¿Qué santos se celebran hoy, sábado 5 de abril de 2025?
San Vicente Ferrer destaca entre los santos que hoy se celebran
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¿Qué santos se celebran hoy, sábado 5 de abril de 2025? Aunque muchas personas no lo sepan, cada día del calendario de la Iglesia Católica tiene asignados uno o varios santos cuya memoria se honra de forma especial. Esta tradición, profundamente arraigada en el catolicismo, conecta las fechas del año con las biografías y legados espirituales de figuras clave del cristianismo. Hoy, sábado 5 de abril de 2025, es una fecha especialmente significativa para quienes siguen la vida de los santos, ya que se conmemoran a varios que han dejado una huella profunda en la historia religiosa de Europa.
Entre los nombres que destacan hoy se encuentra uno especialmente importante para España: San Vicente Ferrer. Este dominico valenciano no sólo fue un predicador incansable, sino también una figura política clave en momentos decisivos de la historia medieval. Pero además de él, este 5 de abril también se recuerda a Santa Juliana de Fosses, Santa Catalina Tomás y San Alberto de Montecorvino, todos ellos venerados por distintas razones, desde sus milagros y visiones hasta su impacto duradero en la Iglesia. Hoy es, por tanto, una oportunidad perfecta para conocer mejor la vida de estos santos y comprender por qué su legado espiritual sigue inspirando a tantas personas. A continuación, repasamos con más detalle quiénes fueron y por qué se les recuerda precisamente en esta fecha, además de enumeraros al resto de santos en este día:
San Vicente Ferrer
San Vicente Ferrer nació en Valencia en el año 1350, en una época marcada por las secuelas de la peste negra y la inestabilidad religiosa. Desde joven destacó por su inteligencia y su profunda vocación, lo que lo llevó a ingresar en la Orden de los Predicadores, más conocidos como dominicos. Pronto se convirtió en un brillante lógico y teólogo, pero fue su faceta como predicador la que lo catapultó a la fama. A partir de una visión en 1398, dedicó su vida a predicar por Europa, viajando por Francia, Italia, España y otros países a lomos de un asno, seguido por multitudes que escuchaban sus sermones con devoción.
Lo que más llamaba la atención de San Vicente era su capacidad para hablar con fervor sobre el Juicio Final. Por ello fue conocido como el ángel del Apocalipsis. Su iconografía habitual lo representa con un dedo alzado y con alas, reflejo de su potente simbología y su estilo profético. En sus sermones advertía de la llegada del Anticristo y muchos de los presentes aseguraban presenciar milagros tras su paso. No era raro que multitudes se convirtieran o volvieran a la fe tras escucharle hablar.
Además de su labor espiritual, San Vicente tuvo un papel clave en la política. Fue uno de los compromisarios en el histórico Compromiso de Caspe en 1412, donde se decidió el futuro de la Corona de Aragón. Su voto, como figura de gran prestigio moral, fue crucial para elegir a Fernando de Antequera como nuevo rey. También fue una figura polémica por su relación con las comunidades judías, a las que predicó con insistencia, llegando a participar en conversiones masivas. Aunque algunos cuestionan los métodos de su tiempo, otros resaltan su compromiso con la formación de los conversos y su obra social, como la fundación de un orfanato en Valencia, considerado el primero de Europa. Murió el 5 de abril de 1419 en Vannes, Francia, y fue canonizado en 1455.
Santa Juliana de Fosses
Santa Juliana de Lieja, también conocida como Santa Juliana de Cornillón, nació en Bélgica en 1193. Desde pequeña mostró una intensa espiritualidad, y al quedar huérfana fue acogida en el convento-leprosorio de Mont-Cornillon. Allí fue educada por monjas que supieron ver su especial sensibilidad religiosa. A los 16 años comenzó a tener visiones místicas, en las que contemplaba la luna llena con una franja oscura, símbolo de una falta en el calendario litúrgico: no existía una fiesta para honrar de manera solemne la Eucaristía. Esta revelación fue el punto de partida de su vida.
Durante años guardó silencio, pero finalmente compartió su experiencia con otras mujeres devotas y un sacerdote, formando una alianza espiritual para promover la instauración de una festividad dedicada al Santísimo Sacramento. Su insistencia fue escuchada por el obispo de Lieja, Roberto de Thourotte, quien estableció por primera vez la celebración del Corpus Christi en su diócesis. Esta fiesta, inicialmente local, terminaría por expandirse a toda la Iglesia gracias al futuro Papa Urbano IV, que había conocido a Juliana personalmente.
No obstante, Juliana no lo tuvo fácil. Se enfrentó a la oposición de parte del clero y de los burgueses de la ciudad, que rechazaban la instauración de un día festivo más. Tuvo que abandonar su convento y vivió los últimos años de su vida como huésped en diversas abadías cistercienses, sin abandonar nunca su causa. Murió el 5 de abril de 1258 en Fosses-la-Ville. Su legado fue fundamental para la instauración del Corpus Christi, una de las solemnidades más importantes del calendario católico. Su vida demuestra cómo la perseverancia, la contemplación y la fe profunda pueden cambiar la historia de la Iglesia.
Santa Catalina Tomás
Santa Catalina Tomás nació en Valldemosa, en la isla de Mallorca, en el año 1531. Fue la sexta de siete hermanos y quedó huérfana a muy temprana edad. Pese a ello, gracias a la ayuda de una familia acomodada pudo recibir una buena formación. En 1555 ingresó en el convento de Santa Magdalena de Palma, perteneciente a la orden de las Canonesas Regulares de San Agustín. Allí vivió entregada a la oración, rechazando cargos de liderazgo para centrarse en su vida espiritual y en ayudar a los demás.
Pronto se extendió la fama de su prudencia y sabiduría, lo que hizo que muchas personas acudieran a ella en busca de consejo, incluidos obispos y personas influyentes de la época. A lo largo de su vida experimentó fenómenos místicos, como visiones de santos y ángeles, y muchos afirmaban que tenía el don de predecir el futuro. Aunque sus revelaciones eran discretas, su vida espiritual era intensa y profundamente respetada por la comunidad.
Murió el 5 de abril de 1574 en su convento de Palma. Sus restos reposan en un ataúd de cristal en la iglesia de Santa María Magdalena, donde hoy siguen acudiendo fieles en busca de consuelo y guía espiritual. En Mallorca es muy querida y se celebran múltiples fiestas en su honor, especialmente en su localidad natal, Valldemosa. Su canonización en 1930 por el papa Pío XI fue un reconocimiento a su vida ejemplar y al impacto que tuvo en la fe de generaciones enteras en Baleares.
San Alberto de Montecorvino
San Alberto de Montecorvino es menos conocido que otros santos celebrados hoy, pero su figura es profundamente inspiradora. Nació en Normandía, pero fue trasladado de niño a la región italiana de Apulia, donde acabaría convirtiéndose en obispo de Montecorvino. Durante sus últimos años de vida perdió la vista, pero lo que parecía una limitación física se transformó en una gracia espiritual: comenzó a desarrollar un don especial de profecía y una capacidad de introspección que maravillaba a todos los que se le acercaban.
Los milagros atribuidos a San Alberto no se relacionan tanto con prodigios externos como con su capacidad para ver el alma de las personas y ofrecerles palabras certeras que transformaban sus vidas. Su fama de santidad creció rápidamente, y muchos viajaban largas distancias para recibir su bendición o pedirle consejo. Aunque su vida no fue tan agitada como la de otros santos, su ejemplo de humildad y fe inquebrantable sigue siendo recordado con cariño en la región de Montecorvino.
Otros santos que se celebran el 5 de abril
Junto a los mencionados, en este día, se celebra también a estos otros santos:
- Santa Irene de Tesalónica, virgen y mártir
- Santa Ferbuta, viuda
- Santos mártires de Seleucia, ciento once varones y nueve mujeres
- Santos mártires de Regie
- San Geraldo de Grande-Sauve, abad
- Beata María Crescencia Höss, virgen