COVID-19

Ivermectina, ¿Una alternativa a la vacuna contra la COVID-19?

Un estudio del ISGlobal y la Clínica Universidad de Navarra plantea la ivermectina como una alternativa a la vacuna contra la COVID-19.

Ivermictina
Ivermictina

La llegada de la COVID-19 pilló tan de sorpresa a los sanitarios que no sabían cómo tratar la enfermedad. Esto les llevó a emplear diferentes tratamientos para poder aliviar los cuadros más graves que presentaban pacientes del coronavirus. La ivermectina fue uno de los medicamentos que se emplearon al comienzo de la pandemia para tratar la COVID.

La ivermectina ha resultado ser un medicamento eficaz de forma parcial en 300 virus diferentes, de ahí a que se plantease la posibilidad de ser un medicamento eficaz para frenar la expansión del virus.

Fue en ese momento cuando el doctor Carlos Chaccour, investigador de Instituto de Salud Global de Barcelona y médico de la Clínica Universidad de Navarra, se puso a indagar y a investigar la eficacia de la ivermectina contra el coronavirus.

La ivermectina en la transmisión, ¿Qué papel juega?
Antes de investigar y de conseguir resultados, un experimento realizado en Australia demostraba que había conseguido reducir la replicación del patógeno en líneas celulares. A partir de ese momento surgieron dos corrientes de pensamiento, quienes alertaban de que los australianos emplearon concentraciones más altas a las recomendadas para el uso en humanos y los que se mostraron a favor del experimento.
«Unos mataron el tratamiento antes de tiempo, otros lo administraron sin filtro y nosotros optamos por el camino del medio: estudiarlo», destaca el doctor Chaccour.
De esta forma es como se puso en marcha el proyecto SAINT, un estudio piloto que se ha publicado en la revista EClinicalMedicine, del grupo de The Lancet. Las conclusiones de este estudio indican que una administración temprana de ivermectina puede reducir la carga viral y la duración de los síntomas en los pacientes con un cuadro moderado de la enfermedad.
A pesar de que ya son dos las vacunas que han sido aprobadas para su uso dentro de la Unión Euopea, la vacuna de Pfizer y la vacuna Moderna, también es necesario que se realice el desarrollo de algunos fármacos que contribuyan a reducir el riesgo en pacientes que han sido contagiados. Los fármacos, además, también ayudarían a frenar la propagación, especialmente teniendo en cuenta que lo mucho que se tardará en vacunar a toda la población.
¿Cómo fue el estudio con la Ivermectina?

En este estudio, que fue llevado a cabo por el ISGlobal, participaron 24 pacientes y comenzó en el mes de marzo, aunque hasta finales de mayo no obtuvo el permiso. «Entonces, en la Clínica Universidad de Navarra ya no había pacientes. Y no tuvimos los enfermos para reclutar hasta septiembre», han explicado. Entre los pacientes se encontraban personas de entre 18 y 56 años (con una edad media de 26), sin patologías previas, con infección moderada en las 72 primeras horas tras la aparición de síntomas.

En el momento en que se comenzó a elegir a los pacientes, se les tomaron frotis nasofaríngeos y muestras de sangre, así como pasados cuatro, siete, 21 y 28 días del inicio del tratamiento. La mitad recibió ivermectina y la otra mitad, placebo. A los cuatro días, la carga viran en los que habían recibido el fármaco era cuatro veces menor; pasada una semana, hasta dieciocho veces menor.

Además de presentar una menor carga viral, también se destacó la aparición de menos síntomas comunes que provoca el coronavirus: menos problemas olfativos y una menor duración de la tos. Asimismo, todos los pacientes desarrollaron anticuerpos frente al virus, que fue menor en el caso de aquellos que recibieron ivermectina. «Podría indicar que los pacientes tratados desarrollaron menos carga viral», considera Chaccour.

Así, la ivermectina se plantea como una posible solución a la pandemia del coronavirus, al menos para evitar que se propague de una forma tan rápida.

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