convivencia digital responsable

Menores atrapados en la red: algoritmos, pornografía y presión social, ¿cómo protegerlos?

"La sexualidad de la adolescencia está siendo moldeada por contenidos extremos y desiguales", advierte el estudio

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Varias jóvenes revisan sus redes sociales.
Diego Buenosvinos

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La organización Aldeas Infantiles SOS alerta de que la pornografía, el ciberacoso, los discursos de odio y la desinformación se encuentran entre los principales riesgos del entorno digital para los menores, según recoge su informe Enredados con las pantallas. Guía práctica para acompañar a la infancia y la adolescencia en una convivencia digital responsable. El estudio, presentado este martes y elaborado a partir de evidencia científica, entrevistas con especialistas de distintos ámbitos y testimonios de adolescentes, señala que más del 70% de los menores de entre 10 y 15 años ya dispone de teléfono móvil propio y que a los 15 años la cifra alcanza el 94,8%.

La guía advierte además de que muchas plataformas digitales están diseñadas para mantener al usuario conectado el mayor tiempo posible mediante algoritmos que priorizan contenidos muy llamativos y herramientas como el scroll infinito. En este contexto, la organización recoge el testimonio de numerosos adolescentes que afirman sentir cansancio mental, dificultad para desconectar, miedo a perderse algo y una presión constante por estar disponibles, factores que, según subraya, pueden afectar a su bienestar emocional y a sus relaciones.

Asimismo, advierte de que la exposición temprana a la pornografía se ha convertido en «un fenómeno generalizado» pues «antes de los 16 años, el 97,3% de los chicos y el 78,3% de las chicas ya la han buscado, y buena parte la consume de forma habitual».

El contenido predominante, según apunta el estudio, replica prácticas violentas, degradantes y sin consentimiento, lo que «distorsiona» la manera en que construyen su deseo y sus expectativas afectivo-sexuales.

Contenido sexual en OnlyFans

A su vez, el documento alerta de que crece el número de adolescentes que acceden a plataformas donde se comercializa contenido sexual, como OnlyFans, pese a las restricciones de edad.

«La sexualidad de la adolescencia está siendo moldeada por contenidos extremos y desiguales, que nada tienen que ver con relaciones afectivas basadas en el respeto», advierten desde la ONG.

También avisa del ciberacoso, «que puede estar afectando ya a uno de cada cinco adolescentes» y que «se intensifica por la ausencia de espacios de desconexión» provocando consecuencias «severas» para la salud mental, desde ansiedad y aislamiento hasta un aumento de la ideación suicida.

A ello se suman, según el informe, la difusión de discursos de odio y de narrativas discriminatorias hacia colectivos vulnerables, así como la presencia de comunidades de la llamada «manosfera, que promueven mensajes misóginos y antifeministas».

Igualmente, señala que muchos contenidos reproducen sesgos de género y generan una fuerte presión estética y comparativa que afecta sobre todo a las adolescentes.

Por otra parte, advierte de que la desinformación circula con rapidez en un entorno dominado por vídeos breves y mensajes sin contexto. «La repetición de mensajes, el pensamiento crítico aún en desarrollo y los algoritmos que priorizan lo más llamativo facilitan que muchos adolescentes asuman como ciertos bulos, narrativas simplificadas o discursos polarizados», explica la organización.

En este contexto, la guía propone ayudar a los menores a comprender qué ocurre en las plataformas que utilizan cada día: cómo influyen los algoritmos en lo que ven, por qué ciertos contenidos generan más impacto o qué efectos tiene sobre su descanso y su estado de ánimo permanecer conectados de forma continua.

Espacios de desconexión

«Cuando las familias explican estos mecanismos y establecen tiempos y espacios de desconexión, sus hijos e hijas adquieren referencias claras y pueden relacionarse con la tecnología desde un lugar más saludable», subraya Aldeas Infantiles SOS.

Así, propone favorecer ese diálogo, proteger el sueño manteniendo los dispositivos fuera del dormitorio y equilibrar la hiperestimulación digital con actividades que aporten calma, movimiento o interacción real; contribuye a mejorar su bienestar.

«Los adolescentes necesitan adultos que les expliquen por qué sienten ciertas emociones ante la pantalla, no prohibiciones tajantes ni controles que generen distancia», señalan desde la organización.

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