La insólita fobia que padece Eva Isanta y que la limita en su día a día: «No estoy loca, es verdad»
Eva Isanta se ha ganado al público gracias a su papel como Maite Figueroa en 'La que se avecina'
La artista estaba participando en 'Top Chef', un concurso de La 1 (TVE)
Eva Isanta ha desvelado que tiene "fobia" al queso y ha puesto nombre a su problema
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La actriz Eva Isanta se ha convertido en noticia tras su participación en un concurso de TVE. Como era de esperar, ha conquistado el corazón de mucha gente y ha hecho una confesión que ha dejado a más de uno sin palabras. Con serenidad y naturalidad, la intérprete ha dado visibilidad a la turofobia, un miedo irracional al queso que, según sus propias palabras, limita su día a día. «No estoy loca, es verdad», afirmó con rotundidad.
Eva Isanta se ha convertido en la segunda expulsada del programa Top Chef, una experiencia que, pese a su desenlace, recuerda con entusiasmo. «Me parece justo», señaló tras conocer la decisión del jurado. «Me quedo con lo bueno. Es una experiencia fantástica. Lo he disfrutado mucho, he pasado por un carrusel de sabores», añadió. Aunque ha sido un momento complicado, ahora todo el mundo está hablando de la insólita fobia que padece.
La fobia que tiene Eva Isanta
El momento más delicado de su participación en Top Chef llegó durante una prueba centrada en la elaboración de tartas de queso. Lo que para el resto de concursantes suponía un reto técnico, para Eva se convirtió en una situación de auténtica angustia. Sus gestos y su actitud evidenciaron una incomodidad creciente que dificultó enormemente su desempeño.
Fue entonces cuando decidió explicar lo que le ocurría. «Yo el queso no puedo ni verlo. Soy una cosa que se llama turofóbica», confesó ante las cámaras. La actriz insistió en que la turofobia es «miedo al queso» y que, en su caso, supone «una limitación» y «una pena», especialmente en un contexto culinario donde este alimento es protagonista habitual.
La prueba exigía manipular, oler y trabajar con queso de forma directa, lo que intensificó su reacción. «Tengo que taparme directamente la nariz», repetía, tratando de explicar la complejidad añadida de su situación. Su testimonio, lejos de buscar compasión, pretendía arrojar luz sobre una fobia poco conocida y frecuentemente trivializada.
¿Qué es la turofobia?
Consciente de que su confesión podía generar incredulidad, Isanta quiso subrayar que no se trata de un caso aislado. «Somos bastantes, no somos una secta. O sea, que no estoy loca, es verdad», afirmó, reivindicando la legitimidad de un trastorno que afecta a más personas de lo que se cree. Haciendo honor al sentido del humor que siempre le ha caracterizado, trató el tema con naturalidad y ha conseguido visibilizarlo.

La turofobia suele originarse por experiencias traumáticas en la infancia o por sensibilidades sensoriales intensas. Aunque pueda parecer un rechazo meramente alimentario, en los casos más severos desencadena reacciones físicas y emocionales significativas: taquicardias, dificultad para respirar, mareos, náuseas o incluso crisis de pánico. En determinadas situaciones, estos síntomas pueden aparecer con tan solo oler el queso, verlo o intuir su presencia, aunque finalmente no forme parte del plato.
La actriz ha descrito su problema como una barrera real, no una excentricidad. En un entorno gastronómico, donde el queso ocupa un lugar destacado, la exposición constante puede generar ansiedad. Eva ha sido sincera y ha reconocido que estaba limitada porque, de momento, es incapaz de trabajar con el queso. Insiste en que no es la única persona que está en esta situación y lo cierto es que sus compañeros la comprendieron.
Un problema complejo y curioso
Aunque pueda parecer anecdótica, la turofobia puede condicionar profundamente la vida de quienes la padecen, especialmente en países con una fuerte tradición quesera como España. Acciones tan habituales como acudir a un restaurante, compartir una tabla de entrantes o aceptar una invitación a cenar pueden convertirse en momentos de tensión.
Quienes conviven con esta fobia suelen desarrollar estrategias de evitación: pedir que retiren el queso de la mesa, evitar determinados pasillos del supermercado, no acercarse a vitrinas donde se expone este producto o incluso modificar planes sociales si prevén que la comida girará en torno a él. A largo plazo, estos mecanismos pueden reforzar el miedo y alimentar la ansiedad, creando un círculo difícil de romper.
En el caso de Eva Isanta, su participación en un concurso culinario intensificó esa exposición. Elaborar una tarta de queso no era solo una prueba técnica, sino un desafío emocional que ponía a prueba su capacidad de gestionar el miedo en un entorno de alta presión.
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Los especialistas señalan que la forma más eficaz de abordar la turofobia es la terapia psicológica, especialmente mediante enfoques cognitivos. Este tipo de tratamiento ayuda a identificar pensamientos distorsionados, reducir la respuesta de ansiedad y, en algunos casos, aplicar técnicas de exposición progresiva para normalizar el contacto con el estímulo temido.
Buscar ayuda profesional resulta especialmente recomendable cuando la fobia interfiere en la vida diaria o limita la interacción social. El objetivo es reforzar el consumo de este alimento para que, poco a poco, vayan desapareciendo todos los miedos. Pero, ¿está Eva Isanta preparada para dar este paso?
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