La Fundación Jiménez Díaz destaca «la precisión y eficacia» de la cirugía cardiaca guiada por modelos 3D
Las reconstrucciones tridimensionales no se utilizan de forma rutinaria, sino en aquellos pacientes que, por su complejidad, se benefician de estas técnicas

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El Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz ha destacado que está incorporando de forma creciente la planificación quirúrgica basada en modelos tridimensionales (3D) personalizados para preparar intervenciones de cirugía cardiaca de alta complejidad, lo que permite realizarlas con «mayor precisión, seguridad y eficacia».
«A partir de pruebas de imagen como la tomografía computarizada (TAC) o la resonancia magnética, reconstruimos un modelo digital exacto del corazón y del sistema vascular del paciente, lo que permite estudiar la patología desde múltiples ángulos y planificar con precisión cada paso de la cirugía», ha explicado el jefe del Servicio de Cirugía Cardiaca en el centro madrileño, Gonzalo Aldámiz-Echevarría.
Los modelos tridimensionales se generan en la Unidad de Planificación Quirúrgica 3D de Quirónsalud, que desde su puesta en marcha en 2021 ha realizado ya cerca de 950 reconstrucciones 3D para los hospitales del grupo.
Según ha indicado Aldámiz-Echevarría, tradicionalmente, el cirujano cardiaco planifica la intervención a partir de imágenes bidimensionales. Con la reconstrucción 3D, el equipo puede manipular el modelo anatómico del paciente antes de la intervención, lo que contribuye a valorar con mayor precisión si una cirugía es viable o no en determinados casos complejos, así como a planificar el tipo de intervención y el abordaje más adecuado.
«Además, este tipo de cirugía también permite incrementar la precisión quirúrgica al visualizar con exactitud la anatomía específica del paciente; reducir el tiempo de cirugía al trasladar al preoperatorio decisiones que antes se tomaban intraoperatoriamente, y aumentar la seguridad del paciente al anticipar hallazgos y minimizar complicaciones intraoperatorias», ha añadido Aldámiz-Echevarría.
Asimismo, en determinados casos, la planificación 3D puede facilitar intervenciones menos invasivas y mejorar la comprensión del paciente sobre su propia enfermedad, al poder visualizar su anatomía de forma clara, matiza Anthony Vizarreta, especialista en Neurorradiología y jefe del Servicio de Radiología del Hospital Universitario Infanta Elena, desde donde participa en la citada Unidad de Planificación Quirúrgica 3D.
Aplicación de patologías
En el Servicio de Cirugía Cardiaca de la Fundación Jiménez Díaz, las reconstrucciones tridimensionales no se utilizan de forma rutinaria, sino en aquellos pacientes que, por su complejidad, se benefician de estas técnicas.
Así, se han empleado, sobre todo, en anomalías cardiacas congénitas como fístulas coronarias, túnel aorto-ventricular o displasias mitrales, entre otras. Igualmente, se han aplicado en otras patologías que han requerido un abordaje multidisciplinar, como determinados tumores de riñón, tiroides o pulmón con extensión intravascular.
Según indican, la planificación 3D aplicada a la cirugía cardiaca adquiere un valor añadido por el grado de complejidad de los procedimientos y por ser el corazón un órgano dinámico, en movimiento constante y con una interacción crítica con el sistema vascular. En este contexto, Aldámiz-Echevarría destaca que «anticipar cada detalle antes de entrar en quirófano supone un salto cualitativo en seguridad y precisión».
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