone. El iPhone X fue uno de esos, presentado el 12 de septiembre de 2017 y a la venta desde el 3 de noviembre de aquel año. El iPhone Duo, presentado el pasado 9 de septiembre, quiere ser el siguiente. Cuanto más leo sobre él, más paralelismos encuentro entre los dos lanzamientos, y no todos son halagüeños.
La muesca que nadie pidió y todos acabaron copiando
El X llegó con una pantalla que ocupaba casi todo el frontal y, a cambio, un recorte en la parte superior que se comió el botón de inicio y el Touch ID. Aquella muesca se convirtió en el chiste fácil de cualquier presentación de la competencia durante años. También se convirtió en el estándar del sector durante casi una década, porque debajo de esa muesca iba el Face ID, un sistema de reconocimiento facial que funcionaba mejor que la huella dactilar y que el resto de fabricantes acabó imitando con variaciones propias.
Samsung se lo tomó como una provocación personal. En 2018 lanzó su serie de anuncios «Ingenius», con un empleado de tienda ficticio defendiendo la muesca del iPhone X ante un cliente que le señalaba que le tapaba parte de la pantalla al ver una película. El anuncio remataba con una familia entera peinada con un corte de pelo con forma de muesca, mientras Samsung presumía de que su Galaxy S9 no tenía ese recorte, aunque sí mantenía marco arriba y abajo para alojar cámara y sensores.
Apple no inventó el reconocimiento facial ni la pantalla de borde a borde. Lo que hizo fue empaquetarlo de forma que millones de personas dejaran de tocar un botón físico sin darse cuenta de que estaban cambiando de hábito. Ese es el patrón que me interesa, no la pieza de hardware en sí, sino la capacidad de convertir un cambio incómodo en la nueva normalidad, incluso a costa de un torrente de burlas.
Los primeros mil dólares que parecían una barbaridad
El otro titular del X fue el precio. Salió a 999 dólares, la primera vez que un iPhone rompía esa barrera, y en su momento hubo bastante indignación por pagar tanto por un teléfono. Nueve años después esa cifra parece casi modesta, y ese es justo el mecanismo que me hace desconfiar cada vez que Apple estrena una categoría de precio. Lo carísimo de hoy tiende a convertirse en el precio de entrada de mañana.

Una bisagra que Apple no quería
El Duo es la versión de 2026 de esa misma jugada, esta vez con una bisagra. Apple ha tardado más que Samsung, Huawei o Google en lanzar un plegable, y la explicación oficiosa siempre ha sido la misma, que la marca no saca un producto hasta que está satisfecha con él. El resultado es un teléfono con pantalla exterior de 5,4 pulgadas y una interior plegable de 7,6, chip A20 Pro y una bisagra de titanio con más de 100 componentes que, según las primeras pruebas de mano, logra disimular el pliegue mejor que cualquier plegable de Samsung hasta la fecha, aunque sigue siendo visible con determinada luz.

Ese matiz importa más de lo que parece. El pliegue ha sido durante años el motivo por el que mucha gente descartaba un plegable sin llegar a probarlo. Que Apple no lo haya eliminado del todo, solo disimulado, dice tanto sobre los límites actuales de la tecnología como sobre el marketing de la compañía.
Ese mismo día, la cuenta oficial de @SamsungMobileUS en X respondió con una pulla que suena casi calcada a la del S9, «avísennos cuando terminen de recalentar nuestras sobras». Samsung lleva desde 2019 vendiendo plegables y no ha dejado pasar la ocasión de recordarlo, aunque la ironía es que ocho años de ventaja no le han bastado para que su cuota en ese segmento se acerque a lo que Apple puede mover solo con la fuerza de su marca.
Let us know when you're done reheating our leftovers 😉
— Samsung Mobile US (@SamsungMobileUS) September 9, 2026
2.339 euros y la misma sensación de déjà vu
El iPhone Duo sale a la venta el 23 de octubre, con reservas desde el miércoles 16, casi el mismo calendario que siguió el X en 2017, cuando las reservas se abrieron el 27 de octubre y las tiendas empezaron a venderlo una semana después. En España, el Duo arranca en 2.339 euros para la versión de 256 GB y llega hasta 3.839 euros en la de 2 TB. Es decir, más del doble que un iPhone 18 Pro de entrada. La reacción que estoy viendo se parece mucho a la de 2017, sorpresa por la cifra, algún cálculo de cuántos meses de nómina supone y la certeza de que, aun así, se va a agotar en las primeras semanas.
No creo que el Duo vaya a vender lo que vendió el X, entre otras cosas porque los plegables siguen siendo un nicho y probablemente lo sean durante bastante tiempo. Pero sí creo que dentro de unos años miraremos este lanzamiento como el momento en que Apple decidió que el plegable dejaba de ser cosa de otros fabricantes. El X no convenció a todo el mundo el primer día, y aun así terminó marcando la forma de todos los smartphones que vinieron después. Las burlas de Samsung tampoco le hicieron mella entonces, y no parece que esta vez vaya a ser distinto.