Los sindicatos CCOO y UGT blanquean a Mónica García: acuerdan aprobar la reforma laboral sin los médicos
Los profesionales critican que el Estatuto Marco no atiende sus reivindicaciones fundamentales, como tener un estatuto propio

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Aunque el Ministerio de Sanidad, dirigido por la médica Mónica García, ha anunciado un acuerdo sobre el anteproyecto del nuevo Estatuto Marco con los sindicatos tradicionales como UGT y CCOO, la realidad es que quienes realmente tienen la última palabra son los sindicatos médicos, que consideran el texto insuficiente y siguen adelante con la huelga indefinida programada desde febrero hasta junio. Una vez más, García se sitúa en el centro de la polémica por traicionar al colectivo médico, ignorando sus demandas específicas a pesar de pertenecer al propio gremio y de ser plenamente consciente de la movilización que ya se ha anunciado.
El Ministerio de Sanidad, bajo la dirección de Mónica García, ha anunciado así un avance en la negociación con los sindicatos para pactar el anteproyecto del nuevo Estatuto Marco del personal del Sistema Nacional de Salud (SNS), un texto que pretende actualizar una ley que llevaba más de dos décadas sin revisarse. Este acuerdo, logrado con la mayoría de sindicatos del Ámbito de Negociación —entre ellos SATSE‑FSES, CCOO, UGT, CSIF y CIG‑Saúde— incluye compromisos como la implantación de una jornada laboral de 35 horas semanales, facilidades para la jubilación parcial y anticipada y el tratamiento de otros aspectos laborales de competencia estatal.
El Gobierno ha defendido este avance como un paso hacia la modernización de las condiciones laborales en la sanidad pública y ha subrayado que «el diálogo social es el camino para mejorar las condiciones laborales del personal sanitario», resaltando que las demandas incluidas se circunscriben a lo que es competencia del Ministerio.
No obstante, el sector médico ha rechazado el borrador del Estatuto Marco acordado con estos sindicatos, y esa discrepancia ha generado un fuerte enfrentamiento entre el Ministerio y los profesionales clínicos. Los principales sindicatos médicos, agrupados en el Comité de Huelga —como la Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM), el Sindicato Médico Andaluz (SMA), Metges de Catalunya (MC), AMYTS, SME y O’Mega— llevan meses movilizándose en contra de la norma planteada por Sanidad por entender que no recoge adecuadamente las particularidades del colectivo médico ni sus demandas específicas.
Esta postura ha derivado en un calendario de huelgas indefinidas programadas, que comenzaron a partir del 16 de febrero con jornadas de paro de una semana al mes hasta junio, así como en manifestaciones en Madrid para visibilizar el rechazo de los médicos al texto.
Un estatuto contra el médico
Los profesionales critican que el Estatuto Marco no atiende sus reivindicaciones fundamentales, como tener un estatuto propio que reconozca su formación, responsabilidad y condiciones laborales diferenciadas del resto de colectivos sanitarios, y califican el borrador de lesivo o incluso de un «estatuto contra el médico».
Además, la falta de acuerdo con el colectivo médico ha provocado críticas políticas, con formaciones como el Partido Popular responsabilizando directamente a Mónica García y al Gobierno por la huelga y acusando al Ministerio de excluir a los médicos del proceso de negociación.
En este contexto, aunque Sanidad y los sindicatos mayoritarios han cerrado un preacuerdo, la huelga médica sigue adelante, y el futuro del Estatuto Marco depende ahora de si el Ministerio logra retomar las conversaciones con el colectivo de médicos y modificar el texto para atender sus demandas específicas o si el conflicto continuará escalando en los próximos meses.