ESCLAVIZADA POR SU FAMILIA

Las torturas de la joven esclavizada en Zaragoza: «Me partieron 4 dedos a martillazos por negarme a fregar»

Le raparon el pelo cuando intentó escapar

Sus familiares la secuestraron y esclavizaron para convertirla en su sirvienta

La Guardia Civil detuvo a su tía, su prima y otros dos familiares acusados de detención ilegal

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Ángel Moya
  • Ángel Moya
  • Periodista en activo desde 1994, especializado en información de sucesos y actualidad. En OKDIARIO desde el año 2018, también colaboro en televisión y en radio.

Seis meses de torturas y vejaciones, así ha sido el infierno de la joven retenida y esclavizada como empleada del hogar por sus propios familiares en Garrapinillos (Zaragoza). Su hermana, Eli, lo explica en una frase: «Me dijo que le partieron cuatro dedos de las manos a martillazos por negarse a fregar más». Las imágenes que tomaron de la víctima atestiguan el infierno por el que ha pasado. La Guardia Civil detuvo a la tía, la prima y otros dos familiares de la víctima y el juzgado ha dejado en libertad a los detenidos aunque con la condición de investigados.

La historia de terror de esta joven de Zaragoza arrancó en verano, con 23 años, cuando tras una discusión con su madre esta la dejó con otros miembros de su clan familiar. La víctima quedó en manos de su tía, de su prima y dos familiares más, sin que su madre imaginara las torturas a las que la iban a someter.

Desde el principio la joven de Zaragoza fue amenazada para que trabajara como un esclava para los familiares que la acogían. Le rompieron el teléfono y la aislaron en la casa de campo en la que vivían en Garrapinillos.

Le quemaban con la plancha

Ahí comenzaron las torturas. Si la joven planchaba mal la ropa, su familia la quemaba con la plancha. Cuando se negó a fregar más, le partieron cuatro dedos a martillazos, dos en cada mano. Le quemaban las plantas de los pies, le pegaban con todo lo que tenía a mano.

También le metían cucharas hirviendo en la boca o le quemaban las orejas con ellas. Antes le quitaron el DNI y toda su documentación para que no pudiera escapar de su encierro.

Las torturas, el trato vejatorio y las palizas se prolongaron durante seis meses interminables, aislada en la casa de campo de su tía. Un castigo habitual era retirarle la comida durante días, la última vez durante casi un mes.

La raparon por intentar fugarse

Desesperada, la joven de Zaragoza intentó escapar en diciembre. «Cogió una llave de la puerta y se la guardó para escapar en el mejor momento pero la pillaron, como castigo le dieron una paliza tremenda y le raparon el pelo», denuncia su hermana Eli.

«Poco después de todo esto, una persona conocida la vio y nos alertó, nos dijo que estaba destrozada, y fuimos a por ella, eso fue a finales de diciembre», relata Eli para el programa Mañaneros de TVE. «Cuando la vimos, mi tía nos dijo que no nos la habían devuelto porque les daba vergüenza entregárnosla con esas heridas y en ese estado terrible», cuenta indignada.

Los secuestradores, en libertad con cargos

Su madre y su hermana trasladaron a la víctima al hospital de inmediato y denunciaron el caso ante la Guardia Civil del puesto de Casetas. Los guardias detuvieron de inmediato a la tía y la prima de la joven, además de a otra mujer y un hombre, la mayoría con antecedentes violentos, incluso por homicidio.

La joven continúa hospitalizada en el Hospital Clínico de Zaragoza, a la espera de que sus heridas vayan cicatrizando. Mientras, los cuatro detenidos han quedado en libertad, investigados por los delitos de detención ilegal, lesiones y trato vejatorio.

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