España coordinó el 28% de los ensayos clínicos europeos: ¿cómo se beneficia el paciente con cáncer?
Este liderazgo tiene un impacto directo en la sociedad y para los pacientes supone el acceso temprano a terapias innovadoras

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España se ha consolidado como líder europeo en ensayos clínicos, especialmente en el ámbito de la oncología, según refleja el Dosier de Investigación Oncológica 2025 de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM). Este liderazgo se traduce en un elevado número de estudios clínicos autorizados y activos, una fuerte implicación de hospitales y profesionales sanitarios, y una destacada participación de pacientes. El documento pone de relieve que la investigación clínica es un pilar esencial para avanzar en el diagnóstico y tratamiento del cáncer y mejorar la supervivencia y calidad de vida de los pacientes.
Ser líder en ensayos clínicos significa que España es uno de los países donde más estudios se diseñan, se ponen en marcha y se desarrollan, atrayendo tanto investigación independiente como proyectos internacionales impulsados por la industria farmacéutica. Esto implica que el sistema sanitario español cuenta con estructuras sólidas, profesionales altamente cualificados y redes de investigación cooperativa capaces de trabajar de forma coordinada y eficiente. Además, los tiempos de evaluación y autorización son competitivos, lo que favorece que nuevos tratamientos lleguen antes a los pacientes.
Este liderazgo tiene un impacto directo en la sociedad. Para los pacientes, supone acceso temprano a terapias innovadoras que todavía no están disponibles de forma generalizada. Para el sistema sanitario, refuerza su prestigio internacional y mejora la calidad asistencial. En el ámbito científico y económico, la investigación clínica atrae inversión, genera empleo cualificado y posiciona a España como un referente europeo en biomedicina y medicina de precisión.
Así son los datos españoles
En cuanto a datos concretos sobre el liderazgo de España en ensayos clínicos en Europa, los registros oficiales muestran que España autorizó alrededor de 962 ensayos clínicos en 2025, cifra que la sitúa por delante de Francia (732), Alemania (711) e Italia (593) en ensayos iniciados, y establece un nuevo récord histórico en volumen de estudios con medicamentos. Además, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) autorizó 930 estudios en 2024 y España coordinó aproximadamente el 28 % de los ensayos clínicos multinacionales aprobados en Europa, reflejando su papel predominante en investigación clínica en todo el continente. En oncología, España también lidera con más de 300 ensayos clínicos centrados en cáncer, representando cerca del 40 % del total de estudios autorizados en el país, y una parte significativa de las investigaciones en terapias avanzadas y enfermedades raras se realiza aquí.
El dosier también subraya el papel clave de los grupos cooperativos de investigación oncológica, que permiten realizar ensayos clínicos independientes centrados en preguntas relevantes para la práctica clínica real. Gracias a estos grupos, se investigan nuevos esquemas de tratamiento, se optimizan terapias ya existentes y se estudian subtipos de cáncer menos frecuentes que, de otro modo, quedarían relegados.
Los retos
No obstante, mantener este liderazgo plantea importantes retos. Uno de ellos es garantizar una financiación estable y suficiente para la investigación, tanto pública como privada, que permita planificar proyectos a largo plazo. Otro desafío es la precariedad laboral que aún afecta a muchos investigadores, así como la necesidad de seguir reduciendo la carga burocrática y mejorar la coordinación entre administraciones y centros sanitarios.
A ello se suma el reto de retener y atraer talento científico, en un contexto internacional muy competitivo, y de asegurar que los beneficios de la investigación lleguen de forma equitativa a todo el territorio. El futuro pasa por reforzar la colaboración entre hospitales, universidades, centros de investigación y la industria, así como por integrar nuevas herramientas como la inteligencia artificial y el análisis de datos masivos.
¿Cómo participan los pacientes?
La participación de un paciente en un ensayo clínico no es una decisión unilateral, sino un proceso compartido entre el equipo médico y el propio paciente. En primer lugar, es el médico especialista quien identifica si un paciente cumple los criterios clínicos del estudio (tipo de enfermedad, estadio, tratamientos previos, estado general, entre otros) y le informa de la existencia de un ensayo adecuado.
A partir de ahí, el paciente recibe información detallada sobre los objetivos del estudio, los posibles beneficios, riesgos y alternativas terapéuticas, y solo puede participar si da su consentimiento informado de forma libre y voluntaria. El paciente también puede mostrar interés activamente, preguntando a su oncólogo o consultando registros públicos de ensayos clínicos, pero la inclusión final siempre depende de criterios médicos y éticos muy estrictos, supervisados por comités independientes, con el objetivo de garantizar su seguridad y sus derechos.