Crimen en La Coruña

La única testigo del crimen de Cabana a OKDIARIO: «Mi marido apuntó con la escopeta a mi hermano»

María, la viuda del fallecido, asegura que su hermano se "defendió" cuando su marido le apuntó con una escopeta para matarlo. Tras un forcejeo, le propinó un golpe con una barra de hierro. Ella, la única testigo del suceso, cuenta lo ocurrido a OKDIARIO.

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Parroquia de Cabanas de Bergantiños (La Coruña).

Conmoción en Galicia por una disputa entre octogenarios en una pequeña aldea rural coruñesa. Una pelea que acabó con la muerte de Pepe, un vecino de 83 años. La causa del fallecimiento fue un fuerte golpe con una barra de hierro propinado por su cuñado José, de 81. Según su versión, fue en defensa propia después de que este le encañonase con su escopeta y le amenazase con pegarle «un tiro en la cabeza». María, su viuda y única testigo, relata a OKDIARIO la escena que presenció aquella mañana.

En la tranquila parroquia de Corcoesto, en el concejo de Cabana de Bergantiños (Coruña), viven poco menos de 300 habitantes. Hace veinte años tenía el doble de habitantes.  Y desde el pasado miércoles, la comarca cuenta con un vecino menos. José Calviño Lema, al que en el pueblo le conocían como ‘Pepe Xandón’, falleció por un traumatismo craneoencefálico tras ser golpeado por su cuñado, José, con un objeto contundente de hierro.

El presunto homicida, que según ha confirmado OKDIARIO no se encuentra detenido ya que fue puesto en libertad después de tomársele declaración, asegura que le golpeó en «defensa propia». Una versión que respalda la viuda del fallecido y hermana del supuesto agresor en declaraciones a OKDIARIO.

«Un tiro en la cabeza»

Los hechos ocurrieron en torno a las diez de la mañana. La familia de octogenarios, que llevaba varios años conviviendo juntos en esta zona rural, se encontraba realizando sus quehaceres diarios. José se encontraba en las inmediaciones del gallinero alimentando a las aves cuando de pronto apareció allí su cuñado Pepe, marido de la viuda. En sus manos llevaba la escopeta que guardaba colgada en una pared de su habitación.

«Mi hermano estaba alimentando a las gallinas y de pronto apareció mi marido con una escopeta en frente de él», asegura María, única testigo de lo ocurrido. El portador del arma le dijo: «Esta escopeta es para meterte un tiro en la cabeza». Esa misma mañana, el hermano de María había salido en su defensa en una discusión entre el matrimonio.

«Mi hermano pensó que era una ‘carallada’, pero le vio sacar un cartucho del bolsillo, meterlo en la escopeta y encañonarle. Entonces mi hermano echó mano al cañón para apartarlo hacia abajo, le cogió de la ropa y lo tumbó», asegura María.

Entonces, relata María a OKDIARIO, en pleno forcejeo su marido intentó coger de nuevo la escopeta, que había soltado al caer al suelo. Pero su hermano se le adelantó, cogió un apero del campo que tenía a mano y golpeó en la cabeza a José.  «Y lo mató”», dice su viuda. «Cualquiera hubiera hecho lo mismo. Antes de morir uno, pudiendo salvarse…», recalca.

‘Pepe Xandón’ no volvió a levantarse del suelo ni a dar muestra alguna de consciencia. Su muerte, según constató posteriormente el médico que se personó en el lugar de los hechos, fue prácticamente instantánea.

Se ponía «celoso»

María y su hermano José avisaron de inmediato al puesto de la Policía Local del concejo de Cabanas, y estos a su vez a la Guardia Civil. Allí se presentaron poco después, para comprobar que José, el presunto asesino, se encontraba en un fuerte estado de agitación emocional y con claros síntomas de sufrir un ataque de ansiedad.

“Meu irmao’ estaba en la cocina, llorando, y entonces se le acercó uno de los guardias y le puso una mano en el hombro. Tranquilo hombre, tranquilo, le decía”, recuerda María, quien testificó en el atestado que todo se había producido por “defensa propia”.

María asegura que su marido se ponía «celoso» cada vez que su esposa salía de casa. Hasta cuando iba al médico a recuperarse de una lesión de rodilla que había sufrido hacía poco. A su hermano “lo atacaba” constantemente. «Se metía con él, por esto, por lo otro, pero mi ‘irmao’ no le echaba cuenta» dice.

Ahora, María solo piensa en poder enterrar pronto a su marido. Su cadáver «todavía sigue en la residencia. A ver si me lo traen de tarde». Quiere recuperar la tranquilidad y retomar su convivencia con su hermano lo antes posible. “No es porque sea mi hermano ni nada, pero es un pedazo de pan” insiste.

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